Martin sonreía mientras avanzaba por aquella calle. Detrás de él, Paul luchaba por seguirle el ritmo, habiendo aprovechado el viaje para ir con él a ver a Álvaro. Ventajas de que sus novios viviesen juntos, supuso. Que cada vez que uno iba a Madrid para ver a su respectiva pareja, el otro se unía para copiarse y hacer lo mismo. Y en realidad era hasta divertido. Hacer el trayecto en tren con su mejor amigo siempre le hacía olvidarse de los nervios que sentía cada vez que iba a visitar a Juanjo, porque se distraían hablando de temas sin importancia o jugando a algo en el móvil.
Aunque aquello iba a terminar más bien pronto. Porque Martin estaba a punto de acabar el instituto, y pronto se mudaría a aquella misma ciudad para estudiar bellas artes. Tendría a su novio más cerca, y podrían verse todos los días. Nada de ponerse de acuerdo para quedar los fines de semana ni de sensaciones amargas cada vez que cortaban la llamada por la noche, justo antes de irse a dormir, después haberse informado de todo lo que habían hecho por el día. Cuando más se echaban de menos y cuando más notaban la ausencia del otro. Al colgar la llamada y darse cuenta de que no iban a dormir en la misma cama. Nada más de todo aquello. Por fin.
O bueno, esas eran sus intenciones. Aún ni había conseguido encontrar piso. Esa misma tarde Ruslana y Chiara irían también a Madrid, y Paul y él habían quedado con ellas para hacer las primeras visitas. Ya tenían algunas programadas. Ya habían ojeado algunas opciones. Ninguna excesivamente convincente. Ninguna que le llenase de especial ilusión.
Pero aquello daba igual, porque estaban a punto de llegar al apartamento que compartía Juanjo con Álvaro y Denna, y él no cabía de más nervios y anticipación.
Habían estado con exámenes, así que llevaban algunas semanas sin verse. Le daría una sorpresa. Aguantaría a que saliese de la universidad y lo estaría esperando en su casa con la comida ya hecha. El resto ya estaban avisados, les dejarían solos hasta las cinco, que era cuando Denna acababa su última clase. Y Martin hasta tenía planeada la receta que quería cocinar. Estaba feliz y muy nervioso. Sombre todo nervioso. Se moría de ganas de verle. Quería lanzarse a sus brazos cuanto antes. Besarle. Sentirle de una vez por todas cerca. Porque estaba harto de los mensajes por teléfono y las llamadas antes de dormir. Por fin habían acabado con los exámenes y en tan solo un mes más volvería a ser verano. Habían superado aquel año juntos. Ahora se morían de ganas por verse. Martin ni siquiera podía aguantar.
Por eso se puso manos a la obra en cuanto Álvaro y Paul le dejaron solo. Saldrían a comer fuera, a darse un paseo. Hacía poco habían vuelto juntos, porque hasta entonces habían decidido darse un tiempo separados. Su mejor amigo decía que era feliz así. Él no era nadie para tratar de convencerle de lo contrario. Estaba demasiado ocupado tratando de cocinar aquellas berenjenas rellenas. Las mismas que Juanjo le había tratado de enseñar tantas veces. Las que ya habían hecho juntos en varias ocasiones. Claro, que era muy distinto tener que prepararlas él solo a tener a Juanjo con él, haciendo las partes difíciles y amenizándole la labor.
Intentó hacerlo lo mejor posible, de todas formas. Se sentía impaciente porque quería que todo saliera bien. Miraba la hora en la pantalla de su teléfono cada dos por tres. Calculaba cuánto tiempo debía faltarle a Juanjo para llegar. No mucho, su última clase ya había terminado hacía un rato. Era cuestión de minutos. Por eso el corazón le latía con tanta fuerza, nervioso. Por eso no podía dejar de pasarse la mano por el pelo, tratando de ordenarlo una y otra vez, consiguiendo en realidad justo lo contrario, desordenarlo.
La puerta principal se abrió justo cuando él había metido las berenjenas al horno. Se irguió casi de un sobresalto, repentinamente asustado. Pero Juanjo pasó de largo la cocina para entrar directamente a su habitación. Ni siquiera se había percatado de su presencia ahí. Martin frunció el ceño, sin saber qué hacer.
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Guilty as Sin?
FanfictionDonde Martin, un chico distraído y callado, descubre algo que no debería de haber visto o... Donde Juanjo, el hermano mayor de su mejor amiga, no soporta a la gente entrometida
