Zoe y Klaus tienen un pasado del cual ambos se arrepienten, él por dejarla ir de la forma en la que lo hizo, ella por permitirse amarlo por sobre todos, incluso sobre sus propios sueños.
Él le escondió un secreto por años que teme revelar, ella le g...
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Capítulo 31
Klaus -presente
Las prácticas estaban dando inicios en donde el entrenador estaba literalmente hacía que nos hiciéramos pedazos unos con otros, mi cuerpo dolía con cada paso que daba y era realmente jodido volver a una rutina luego de unas minis vacaciones en donde tu mente solo descanso de los gritos, golpes contra los muros de contención.
Una vez que estoy aseado para irme paso por la pista donde se encontraba la rubia entrenando pero a lo lejos veo al idiota de Zack embobado por la chica que se encontraba en la pista, ella termina su entrenamiento y se acerca patinando hasta donde él se encontraba.
Veo cómo se levanta y queda a centímetros de ella, veo cómo toma su rostro y la besa, veo cómo ella profundiza el beso y eso hace que algo dentro de mí se quiebre, podía sentir el deseo que él tenía por Zoé, pero de ella solo podía ver la venganza que se traía entre manos.
–No te lamentes –Ashley se pone a mi lado– mi hermano puede ser un idiota con la chicas, pero él ha tenido un capricho con Zoe desde antes que fuera tu novia.
–No sabes nada.
–La miras como si fuera lo último en este planeta, Klaus –hace una pausa– y ella ni siquiera se para a pensar lo que tú puedes sentir, está bien que ella volviera hace unas semanas.
–¿Pero? –preguntó alzando ambas cejas.
–Pero no mereces estar sufriendo por alguien a quien no le importan tus sentimientos –responde acariciando mi mejilla– a mi si me importas, y mucho más de lo que debería.
Ella intenta acercarse a mí, pero la detengo.
–No, Ashley no puedo –me alejo– creí que ambos teníamos las cosas claras, lo de nosotros era solo para divertirnos. Pero ese tiempo ya acabó.
Veo cómo sus ojos se llenan de lágrimas.
–Algún día verás que todo lo que hace ella es dañarte –seca las primeras que caen– y créeme que lamentarás el no haberme tomado en serio.
Ella se aleja de mí, la había dañado podía notarlo en sus palabras, siento como rodean mi cintura haciéndome girar. Mis ojos conectan con el color azul de los suyos cuando se para de puntitas para besar mi mejilla.
–He logrado liberarme de él –sonríe– vamos a ver a Val que está en el gimnasio.
–Debe estar con Malcom –digo y ella hace cara de asco– no te preocupes, él no haría eso aquí con las cámaras presentes.
Ella asiente y caminamos a donde se encontraban las escaleras que nos conducían a la zona de entrenamientos, ambos nos acercamos a la puerta y el lugar estaba en completo silencio. Abrimos y encontramos a Malcom haciendo pesas y a Val junto a él sobre sus piernas.