Bruce llegó al estacionamiento de los condominios, estacionó el carro y cargó a Eric en brazos, subiendo las escaleras lentamente. Eric, aún somnoliento y ligeramente ebrio, escondió su rostro en el cuello de Bruce, cuyo cálido aliento sobre su piel lo hacía estremecer. Cada paso resonaba en el silencio de la noche, y Bruce se sintió agradecido por estos momentos íntimos.
Al llegar al departamento, Bruce abrió la puerta y se dirigió directamente a la cama, donde dejó a Eric acostado con cuidado. Eric comenzó a despertarse lentamente, parpadeando mientras sus ojos se adaptaban a la luz tenue del dormitorio. Confundido, buscó a Bruce con desesperación hasta que lo vio salir del baño, secándose el cabello. Un poco de vapor caliente aún emanaba del baño, creando una atmósfera cálida y acogedora.
BRUCE: Buenos días, bella durmiente.
ERIC: -sonriendo débilmente- ¿Qué hora es?
BRUCE: Es tarde, amor. Dormiste mucho.
Eric, aún un poco ebrio, solo pudo sonreír mientras intentaba levantarse. Sus movimientos eran torpes, y Bruce se acercó rápidamente, sosteniéndolo por la cintura para evitar que cayera. Le dio un beso suave, disfrutando del momento de cercanía.
ERIC: Gracias, Bruce... por todo.
BRUCE: Siempre, amor. Ahora ve a darte un baño, te sentirás mejor.
Eric asintió y se dirigió al baño, tambaleándose ligeramente. Mientras se bañaba, el agua caliente lo ayudó a despejar su mente y a relajarse. Pensó en lo afortunado que era de tener a Bruce a su lado, siempre cuidándolo y apoyándolo. Después de un rato, salió del baño, envuelto en una toalla, y vio a Bruce dormido en la cama, su respiración lenta y regular.
ERIC: -con ternura- Mírate, siempre cuidándome.
Eric sonrió, sintiéndose lleno de amor y gratitud. Se acercó a la cama y se acostó junto a Bruce, abrazándolo con ternura.
ERIC: Te amo, Bruce.
BRUCE: -murmurando en sueños- Te amo, Eric.
Eric cerró los ojos, sintiéndose completamente en paz. La noche avanzaba, y el suave ritmo de la respiración de Bruce lo arrulló hasta que ambos se quedaron profundamente dormidos, disfrutando de la tranquilidad de estar juntos.
Al día siguiente, el sol ya estaba alto cuando Eric comenzó a despertarse. Al abrir los ojos, notó la luz del sol entrando a raudales por la ventana y se levantó de un salto, alterado.
ERIC: ¡Mierda! ¡El vuelo! ¡Voy a llegar tarde!
Bruce se despertó de golpe al oír los gritos y el alboroto de Eric, quien daba vueltas frenéticamente por la habitación, buscando su ropa y sus cosas.
BRUCE: Eric, cálmate. ¿Qué pasa?
ERIC: ¡He perdido el vuelo que me llevaba de vuelta con la banda! ¡Paul y Gene van a matarme!
Bruce se levantó rápidamente, tratando de calmar a Eric. Lo sujetó por los hombros, obligándolo a mirarlo a los ojos.
BRUCE: Eric, respira. Hay que pensar con claridad. Siempre hay soluciones.
ERIC: -todavía agitado- ¿Soluciones? ¡He arruinado todo! ¡No puedo fallarles!
BRUCE: Vamos a encontrar otro vuelo. Déjame ayudarte.
Eric tomó una profunda respiración, tratando de calmarse un poco, aunque aún estaba visiblemente nervioso.
ERIC: No sé qué hacer, Bruce...
BRUCE: Primero, vamos a llamar al aeropuerto y ver si hay otro vuelo disponible. Y si no, encontraremos otra forma de que llegues a tiempo.
Eric asintió, intentando calmarse mientras Bruce tomaba su teléfono para llamar al aeropuerto. A medida que Bruce hablaba con la operadora, Eric se sentó en el borde de la cama, sus manos temblando ligeramente.
BRUCE: -cubriendo el teléfono- Hay un vuelo en tres horas. Podemos llegar a tiempo si nos movemos rápido.
ERIC: Gracias, Bruce... No sé qué haría sin ti.
BRUCE: Estamos juntos en esto, amor. Ahora, vamos a prepararnos.
Con la ayuda de Bruce, Eric logró vestirse rápidamente y reunir sus cosas. Mientras se dirigían al aeropuerto, Eric comenzó a relajarse un poco, reconociendo lo afortunado que era de tener a alguien como Bruce a su lado.
ERIC: Te debo una grande.
BRUCE: Me la puedes pagar cuando vuelvas. Ahora, concéntrate en llegar a tiempo y dar lo mejor de ti.
El viaje al aeropuerto fue rápido y, gracias a la eficacia de Bruce, Eric logró abordar el vuelo a tiempo. Mientras se despedían, Bruce le dio un último abrazo y un beso.
BRUCE: Nos veremos pronto, ¿de acuerdo? Y no te preocupes, todo saldrá bien.
ERIC: Lo sé. Gracias por todo. Te amo.
BRUCE: Yo también te amo. Ahora ve y demuestra lo increíble que eres.
Eric se subió al avión, sintiéndose mucho más tranquilo y enfocado. Sabía que, pase lo que pase, siempre tendría el apoyo incondicional de Bruce. Y eso le daba la fuerza para enfrentar cualquier desafío que se presentara.
ESTÁS LEYENDO
Ecos Del Corazón
RomantizmEric y Bruce tocan en una banda KISS juntos desde hace tiempo. Mientras Bruce es el tipo de persona que puede saltar del bote y mostrarse, Eric se protege, se esconde detrás de una cortina de duda. Todo cambia una noche después de un concierto, cua...
