Juanjo supo que todo eso había sido un error en cuanto Martin entró por la puerta de la cocina para simplemente mirarle preparar las bebidas que le habían encargado hacer.
Estaban en la casa de Bea, porque era la única que estaba vacía esa tarde, y habían quedado a las ocho para tomar algo de previa antes de salir al bar donde sería el espectáculo.
"¿Has venido a vigilarme para que no te eche veneno en el vaso?" preguntó el mayor, sin girarse a mirarlo.
Estaba terminado de abrir las botellas de refresco cuando el vasco apoyó la cadera en la encimera junto a él, tal vez demasiado cerca para su gusto, que lo obligaría a estar a una distancia prudente de cincuenta metros si pudiera.
"No. Solo venía a decirte que a mí no me gusta..."
"Ya, ya sé que tú prefieres Nestea, Martin. Hemos comprado Denna y yo una botella solo para ti, porque a nadie más le gusta."
El pequeño asintió, sintiéndose intimidado por la forma de hablar de Juanjo. Que le hubiese leído la mente lo dejó un poco paralizado, y tardó un poco en volver a concentrarse en la conversación.
"¿Y puedes...?"
"Ya, con dos hielos. Uno no quieres porque te aguaría la bebida y con tres es demasiado frío. Ahora los saco del congelador. "
"¿Cómo...?"
"Te he tenido que tragar durante mucho tiempo. Por desgracia de todas las cosas que te gustan y las que no."
"Déjame acabar alguna frase al menos, por dios."
Juanjo sonrió de lado, pero no refutó nada más sobre el tema. La voz cabreada de Martin siempre se le hacía muy divertida.
"¿Me echaste mucho de menos el finde? Que como ahora no pareces despegarte de mí, pues me ha parecido raro."
"La verdad es que sí. Ruslana y yo nos quedamos dormidos el viernes, y casi no llegamos a clase."
La respuesta de Martin lo sorprendió tanto que tuvo que parar lo que estaba haciendo para girarse a mirarlo. Se había esperado algo cargado de sarcasmo por su parte, no eso. Y encontrarse con las facciones del vasco relajadas mientras se miraban tampoco ayudó mucho. Estaba muy guapo, vistiendo de manera casual unos pantalones que nunca le había visto y una camisa de su estilo que tampoco había recordado ver. La piel de la cara le brillaba y el collar de perlas que tenía en el cuello le hicieron desviar la vista ahí durante un instante.
Carraspeó y miró sobre la figura de Martin la puerta de la cocina semiabierta. Todos sus amigos estaban en el salón, pero ninguno miraba a sus direcciones. En especial Ruslana, que era la que más preocupaba a Juanjo. Su hermana estaba muy entretenida jugando a algún tipo de juego con Denna, tiradas en el suelo mientras reían.
Volvió a mirar al chico que tenía frente a él.
"Para que luego os quejéis de mí."
Martin se rio con suavidad, acercándose un poco más si era posible a Juanjo. Ni siquiera lo había hecho a posta, y no se había dado ni cuenta. Solo se había dejado llevar por sus impulsos.
"¿Te ayudo con algo?"
"Si. puedes empezar a llevar los vasos con Coca cola. Son los de Denna, Alex y Álvaro. El resto me encargo yo."
El menor asintió, haciendo lo que le había pedido antes de salir de ahí, dejando a sus espaldas a un Juanjo confuso mientras lo veía irse.
Llevó lo que faltaba hasta los sofás donde estaban todos los jóvenes, repartiendo las bebidas antes de sentarse en la esquina más alejada que encontró de Martin. Era solo por precaución, por si al pequeño le daba por acercarse a él delante de su hermana. No sabía que era capaz de hacer, porque ya había demostrado otras veces lo sinvergüenza que podía ser.
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Guilty as Sin?
FanfictionDonde Martin, un chico distraído y callado, descubre algo que no debería de haber visto o... Donde Juanjo, el hermano mayor de su mejor amiga, no soporta a la gente entrometida
