Capitulo 30

32 3 0
                                        

Capítulo 30 

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Capítulo 30 

Zoe -presente

No me despedí de nadie, simplemente bajé de ese bus porque sabía que al primero que vería sería a mi padre, el cual ignoré completamente por todo el camino a casa. Val fue quien le hablaba de lo que estuvo haciendo omitiendo el haber besado a Malcom.

Ella quería sobresalir y ser alguien para el hombre quien no ha despegado sus ojos de mi desde el momento que subió a la camioneta, pero no me importaba. Una vez que llegamos a la casa subo rápidamente a mi habitación en donde cierro la puerta pero antes mi padre pone un pie impidiendo que esta se cierre por completo para entrar a mi cuarto.

–No entiendo qué es lo que te está sucediendo conmigo –dice sentando en mi cama– ¿Está todo bien?

–No, nada esta bien –hago una pausa– contigo nada esta bien.

–¿Qué sucedió allá?

–No seas tan descarado al intentar mentirme en la cara –le apunto con mi dedo– fuiste tú. ¡Todo este puto tiempo siempre fuiste tu!

–Zoe, no entiendo de qué hablas –se levanta en mi dirección.

–No te acerques –digo apretando mis dientes– no te quiero cerca, de ahora en adelante yo llevaré las finanzas de lo que llega a mi cuenta.

–Sabes que no puedes hacer eso –dice sorprendido– No sé que paso estos días en ese campamento.

–Todo está a mi nombre ¡Claro que puedo! –suspiro– ¿Y quieres saber qué fue lo que sucedió?

El asiente dejando que siga hablando.

–Se que fuiste tu el que habló con Klaus hace cinco años para que me dejara –suelto– ahora me he dado cuenta de muchas cosas, no eres el hombre que dices ser con tus amigos, no eres el padre que merecemos, no eres el amigo que creía tener, no eres el esposo ejemplar que todos creían. Ahora no serás nadie sin mi por que no eres nad....

No termino de hablar cuando siento el golpe en mi mejilla.

El hombre que decía ser quien más me amaba. 

Me había dado una bofetada.

Los ojos cargados con enojo, su respiración acelerada, un destello de desesperación, no era el mismo hombre que me llevo a cumplir mis sueños.  

–¡No me hables de esa manera! –grita con furia– ¡Todo lo que he hecho este tiempo es ver por tu bien y lo que te haya dicho ese niñato es mentira!

–No lo es –escuchamos la voz temblorosa de Valentina en la puerta– nada de lo que Klaus ha dicho es mentira.

–No te metas –dice enojado– no es tu problema.

–Él, cuando ustedes estaban tomando el vuelo habló con mamá y le contó todo –mi hermana se acerca a mi tomando mi mejilla– papá fue quien habló con él, no solo por que nos lo dijo él.

Amor Sobre HieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora