Rebekah respiró profundo al cruzar las puertas de la empresa de Harry. Parecía haber pasado una eternidad desde la última vez que estuvo allí, y en cierto modo, así era. La situación ahora era completamente diferente a lo que había sido semanas atrás. Durante años, su vida había girado alrededor de Cipriano y su mundo, dejándola con sueños no cumplidos y un talento que nunca había tenido la oportunidad de usar. Ahora, al menos por un tiempo, tenía un espacio al cual acudir, hasta que su carcelero volviera.
La oficina era moderna, llena de actividad y colores, con un toque de elegancia que la hacía única. Harry la esperaba en su despacho, revisando unos papeles con el ceño fruncido. Al verla, su expresión se suavizó y se levantó casi de inmediato, como si un imán lo atrajera hacia ella. Tomó su cintura con ambas manos y le dio un beso dulce que dejó en Rebekah una sonrisa.
—Buenos días, Bekah —murmuró cerca de sus labios, alejándose solo lo suficiente para poder admirar su rostro—. ¿Lista para volver?
—Lo estoy, extrañaba este lugar —respondió ella, con una sinceridad que no pudo evitar. Ese lugar era más que un trabajo para ella; era el símbolo de su libertad, aunque fuera solo por momentos y condicionalmente. Pero al menos era suya.
—Perfecto —dijo él—. Tenemos una reunión importante con un cliente en una hora. Quiero que vengas conmigo.
—¿Una reunión? —preguntó ella, sorprendida. Harry sonrió, como si hubiera esperado su reacción.
—Quiero que observes y escuches. Tal vez puedas aportar algo. Tienes una creatividad innata y eras la mejor de nuestra clase, Bekah. Tu perspectiva fresca podría ser justo lo que necesitamos.
Rebekah no pudo evitar sonrojarse. Hacía tiempo que no pensaba en su desempeño académico, algo que antes de casarse con Cipriano había sido una fuente de orgullo para ella. Claro que las cosas habían cambiado; años atrás había creído que estaría al frente de una empresa, dada su profesión y su título. Pero ahora sus intereses eran diferentes, y se sentía feliz de poder ayudar a Harry, quien además valoraba su interés en el arte.
Cuando llegó la hora de la reunión, se sentó junto a Harry en la mesa de conferencias, intentando parecer tranquila mientras los demás intercambiaban ideas y conceptos. Harry tenía una mano en su muslo mientras con la otra conversaba, elegante y profesional. El cliente, un hombre mayor con un aire autoritario, parecía difícil de impresionar.
Harry presentó la propuesta inicial, una campaña sólida y bien estructurada que cubría todos los puntos clave. Sin embargo, el cliente parecía reticente.
—Es funcional, pero no destaca. Quiero algo más atrevido, algo que no haya visto antes —dijo el cliente, sin disimular su desinterés.
Harry asintió con calma, aunque sus ojos reflejaban frustración. Era un cliente importante, y el equipo creativo había estado trabajando en la propuesta durante semanas. Fue entonces cuando Rebekah, casi sin pensarlo, levantó la mano.
—Disculpen, pero... ¿y si probamos algo diferente?
Todas las miradas se volvieron hacia ella, incluida la de Harry, que parecía tan sorprendido como los demás, pero aliviado, sabiendo que Rebekah tenía ese don que había demostrado en el corto tiempo que habían trabajado juntos antes de que Cipriano se metiera en sus vidas.
—¿Diferente cómo? —preguntó el cliente, cruzando los brazos.
Rebekah tragó saliva y continuó.
—Bueno, en la universidad trabajé en un proyecto que mezclaba historias personales. Tal vez podríamos usar historias reales de clientes que hayan experimentado el producto, mostrando cómo cambió sus vidas. Estamos hablando de un producto de uso diario y convencional. Si creamos una campaña que cuente historias reales, podría humanizar la marca y conectar con el público de una manera más auténtica.
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illicit affairs | Harry Styles
FanfictionNo me llames infantil, no me llames bebe. Mira este desastre en el que me haz convertido. Me mostraste colores que sabes no puedo ver con nadie más. No me llames infantil, no me llames bebe. Mira esta maldita idiota en la que me convertiste. Me en...
