El lunes Martin se pasó las primeras horas de clase completamente disociado. Se había pasado todo el fin de semana encerrado en casa, y tenía tantos sentimientos contradictorios atacándolo a la vez que a penas y había podido dormir algo.
Por un lado, le daba miedo tener que llegar a clase y encontrarse con Cris. No quería tener que volver a mirarle a la cara o verse obligado a hablar con él. Ni siquiera le apetecía estar en un mismo espacio cerrado. Le daba vergüenza lo que pudiera pensar de él después de la escena del sofá, y se sentía solo porque no había sido capaz de hablar sobre lo que había pasado con ninguno de sus amigos. Que esa era otra, el tema de estar mintiéndole a Ruslana. Porque el vasco no había sido capaz de decirle ni una sola palabra la otra noche, y no entendía por qué.
Supuso que era porque no quería recordar la discusión que había tenido con Juanjo antes de que ella llegara, porque tener que mencionar a Cris hubiera supuesto recordar también la manera en la que su hermano le había dicho lo idiota que había estado siendo, y no le apetecía rememorarlo justo después de que hubiera pasado. Así como ni de coña quería sentirse más culpable de lo que ya lo hacía después de haberle dicho aquello último, eso que había provocado que Juanjo se fuese enfadado. O más que enfadado, decepcionado. Martin se había dado cuenta mientras lo veía salir de la habitación, de cómo el mayor no podía ni mirarle a la cara de lo mal que le habían sentado sus palabras.
Paul apoyó la cabeza sobre su hombro, sacándolo de sus pensamientos. Su mejor amigo llevaba toda la mañana quejándose del sueño que tenía, porque al parecer se había acostado tarde después de haberse pasado toda la noche leyendo algún libro de los suyos.
"Te noto raro." le dijo a Martin, sin levantar la cabeza o abrir los ojos. Parecía a punto de quedarse dormido.
"¿Yo? Que va."
"Es que apenas has hablado nada."
"Perdona, es que yo también me estoy muriendo de cansancio."
Paul levantó la mirada minutos después, acercándose a Martin para presionar el dedo contra su mejilla de forma repetitiva, buscando picarle. No pasó mucho tiempo cuando lo consiguió, ganándose por completo toda la atención del más pequeño, que lo miró con fastidio.
"Me da la sensación de que hay algo que no me cuentas, Martin."
"¿Si? Pues yo siento lo mismo." le respondió, rodando los ojos. Últimamente sentía que saltaba con demasiada facilidad, incluso con sus amigos más cercanos. Martin quiso disimularlo e intento sonreírse sarcásticamente a Paul, pero acabó realizando una mueca antes que otra cosa.
"¿De qué hablas?"
"De Álvaro, por ejemplo. Las chicas me contaron que estuviste con él en la fiesta."
"Pensaba que el tema de la fiesta era tabú." le vaciló, con una sonrisa socarrona.
"Sigues sin responderme. Y por supuesto que lo es. De hecho, no pienso hablar jamás sobre nada de lo que pudo haber pasado esa noche."
"Pues entonces yo tampoco. Estamos en paz."
Martin rodó los ojos, pero dejó que Paul golpeara su puño de forma juguetona contra su brazo. Su mejor amigo era así, sabía darle la vuelta a todos los temas de los que no quería hablar y se olvidaba fácilmente de las cosas. Nunca lo presionaba para nada, pero siempre podía confiar en él para todo. Paul era un pilar seguro, a pesar de no verlo todos los días como por ejemplo hacía con Ruslana. Lo había conocido también en el instituto, y Martin casi ni podía recordar cómo era la vida antes de tenerlo a él, la única persona con la que podía mantener conversaciones sobre Pokemon o Aristóteles en un lapsus de media hora.
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Guilty as Sin?
Fiksi PenggemarDonde Martin, un chico distraído y callado, descubre algo que no debería de haber visto o... Donde Juanjo, el hermano mayor de su mejor amiga, no soporta a la gente entrometida
