Capítulo 35
Zoe -presente
Jamás había dado clases y mi paciencia no ayuda a trabajar con estas niñas, si pudiera regresar y decirle a la Zoe del pasado, a la que no tocaba una pista de hielo ni por error, que estaría entrenando a nuevas postulantes para una academia de patinaje, me hubiera muerto de risa.
Pero si le dijera a la yo de hace cinco años que iba a estar en España, en la misma pista que Klaus mientras yo entreno a unas niñas y él entrevista a nuevos postulantes para su equipo me hubiera muerto, jamás, en cinco años, creí que pudiera sentirme tan feliz de estar al tan cerca de Klaus.
Ni siquiera estamos juntos, pero esto se siente demasiado íntimo, es difícil explicarlo, pero se siente como si pudiéramos estar juntos de nuevo, como si todo el dolor que pasé no hubiera existido jamás.
Sigo mirándolo y recuerdo el día que mientras esperaba que saliera después de un partido fantasee con traer a nuestros hijos a esta misma pista para que su padre y yo les enseñemos a patinar, recuerdo haber visto a una niña con un par de coletas negras tras sus orejas, iguales a las que mi madre me hacía cuando era niña, intentando patinar de la mano de Klaus y tal vez un pequeño rubio de mi mano intentando mantener el equilibrio en los patines, ambos con ojos color cielo igual que el nuestro.
Nuestros hijos.
Que estúpida fui al pensar que eso algún día pasaría.
Mientras sigo fantaseando con el recuerdo que llegó a mi mente escucho un golpe seco que me hace girar logrando ver cómo uno de sus practicantes se encontraba en el suelo quejándose mientras que una de mis alumnas lloraba a su lado.
–No, no, no –patino rápidamente donde ellos– ¡Qué parte de la mitad de la pista no has entendido!
–¡Creo que me he roto el brazo! –grita de dolor mientras se soba un brazo exageradamente.
–¡Eres un idiota! –digo bajito en dirección al tipo mientras bajo a ver a la niña– ¿pequeña estás bien?
Busco bien entre su pequeño cuerpo alguna cortada o raspadura del hielo sin encontrar ninguna de ellas.
–Estás fuera –la voz furiosa de Klaus retumba por todo el lugar– se te advirtieron las reglas y lo primero que haces es pasar la línea de la pista, así que ¡Fuera de aquí!
El chico no reclama y se aleja en silencio, Klaus se pone a mi lado y comienza a hablar con la pequeña que estaba frente a nosotros deteniendo su llanto.
No sé cuánto tiempo nos quedamos así, él a mi lado rozando poco a poco mi cuerpo sin tener certeza de lo que hacíamos, suspiro levantándome con la niña llevándola al grupo que se encontraba fuera de la pista.
Él se queda en medio del hielo y giro mi cuerpo para sonreírle en agradecimiento. Doy por terminada mi clase de hoy informando a los padres de cada uno los horarios en que tomaremos las clases para también conversar del pequeño accidente que sufrió una de mis niñas.
Una vez que todos los pequeños se fueron me devuelvo nuevamente a la pista para calentar un poco y comenzar a andar libremente por el hielo, la velocidad aumenta y los saltos son aún más sincronizados, sin música solamente somos el ruido de mis patines chocando contra el hielo y yo.
Repito mis movimientos hasta caer rendida al hielo, he practicado tanto que necesito un respiro y agua, doy vuelta hasta donde están mis cosas y encuentro a Klaus con ellas mientras revisa lo que supongo es la lista del equipo.
–Soy un desastre– digo en cuanto llego a la orilla de la pista donde Klaus me acerca una botella de agua –Debo ser la peor entrenadora del universo, es la tercera vez que se cae en lo que llevamos de clases, lo entendería si estuvieran iniciando, pero las estoy entrenando para aplicar a la nueva academia, se supone que deben saber al menos lo básico.
ESTÁS LEYENDO
Amor Sobre Hielo
Teen FictionZoe y Klaus tienen un pasado del cual ambos se arrepienten, él por dejarla ir de la forma en la que lo hizo, ella por permitirse amarlo por sobre todos, incluso sobre sus propios sueños. Él le escondió un secreto por años que teme revelar, ella le g...
