Capitulo 36

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Capítulo 36

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Capítulo 36

Klaus -presente

–Tus deseos son órdenes nena.

Continuo besándola y nos dirigimos a las duchas del lugar, estoy seguro de que no tiene ni idea de a dónde nos dirigimos o sus estúpidas inseguridades ya la hubieran atacado.

Zoe sabe que es preciosa y que nadie nunca va a poder llegar a su altura, aún cuando ha competido con las mejores del mundo, sabe su lugar y conoce su belleza, nada ni nadie la intimida, pero cuando estamos aquí, así de vulnerables parece que olvida todo eso y se cohibe por un instante.

Mi Zoe, si te vieras a través de mis ojos, jamás dudarías de tu belleza o de mi amor por ti, eres mi adicción, mi perdición, mi razón de ser.

Me es imposible resistirme a sus encantos aun así esté enfadado con ella y sus decisiones. Las prendas de ropa comienzan a desaparecer de nuestros cuerpos dejándonos completamente desnudo a nuestro merced.

Toco uno de sus pechos con mi mano derecha mientras que me concentro en lamer y succionar el izquierdo haciendo que sus gemidos sean la melodía perfecta para mis oídos, ella desesperadamente comienza a tocar mi miembro con su mano masturbandolo. Ambos nos encontrábamos jadeantes y excitados dándonos el placer mutuo pero de un momento a otro tomó el control apretándola mucho más a la pared de las duchas para que pudiera sentirme aun mas cerca sin ser penetrada aun.

Ella besa y muerde mi hombro para llamar mi atención, su mirada destellaba la lujuria que corría por su cuerpo en ese momento. Me separé de ella para ir hacia el lugar donde se encontraba mi pantalón para buscar aquel sobre plateado pero su voz llamó mi atención.

–Me estoy cuidando –susurra– comencé un método anticonceptivo.

–¿Por Zack? –me alejo de ella.

–Por nosotros –vuelve a besarme tirando de mi cuello– no me quiero perder de estos momentos contigo.

–Prefiero prevenir –anuncio olvidando los celos– no queremos accidentes en este momento.

–Te quiero sentir –ella gira mi cuerpo y me besa nuevamente– no quiero que un plástico me coja, quiero que seas tu, quiero sentirte piel con piel.

–¿Estás segura?

–Mierda, no preguntes más y bésame —me besa y habla suave rompiendo el beso— me estoy cuidando.

Seguimos con el juego y los roces aún sin llegar a nada, ella lo nota, se mueve contra mí para intentar sentirme mucho más, poco a poco se detiene alejándose para hablar.

–Cielo, si tu no quieres está bien –trata de alcanzar el empaque que dejé a un lado pero la detengo cuando se aleja casi por completo de mí.

–No tengo intenciones de volver a dejarte ir, confío en ti.

Tiro de ella para acercarla de nuevo a mi, la pongo de espaldas contra mi pecho colocando mis manos entre su cadera y su pecho para evitar que resbale, con una de mis piernas separo las suyas y llevo sus manos a la pared.

Tomo sus piernas poniéndola sobre mi cintura para comenzar a penetrarla poco a poco sintiendo como el énfasis nos llevaba a la locura máxima, su cuerpo se contrae con cada embestida que le doy cuando sus labios no se separan de los míos.

Nuestros movimientos comenzaron a ser sincronizados cuando camino con ella aun estando juntos sin separarnos, me siento en una de las bancas cuando ella comienza a cabalgarme soltando aquellos gemidos que hacen que la tuviera a un más dura de lo que ya estaba, tomó de su cintura para detenerla y hacer movimientos en círculos sobre mi y bajó hacia su cuello para dejar pequeños besos en el dejando que ambos nos dejemos llevar por el orgasmo al mismo tiempo.

Siento como su respiración comienza a ser más pesada y beso sus labios nuevamente y ella aún se mantiene en su postura.

–Necesito que confíes en mí –susurra sobre mis labios– sé que odias lo que haré, pero eres la única persona que puede confiar en que no saldré lastimada.

–Confío en ti –admito– pero llevas años sin conocer la clase de hombre que es Zack y si quieres hundirlo él te llevara consigo.

–Tengo todo bajo control –besa mis labios– es momento de irnos.

Y siento un vacío cuando ella sale de mi para comenzar a vestirse, acción que sigo segundo después, la tomó de la cintura para llevarla a mi coche en donde ella se sube de copiloto y el camino hasta su casa es silencioso.

Estaciono el auto afuera de su edificio pero ella no baja, simplemente se queda mirando a la nada y siento como comienza a sorber su nariz dando inicio al llanto el cual llama mi atención de inmediato pero ella pone una mano que detiene mi actuar.

–Se que me verán como una zorra después de todo lo que haré –su voz es entrecortada– pero quiero que por una vez se pongan en mi lugar y sepan lo que es sentir que casi dañan lo que más ama y el querer vengarlo.

–Lo entiendo, copito –quito su mano para acercarla a mi– pero no sabes en el peligro que te estas metiendo.

–Tu me cuidas, lo sé –asegura– siempre lo has hecho y esta no es la excepción, pero solo por esta vez déjame hacer las cosas como las planeo.

–Solo espero que luego no te arrepientas –admito– te apoyaré pero no quiero que él te toque.

–Tendrás que dejar los celos a un lado –ella limpia sus lagrimas– por que necesito hacer todo para que el caiga en mi trampa.

Asiento rindiéndome en hacerla cambiar de idea, la acerco para darle un beso de despedida el cual se rompe en el instante que ella se separa para bajar.

–Copito –llamó su atención– solo recuerda esta noche que eres el amor de mi vida y no dejaré que nadie se sobrepase contigo, te amo y nunca pongas en duda eso.

–Nunca lo he dudado –ella sonríe– porque yo tampoco he dejado de amarte, Klaus.

–Nunca lo he dudado –ella sonríe– porque yo tampoco he dejado de amarte, Klaus

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Me obsesiona cuando le dice Nena y Copito en el mismo capítulo

Nuestro niño ingenioso robó las llaves como su cuñada le enseñó

Los amo

Feliz martes chiquillas 

Nos leemos mañana, misma hora, mismo lugar. 

Amor Sobre HieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora