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La pareja dormía plácidamente hasta que el reloj marcó las 4 a.m. Fue entonces cuando la tranquilidad de la noche se vio interrumpida por unos gemidos provenientes de la habitación de Paul, que estaba al lado de la de Bruce. Los sonidos despertaron primero a Bruce, que aún adormilado, se incorporó lentamente, tratando de entender qué pasaba.

Bruce escuchó con más atención y pronto se dio cuenta de que los gemidos eran claramente los de Paul. Abrió los ojos completamente sorprendido cuando escuchó a Paul gemir suavemente el nombre de Gene. Atónito, Bruce volteó a ver a Eric, que ya estaba despierto y riendo silenciosamente mientras escuchaba los ruidos provenientes de la habitación contigua.

BRUCE: ¿Estás escuchando lo mismo que yo? -preguntó incrédulo-

Eric, todavía riendo, asintió.

ERIC: Sí, parece que Paul está teniendo una noche muy... activa.

BRUCE: ¿Con Gene? ¡Eso es inesperado! -dijo Bruce con una mezcla de sorpresa y diversión-

Eric no pudo contener la risa.

ERIC: Nunca me lo hubiera imaginado. Pensé que Gene solo se metería en líos por su cuenta.

Bruce y Eric no pudieron contener la risa. Las carcajadas resonaron suavemente en la habitación, uniendo a la pareja en un momento de complicidad ante la situación insólita.

ERIC: No puedo creerlo. Pensé que solo Gene sería ruidoso, pero parece que Paul también sabe cómo hacer ruido.

BRUCE: Y nosotros pensando que tendríamos una noche tranquila  -dijo Bruce con una sonrisa- Parece que subestimamos a nuestros compañeros.

Después de unos minutos de risas, Eric se levantó y se dio la vuelta en la cama, acercándose a Bruce. Con una sonrisa traviesa, Eric levantó su pierna y se sentó encima de las piernas de Bruce, mirándolo con amor y diversión.

ERIC: Bueno, si no podemos dormir por el ruido, podríamos hacer algo para distraernos -dijo Eric, inclinándose para besar a Bruce-

Bruce sonrió y correspondió el beso, sintiendo la calidez y el amor en cada toque. Sus risas se mezclaron con los besos, creando un ambiente íntimo y juguetón. Los sonidos provenientes de la habitación de Paul se desvanecieron en el fondo, mientras Bruce y Eric se perdían en su propio mundo.

BRUCE: Me parece una excelente idea~  -susurró Bruce entre besos- Aunque ellos no nos dejen dormir, al menos podemos disfrutar de nuestra compañía.

ERIC: Exactamente -dijo Eric, besando suavemente el cuello de Bruce- Tú siempre sabes cómo hacerme sentir mejor.

Bruce acarició suavemente la espalda de Eric, disfrutando de la cercanía y la conexión que compartían.

BRUCE: Y tú a mí, Eric. Siempre has sido mi refugio.

Las palabras se convirtieron en susurros y los susurros en besos, mientras la pareja se sumergía en su propio momento de intimidad. La habitación se llenó de la calidez de su amor, aislándolos del mundo exterior y de los ruidos de sus compañeros.

ERIC: ¿Te imaginas si ellos supieran que los escuchamos? -preguntó Eric entre risas-

BRUCE: Probablemente morirían de vergüenza. Pero es nuestro pequeño secreto... -respondió Bruce, besando la frente de Eric-

Eric sonrió, sintiéndose completamente en casa en los brazos de Bruce.

ERIC: A veces, los momentos más inesperados son los más divertidos.

Bruce: Y los más memorables -añadió Bruce, mirando a Eric con ojos llenos de amor-

Los dos se quedaron así por un rato, disfrutando de la compañía y de la conexión especial que compartían. Finalmente, los ruidos de la habitación de Paul comenzaron a disminuir, pero Bruce y Eric ya no les prestaban atención. Estaban demasiado inmersos en su propio universo, disfrutando de la cercanía y del amor que los unía.

La noche continuó, y mientras el mundo exterior seguía su curso, Bruce y Eric encontraron en esos momentos robados la paz y el consuelo que necesitaban. La madrugada avanzó, y en los brazos de su pareja, Eric finalmente se sintió listo para dormir de nuevo.

BRUCE: Vamos a intentar dormir un poco más, ¿te parece?

Eric asintió, sintiéndose seguro y amado.

ERIC: Sí, pero esta vez, no me sueltes.

Bruce sonrió y abrazó a Eric con fuerza.

BRUCE: Nunca lo haré. Buenas noches, amor.

ERIC: Buenas noches, Bruce.

Y así, con las primeras luces del amanecer filtrándose por la ventana, Bruce y Eric se quedaron dormidos nuevamente, esta vez con una sonrisa en los labios y el corazón lleno de amor.

Ecos Del Corazón Donde viven las historias. Descúbrelo ahora