— No creo que sea lo mejor —, mencionó Cipriano, mientras visualizaba el panfleto del estudio de danzas que había encontrado Rebekah.
— ¿Por qué no? Es baile de salón, amor, puede ser interesante, hay tango. A ti te gusta el tango —, la castaña caminaba detrás de su marido, haciendo sonar sus zapatos de tacón detrás de él, mientras él se dirigía hacia la cocina.
— No tengo el tiempo, Rebekah —, su voz fue firme y aquello endureció las facciones de la mujer.
Asintió suavemente y se quedó parada en el pasillo, observando a su esposo arrugar el papel entre sus dedos y tirarlo en el cesto antes de caminar hacia la nevera, tomando una botella de agua antes de irse, dirigiéndose hacia el pequeño gimnasio de la mansión.
Lo siguió en cada movimiento y esperó lo suficiente para verlo irse. Cuando escuchó la puerta cerrarse, corrió hacia el cesto y sacó el papel, comenzando a alisarlo con sus manos en la isla de la cocina, observando con atención el dibujo de la radiante pareja bailando y mirándose a los ojos.
Pasión.
Le habían dicho que el tango era pasión y amor. Ahora estaba segura de que no había tiempo para eso en su vida.
Guardó el papel en el bolsillo de su vestido y caminó hasta la habitación, guardándolo en aquella caja debajo de los zapatos que solía tener aquellas cosas que atesoraba con la esperanza de todo.
Se sentó en el piso del vestidor y acomodó su falda, observando atentamente sus tacones de punta color beige. Respiró profundamente y apoyó su cabeza en el estante bajo de los zapatos, cerrando sus ojos e intentando imaginar un escenario mejor en su cabeza, pero la amargura en su pecho no le permitía ver más allá de las condiciones de su matrimonio.
Ella lo había intentado todo, absolutamente todo. Había comprado más ropa interior que ninguna otra mujer que hubiera conocido, había estudiado cocina, había aprendido italiano, había dejado de lado su carrera y se había dedicado al 100% a su matrimonio y al éxito de su esposo, y aunque jamás le había echado nada en cara, ahora sentía que su vida se estaba escurriendo entre sus dedos, dejándola con un vacío en las manos y en el pecho que sentía que jamás podría volver a llenar.
Se alzó y alisó su vestido flor, pasando luego las manos por el cierre en la espalda y bajándolo con la habilidad que había obtenido en los últimos años al desnudarse sola. Dio un pequeño golpe con sus pies y los tacones salieron volando por la alfombra, y cuando finalmente quedó desnuda frente al espejo, se observó detenidamente y pensó en las miles de formas en las que podría mejorar para que su esposo pudiera verla mejor, desearla como antes y tomarla en cuenta.
Quizá el problema finalmente era ella y no Cipriano. Quizá se había pasado la vida cómodamente en casa haciendo cosas que pensaba eran por él, pero estaba siendo egoísta. Al fin y al cabo, él trabajaba duro para conseguir la vida que ambos tenían y ella, lo único que aportaba a la relación, era té caliente en la bienvenida y quejas que se esperarían de una adolescente falta de atención.
Aquello debía cambiar.
Se colocó la ropa de ejercicio y bajó hacia el jardín, tomando lo necesario para su rutina de yoga mientras aquel pensamiento abundaba en su cabeza, dejando sus ojos azules en un horizonte de pensamientos que jamás había contemplado.
«¿Había sido tan estúpida?»
Quizá el problema era ella.
Al fin y al cabo, la gala de la empresa había sido arruinada por su temperamento estúpido y la necesidad de atención. Quizá las parejas casadas luego de años no tenían sexo y mantenían una relación por el cariño mutuo y el acompañamiento. Quizá era hora de que ella y Cipriano tuvieran un hijo, algo que la hiciera madurar y le quitara de la cabeza aquellas ideas estúpidas sobre el romanticismo, el amor y el sexo de pasión que la había estado dejando sin sueño o despertando demasiado pronto como para terminar.
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illicit affairs | Harry Styles
FanficNo me llames infantil, no me llames bebe. Mira este desastre en el que me haz convertido. Me mostraste colores que sabes no puedo ver con nadie más. No me llames infantil, no me llames bebe. Mira esta maldita idiota en la que me convertiste. Me en...
