Martin suspiró exasperado por tercera vez en los últimos diez minutos. Si ya de por sí el ruido de la cafetería de su instituto le sacaba de quicio, el hecho de que Ruslana y Chiara se hubieran estado riendo de su situación desde que había comenzado el descanso no lo arreglaba. Y, como si no fuera suficiente, la mirada cargada de pena que le estaba regalando Paul tan solo era la guinda del pastel.
Escondió su rostro en la capucha de su sudadera gris, deseando desaparecer. Se preguntó cuándo dejaría de ser tan pringado.
"Pero en serio, ¿cuánto se ha notado?" preguntó otra vez.
"Ay, amor" Ruslana palmeaba su espalda mientras fracasaba en su intento por esconder su sonrisa. "Solo un poco, pero no le des más vueltas."
Martin estuvo a punto de lanzarse sobre su mejor amiga y atacarla, pero logró contenerse. ¿Cómo le pedía que hiciera eso? Si lo había visto toda la clase... Además, nunca más volvería a mirarle la cara a Cris. Antes prefería esconderse debajo de un puente y no salir más.
"Oye, pero tampoco le mientas, Rus" Kiki interrumpió la conversación. "Es mejor aceptar la verdad y ya está. Seguramente nuestros compañeros se rían de Martin durante todo lo que quede de curso, pero no es nada nuevo."
Sintió como el pecho se le hacía bola, intentando hundirse todo lo que pudo en su silla. ¿Sería ese el final de su reputación? Martin intentó convencerse de que no era para tanto, que todos acabarían olvidándolo en algún punto.
Pero es que, ¿cómo se le había ocurrido escribir esa nota? El problema estaba en que últimamente había estado leyendo demasiadas novelas juveniles. Tanto niñateo le había acabado por freír el cerebro, no quedaba de otra. De hecho, decidió que lo primero que haría al llegar a casa sería quemar todos sus libros. Aprovecharía que su madre tenía turno de tarde en el hospital para hacer una fogata en su patio trasero. Y si a algún vecino le daba por chivarse, fingiría demencia totalmente. O, por el contrario, también estaba la opción de quemarse a sí mismo. Eso acabaría con el problema de raíz.
Tenía hasta el final de la mañana para meditarlo tranquilamente.
Ahora, sin embargo, solo podía reproducir la escena en su cabeza una y otra vez. La manera en la que, iluso de él, había estado a punto de saltar de la silla cuando anunciaron que las parejas serían libres. La forma en la que le había preguntado a Paul cinco veces seguidas si sería una buena idea antes de arrancar un trozo de hoja de su libreta, sin dejarle si quiera contestar. Cómo había escrito las palabras que quería antes de pedirle a Leire, la chica que se sentaba frente a él, que le pasara el folio doblado a Cris. La manera en la que había aguantado la respiración mientras el mismo recorría filas hasta llegar a su destino. Y, por último, cómo su profesor se la había robado de entre las manos al chico de sus sueños antes de que pudiera leerla, argumentando que no quería ese tipo de cosas en su clase antes de proceder a hacerlo él mismo en voz alta.
Hola, Cris :) ¿Quieres ser mi pareja para el proyecto? Por cierto, esa camiseta te queda demasiado bien.
¿Y lo peor de todo?, que había decorado la nota con corazones y estrellitas de diferentes colores.
Definitivamente había hecho el ridículo. Ni en mil años lograría superar la forma en la que toda la clase se había girado para mirarle, murmurando cosas mientras lo señalaban con una sonrisa burlona.
"Bueno, pero mira el lado bueno." A su otro lado, Paul luchó contra él para intentar quitarle la capucha de los ojos, obligándole a salir de su escondite. "Harás el trabajo con tu mejor amigo del alma, ósea yo. ¿No será super divertido?"
Martin le sostuvo la mirada durante unos segundos, sin pronunciar palabra. Tenía los ojos ligeramente abiertos, esperando a que alguien saliera a decirle que aquello era una broma.
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Guilty as Sin?
Fiksi PenggemarDonde Martin, un chico distraído y callado, descubre algo que no debería de haber visto o... Donde Juanjo, el hermano mayor de su mejor amiga, no soporta a la gente entrometida
