Choi Jongho se encontraba sentado a horcajadas sobre Yunho en un gran sofá donde le hacía mimos a su alfa para terminar de tranquilizarlo, dándole besos y caricias mientras este mantenía su rostro en el cuello de Jongho olfateando la glándula omega tratando se convencerse que en verdad se encontraba entre sus brazos a salvo y seguro. Jongho podía jurar que escuchaba a Jun ronronear en el fondo.
Soyeon había salido a toda velocidad cuando le había indicado que Miyeon se encontraba afuera en el auto, pues ambos habían recibido aquellas órdenes sobre su traslado a nuevas oficinas de efecto inmediato y habían acudido a la mansión por alguna explicación. Jongho no había tenido tiempo de proferir otra frase cuando Jeong Yunho lo había tomado entre sus brazos acomodándolo en su regazo, y de eso ya habían pasado algunos minutos.
En el fondo, el omega se sentía un poco culpable por el sufrimiento que había provocado a su alfa, pero aquello había sido necesario si quería que este le tomara en serio, su relación iba a ser una batalla constante entre ambos por el control de ahora en adelante. Además, era consciente de que esos minutos de paz y armonía entre ambos, era la calma antes de la tormenta y vaya que Jongho esperaba tremendo ciclón en cuanto su alfa pudiera ordenar sus ideas y controlar su mente. Lo que habían hecho Miyeon y él mismo, traería desagradables consecuencias por lo que se disponía a disfrutar aquella tranquilidad y la cercanía de Yunho antes de que la bomba explotase.
Después de casi media hora, Yunho y Jun por fin pudieron comenzar a coordinar sus pensamientos, lo primero que hizo el alfa después de acariciar con su lengua la marca en el cuello de Jongho fue sostener su rostro entre sus grandes manos y besar los dulces labios, impregnarlo con sus feromonas a la vez que saboreaba el dulce sabor de la boca del omega.
Jongho no pudo hacer más que recibir gustoso el beso que le robaba el aliento. Si de algo estaba seguro, era que jamás se cansaría de besar a Yunho, su lengua jugaba de forma deliciosa y lentamente con su pareja. Sin ser tan consciente de su cuerpo, comenzó a frotarse sobre el alfa deslizando sus manos sobre la camisa medio abierta queriendo sentir los firmes músculos bajo esta, hasta que un par de fuertes manos lo sujetaron firmemente por las muñecas haciéndolo sisear aún por el dolor remanente de las cadenas de hierro.
- ¿Estás bien?- preguntó con voz ronca poniendo especial atención al rostro del omega.
- Sí, estoy bien- contestó Jongho sintiendo la culpa filtrarse por su garganta y bajando la mirada.
Yunho tomó delicadamente una de sus manos y con sumo cuidado levantó un poco la manga del saco y de la camisa revelando, apenas visibles, las marcas del metal en la blanca piel. Se estaban curando a buen tiempo, quizá en unas horas más estás terminarían de desaparecer pero aquello no borraba el hecho de que alguien había encadenado a su omega y entonces sus ojos de nuevo se dilataron con una sombra amenazante- ¿Quién fue?- exigió saber con el único propósito de arrancarle la garganta al causante del dolor en su omega.
Jongho suspiró, tomó el rostro de Yunho entre sus manos y robó un beso de aquellos labios que seguramente se los negarían por un tiempo. Bajó del regazo de Yunho mirándolo sin evitar el remordimiento, su alfa en verdad daba pena en esos momentos: el cabello alborotado, la ropa desgarrada en algunas partes, los ojos hinchados y una expresión lamentable. Se aclaró la garganta antes de hablar.
- Cuando encuentran a un omega durante algún operativo, estos son encadenados con hierro puro, en muñecas y pies, incluso los cazadores privados les ponen grilletes en el cuello.- Jongho dijo con voz que destilaba tristeza porque él lo había visto antes. Acarició su muñeca haciendo que Yunho apretara los puños imaginándose la situación- Al ser considerados desertores, lo primero que hacen con ellos es azotarlos en la espalda hasta que pierden la conciencia o hasta que se cansan. Después son conducidos a rastras a jaulas donde son trasladados a los centros de crianza omega o a los destinos particulares para ser vendidos o encadenados.- Jongho tragó duro, pues podía imaginarse a Soobin, un omega que su madre solía ayudar con sus celos. Particularmente este omega era de aquellos que, tras haber crecido en un centro de crianza omega, sufría de los nervios y ataques de pánico. Un omega temeroso en las calles era un omega fácil de descubrir- En los centros de crianza- continuó Jongho- son "reacondicionados" o, en otras palabras, torturados para poder manipularlos a su antojo.
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Dominantes [2ho]
FanfictionAdaptación 𓍯 La ley anti-marca se había establecido varías décadas atrás para evitar la influencia de los omegas en los alfas. Los omegas utilizarían aquello que tanto temían los alfas: la influencia del lazo para cambiar su situación y obtener su...
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