Ya era de tarde y Eric se encontraba dirigiéndose al aeropuerto, con Paul acompañándolo hasta el último momento. La emoción y la ansiedad se mezclaban en su pecho, mientras su mente se llenaba de pensamientos sobre Bruce. Paul, siempre el amigo leal, le brindaba apoyo en cada paso del camino.
PAUL: Recuerda, Eric, solo tenemos dos días libres. Después de eso, tendremos que viajar para seguir con nuestro próximo concierto.
Eric asintió, su rostro iluminado por la emoción y la anticipación.
ERIC: Lo sé, Paul. Aprovecharé al máximo este tiempo. Gracias por todo.
Paul sonrió, satisfecho de ver a su amigo un poco más animado.
PAUL: De nada, Eric. Estoy seguro de que ver a Bruce te hará mucho bien.
Cuando finalmente llegaron al aeropuerto, el bullicio de la terminal contrastaba con la burbuja de emociones en la que Eric se encontraba. Paul lo acompañó hasta la puerta de embarque, su presencia brindándole un último impulso de confianza.
PAUL: Bueno, este es tu momento. Disfruta de cada segundo con Bruce.
Eric abrazó a Paul con fuerza, agradecido por su apoyo.
ERIC: Gracias, Paul. No sabes cuánto significa esto para mí.
PAUL: Lo sé. Ve y sé feliz, Eric.
Con una última sonrisa, Eric se despidió de Paul y se dirigió a la entrada del avión. Cada paso que daba lo acercaba más a Nueva York, y a Bruce. La emoción crecía dentro de él, un fuego de esperanza y amor que había estado apagado por la separación.
Eric se instaló en su asiento, mirando por la ventana mientras el avión despegaba. La ciudad que nunca duerme lo esperaba, y con ella, el hombre que amaba. Estaba listo y emocionado por volver a ver a Bruce, decidido a aprovechar cada momento juntos durante esos dos días preciosos.
Ya era de noche y el avión finalmente llegó a su destino. Eric salió feliz, sintiendo una oleada de emoción y alivio. Tomó de inmediato un taxi que lo llevó al departamento de Bruce. La ciudad parecía dormida, con las luces de los edificios parpadeando tenuemente en la oscuridad. Cuando el taxi se detuvo frente al edificio, Eric bajó rápidamente, cargando consigo las maletas que traía.
Los departamentos estaban en penumbra, y Eric empezó a subir las escaleras con determinación, el corazón latiéndole con fuerza. Finalmente llegó al piso 8, donde se encontraba el departamento de Bruce. Se detuvo un momento para recuperar el aliento, luego se dirigió a la puerta que marcaba el apellido de Bruce y tocó suavemente, nervioso.
Pasaron unos minutos de tensión antes de que las luces del departamento se encendieran. Eric escuchó los pasos que se aproximaban y su ansiedad creció. La puerta se abrió lentamente, revelando a Bruce, quien claramente acababa de levantarse de dormir. Al ver a su pareja, Bruce se quedó atónito por un segundo.
Eric, incapaz de contener su alegría, se lanzó a los brazos de Bruce, abrazándolo con fuerza y cubriéndolo de besos.
ERIC: ¡Bruce! Te he extrañado tanto.
Bruce sonrió, aún sorprendido pero feliz, y devolvió el abrazo con la misma intensidad.
BRUCE: Eric... no puedo creer que estés aquí.
ERIC: No podía esperar más tiempo. Teníamos dos días libres y sabía que tenía que venir a verte.
Bruce acarició el rostro de Eric, mirándolo con ternura.
BRUCE: Eres increíble. Ven, entra.
Bruce tomó las maletas de Eric llevándolas adentro del departamento.
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Ecos Del Corazón
RomanceEric y Bruce tocan en una banda KISS juntos desde hace tiempo. Mientras Bruce es el tipo de persona que puede saltar del bote y mostrarse, Eric se protege, se esconde detrás de una cortina de duda. Todo cambia una noche después de un concierto, cua...
