Zoe y Klaus tienen un pasado del cual ambos se arrepienten, él por dejarla ir de la forma en la que lo hizo, ella por permitirse amarlo por sobre todos, incluso sobre sus propios sueños.
Él le escondió un secreto por años que teme revelar, ella le g...
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Capítulo 22
Zoe
En cuanto dejo a Klaus me acerco al rubio que no deja de comerme con la mirada.
–¿El gran Zack Roux? –digo con falsa alegría viendo al tipo.
–¿La gran Zoe Montero? –responde con una enorme sonrisa abriendo sus brazos– tanto tiempo sin verte.
Recibo el abrazo y noto como desvía su mirada a donde estaba antes. Sin pensarlo beso su mejilla haciéndolo reaccionar como quería, con sorpresa y llenándolo de ego al haber ganado esta batalla de su guerra contra Klaus.
No tengo que voltear para saber que el pelinegro a mi espalda está ardiendo en rabia lo que me hace sacar una sonrisa más grande, sabía que aún provocaba esos celos en él y no podría disfrutarlo más, Zack llegó en el momento preciso para sacar de sus casillas a mi ex.
–¿Vendrás al campamento? –por favor que diga que sí, se me ocurren cosas muy interesantes y él me puede ayudar.
–Si flaca –dice el apodo que jamás me gustó pero justo ahora estaba obligada a aceptar– el entrenador nos avisó esta mañana.
–Me encanta, así podremos ponernos al día.
No me suelta la cintura y caminamos juntos hasta el autobús que rentaron para llevarnos a las cabañas donde gracias a todos los dioses encuentro a Antoni con mi hermana.
–Te estábamos buscando –habla mi amigo barriendo con la mirada desconfiado al rubio que me sostenía.
–Iré con Malcom –anuncia Val sin despegar la mirada de Zack– también deberías ir hermana, nada bueno sale de este tipo.
Vemos como mi hermana se aleja dejándonos solos.
–¿Fuiste malo con mi hermanita? –pregunto con tono divertido pero rabiando por dentro.
–Un mal entendido con ese chico, ¿cómo se llama? –ve hacia ellos– ¿Martin?
–Malcom –aclaro– déjalos en paz, quieres.
Me pongo de puntitas para volver a besar su mejilla.
–¿Por qué debería hacerlo? –pregunta con una sonrisa de ego sin verme –tu hermana es muy linda y que yo sepa está tan soltera como tú.
–Los vas a dejar –me paro frente a él y lo tomo de las solapas de su ropa deportiva para simular arreglarlas– porque él es mi amigo de la infancia y ella es mi hermana. Soy muy celosa, corazón.
Con las última frase lo sacó de balance y me doy la vuelta para tomar a mi amigo y subir al autobús juntos, no me atrae en absoluto pero su claro interés por mi me va a ser de mucha utilidad.
–¿Qué mierda fue eso? –Antoni pregunta cuando nos sentamos.
–Un as bajo la manga querido amigo –susurro la respuestas– ahora confía en mí.