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El hospital parecía un laberinto de pasillos fríos y luces parpadeantes, un contraste impactante con el bullicio caótico que normalmente rodeaba a los adolescentes. Ahora, sin embargo, la preocupación y el miedo colgaban en el aire como una pesada neblina.

Después de unos momentos tensos, los médicos llevaron a Eric a una habitación. Los amigos se agolparon frente a la puerta, ansiosos por verlo, pero solo uno podía entrar a la vez. Paul, con el corazón en un puño, se ofreció voluntario para ser el primero.

Cuando abrió la puerta, el olor a desinfectante le golpeó, y el ambiente en la habitación estaba cargado de una quietud llena de temor. Eric estaba acurrucado en la cama, sus ojos mirando fijamente hacia el techo, perdidos en pensamientos que solo él conocía. Paul avanzó con pasos silenciosos, como si temiera romper el frágil equilibrio que mantenía a Eric allí.

PAUL: Eric... -murmuró suavemente, sintiendo el nudo en su garganta-

Eric levantó la mirada, y un destello de reconocimiento brilló en sus ojos cansados. Con esfuerzo, intentó ofrecer una sonrisa.

ERIC: No llores, Paul. Aún no es el fin del mundo para llorar.

Paul se acercó a la cama y tomó la mano fría de Eric, tratando de encontrar las palabras adecuadas en medio del torbellino de emociones que lo asaltaban.

PAUL: ¿Quieres que llame a Bruce..?

Eric asintió débilmente, una sombra de preocupación cruzando su rostro.

ERIC: Sí, dile que venga a verme...aún que no se...luego de la pelea.. -respira profundo-  no se si quiere venir a verme..

PAUL: se trata de ti Eric..el va a venir a verte..

Paul apretó suavemente la mano de Eric antes de levantarse de la silla junto a la cama.

PAUL: Voy a llamarlo ahora mismo. Estate tranquilo, Eric.

Eric asintió de nuevo y cerró los ojos, tratando de conservar sus fuerzas mientras Paul salía de la habitación en silencio.

Paul se apresuró por el pasillo hasta llegar a una zona más tranquila, donde sacó su teléfono y marcó el número de Bruce. Cada tono resonaba en su cabeza como un eco de incertidumbre.

Bruce finalmente contestó, y la voz de Paul salió ronca y apresurada por el teléfono.

PAUL: Bruce...Eric... Eric está grave.

Hubo un breve silencio al otro lado de la línea, y Paul pudo sentir la tensión acumulándose mientras esperaba la respuesta de Bruce.

BRUCE: ¿Qué? Paul...dime...dime que no se volvio a vortar..¿Qué sucedió?

Paul inhaló profundamente, tratando de mantener la calma mientras explicaba la situación con voz entrecortada.

PAUL: Bruce,  es dificil lo que voy a decir pero..Eric tiene cáncer...al corazón..

Hubo otro momento de silencio, y luego Bruce respondió con urgencia.

BRUCE: Estoy a horas de distancia. Voy a tener que tomar un vuelo. Dime la dirección exacta del hospital, Paul...

Paul proporcionó la información rápidamente, con la mente llena de preocupación por su amigo y por la angustia que Bruce debía estar sintiendo en ese momento.

PAUL: Bruce, trata de llegar lo más rápido que puedas.

BRUCE: Lo intentaré, Paul. Manténme informado de cualquier cambio.

Paul asintió, aunque sabía que Bruce no podía verlo a través del teléfono.

PAUL: Claro, te mantendré informado. Apresúrate.

Con esas palabras, Paul colgó y se apoyó contra la pared del pasillo. Una mezcla de alivio por haber contactado a Bruce y desesperación por la gravedad de la situación lo invadió.

Mientras esperaba a Bruce, Paul regresó a la sala de espera donde los otros chicos aguardaban con ansiedad. Gene estaba sentado en una esquina, con la mirada perdida en algún punto indefinido del suelo.

Gene levantó la mirada cuando Paul se acercó, y los dos intercambiaron una mirada que no necesitaba palabras para entenderse.

GENE: ¿Cómo está...?

Paul suspiró y se pasó una mano por el cabello, incapaz de encontrar las palabras adecuadas.

PAUL: Está luchando, pero... hemos llamado a Bruce. Está en camino.

Gene asintió lentamente, su expresión reflejando una mezcla de miedo y esperanza.

Paul se sentó juntoa Gene en la sala de espera, cada segundo que pasaba pareciendo una eternidad mientras esperaban la llegada de Bruce.

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