06. Denna tiene razón

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La clase de matemáticas siempre se le solía hacer eterna a Juanjo. Era bueno con los cálculos, y la mayoría de cosas que soltaba su profesor por la boca se le hacían aburridas. Él ya sabía hacer todos esos ejercicios sin necesidad de prestar atención a nadie. Desde pequeño, su madre lo había obligado a ir a clases extraescolares, y por mucho que las hubiera odiado, ahora se sentía agradecido, porque era el mejor en la asignatura comparado con todos sus compañeros. Y de hecho, Juanjo estaba seguro de que por eso Ginés le tenía manía. Su profesor lo miraba con rabia cada vez que tenía que entregarle un examen en el que había sacado sobresaliente, y se pasaba las clases mirándolo por encima del hombro. 

Por suerte, era la última hora del viernes. Pronto podrían irse a casa. Juanjo necesitaba descansar o se caería al suelo del sueño que tenía. Esa noche había dormido fatal.

"Pues ayer todo bien con tu hermana. No se porqué te quejas tanto, es un amor."

Las mesas estaban organizadas de dos en dos, y Juanjo siempre se sentaba junto a Denna. Le hacía las clases más amenas, y siempre tenía un tema de conversación. No estaban ni al fondo de la clase ni en primera fila, si no más bien por el medio. Eran ese tipo de alumnos. 

"Ruslana suele aparentar con todo el mundo que es un ángel, pero luego cuando está en casa..."

"Pues Dani no es así."

"Es que tu hermano pequeño es muy pequeño. Apenas a cumplido los diez, espérate a que llegue a la adolescencia."

"Oye, que vosotros a penas os lleváis un año."

"Sí, pero yo soy mil veces más maduro que ella. Rus es muy impulsiva y le gusta fingir que ya es adulta, y eso es lo que le falla."

El viento soplaba con fuerza contra la ventana que tenía junto a él. A pesar del agradable tiempo que había hecho el día anterior, ese viernes Madrid parecía no querer dar su brazo a torcer. El cielo se encontraba nublado, y hacía tanto frío que Juanjo había tenido que cogerse una chaqueta gorda para protegerse de un posible resfriado. Le había costado encontrarla, siendo que estaba abandonada en el fondo de su armario. Aunque odiara tener que vestir con tantas capas, este tipo de días eran sus favoritos.

"Yo creo que lo está intentando. Dijiste algo de que tus padres os dijeron lo hartos que estaban, ¿no?"

"Si, ayer durante la comida. Creo que mi madre está a una pelea más de largarnos a la calle."

"Pues a lo mejor si logró asustarla. De verdad, que antes del partido nos invitó a sentarnos junto a ella y su amigo para tomar algo en el bar. Fueron muy majos."

Juanjo rodó los ojos. Estaba seguro de que todo aquello había sido solo una fachada, y que Ruslana lo hubiera hecho solo para contentar a María lo cabreaba aún más. Estaba seguro de que si no la hubieran obligado a ir ni siquiera hubiera mirado a la cara a Denna.

"No significa nada, lo hizo por compromiso."

"Da igual, Juanjo. Ahora te toca a ti dar de tu brazo a torcer, aunque sea un poco."

Casi se rompe el cuello cuando se giró a mirarla, sin entender a qué se refería. Miró a su amiga rubia como si acabase de salirle un tercer ojo en la frente.

"¿Que?" preguntó con una mueca de confusión, como si acabase de escuchar una barbaridad. 

"Pues que ahora tienes que dar un paso tu, idiota. Tan maduro no serás si me miras con esa cara. Creo que si te interesa llevarte bien con ella lo que queda de curso debes ser el siguiente en mover ficha. Ruslana ya subió un escalón ayer, y ahora te toca igualarla."

"Sigo sin saber a que te refieres" Juanjo la miró con miedo, esperando a que Denna le dijera aquellas palabras terroríficas que tan poco quería escuchar. 

Guilty as Sin?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora