Capitulo 28

39 6 0
                                        

Capítulo 28

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Capítulo 28

Zoe -presente

Podría decir que las palabras que Klaus no dolían, al contrario, estoy decepcionada al saber que mi padre siempre supo la verdad, decepcionada de que todo el tiempo el me vio la cara de estúpida. Dolía el hecho que ahora todas mis dudas respecto al hombre que me conoce de toda la vida era tan cruel como jamás había imaginado, no solamente con mi hermana, si no que yo también había tenido consecuencias por encontrarme a su lado.

Seco las últimas lágrimas que estaba derramando por aquel hombre, ahora desconocido con el que sin duda al volver tendría una larga conversación sobre lo que me ha ocultado.

Los primeros rayos del sol están asomándose por las ventanas cuando me encontraba trotando frente al lago sin detenerme a respirar como corresponde, me gustaba en este momento sentir que el aire quemaba mis conductos de oxígeno cuando intentaba tomar un poco de aire y puedo notar como mi hermana intenta seguir mis pasos.

–¡Me rindo! –llega a mi lado sofocada– es la segunda vez que salgo a trotar contigo y pareciera que trotó con un robot que no se detiene por nada.

–Lo lamento –río abrazándola– tienes que acostumbrarte, he visto como Irina te miró el día que patinamos juntas.

–¿Crees que ella me quiere en su equipo? –pregunta y asiento– No es que quiera dejar a Flor, pero Irina es de las grandes ligas.

–Debes prepararte –aseguro–. Ella no dejará que nadie más te vea si logras entrar, por lo que trotar a mi ritmo no es nada comparado a como ella te entrenará si logras tu objetivo.

–¿Estás diciendo que hay algo peor?

–Mucho peor querida hermana –comienzo a trotar a su lado para que ella marque el ritmo.

La guié hasta donde se encontraba el pequeño muelle del lago en donde mi hermanita ve como me quito el conjunto deportivo quedando solo en ropa interior para lanzarme al agua, se encontraba helada haciendo que el vapor brote cuando salgo nuevamente a la superficie.

–¡Sí que estas loca!

–Vamos entra al agua –la reto– diviértete un poco

Ella repite la acción que había hecho segundos atrás dejando la ropa sobre el muelle para quedar solo en ropa interior y lanzarse sin miedo al agua, cuando sale pega un grito que llama la atención de los que iba a desayunar.

–Enana -digo riendo mientras hago que se agache para que no nos vean– una cosa es entrar con mi hermana y otra cosa es dejar que nos vean así.

–Conociéndote no me sorprendería.

Nadamos un poco, incluso hicimos competencias y jugamos con el agua como cuando éramos niñas, no podía ser más feliz.

Pasaron las horas y después de salir del agua nos reunimos nuevamente para almorzar ya aseadas y con ropa seca, fuimos por nuestra comida y Val siguió muy de cerca lo que ponía en la charola, nos encontramos a Antoni y nos ayudó a balancear lo que estábamos comiendo, le contamos varias cosas de las que hacemos con Irina antes de las temporadas y como teníamos guía para cuidar de nuestros alimentos.

Amor Sobre HieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora