Zoe y Klaus tienen un pasado del cual ambos se arrepienten, él por dejarla ir de la forma en la que lo hizo, ella por permitirse amarlo por sobre todos, incluso sobre sus propios sueños.
Él le escondió un secreto por años que teme revelar, ella le g...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Capítulo 29
Klaus -presente
No, nada estaba bien y podía notar el nerviosismo de ambos desde antes de acercarme a ellos, la tomo de la cintura acercándola a mi cuerpo para que pudiera sentir mi calor.
Puedo sentir cómo su corazón palpita desenfrenadamente, beso su cuello haciendo que relaje sus músculos ganándome un pequeño jadeo de su parte.
–Vas a decirme si algo no está bien ¿entiendes? –la aprieto contra mi lo que provoca que se quede inmóvil en mis brazos –No estoy de acuerdo con lo que estás haciendo, pero eso no significa que te voy a dejar sola mientras lo haces.
Siento como si cabeza se posa en mi hombro y solo asiente a mis palabras no muy convencida.
–Creo que me iré para no estorbar –Malcom comienza a alejarse.
–¡Hey! no lo haces –Zoe grita.
–¡Cuando jadeas por un beso creo que sí! –Malcom grita haciéndonos reír– No quiero ser parte de un trío, mi chica me mataría.
Zoe abre la boca sorprendida girando para que sus ojos impacten con los míos.
–A mi no me han dicho nada –encojo mis hombros.
–Pero claro que lo sabías –me observa con determinación– tu mejor amigo se está llevando a mi pequeña hermana.
–Debes admitir que la pulga ya no es una niña pequeña –rodeo su cuello con mi brazo– Vamos que los chicos nos esperan en el lago.
Ambos comenzamos a caminar hasta donde se encontraban nuestros amigos y vimos como la mayoría de ellos estaban divirtiéndose en el agua.
–Sabes –digo deteniéndonos para observar a todos dentro del lago– una de las cosas que siempre quise hacer contigo fue ir a nadar.
–Pero si fuimos –recuerda con gracia– Lina nos llevó a mi y a mi hermana a visitar a tu tía.
–Pero fuimos con familia, Copito –bufo– no fuimos tú y yo.
–Da igual, si que fuimos –rueda los ojos volviendo a ver a los demás dando un largo suspiro – ya casi nos vamos.
–Dejé las maletas listas en la cabaña– vuelvo a tomarla por la cintura–así que podemos divertirnos el resto del día sin preocupación.
–No veo que podamos hacer –se apoya en mí– todos están haciendo sus maletas y los chicos están en el agua.
Sus palabras me dan una idea, estábamos muy cerca de la orilla así que la tomo y corro con ella hacia el borde del muelle donde doy un salto que nos hace caer al agua.
Todos nos vitorean en cuanto salimos para tomar aire, Zoe golpea mi hombro divertida y nadamos hasta nuestros amigos, nos divertimos un rato con ellos como en los viejos tiempos, solo que ahora nos acompañan la pulga y el pelinegro con una nueva chica que jamás había visto en la pista.