43

302 30 11
                                    

Voten y comenten mucho, también ya subí otro capítulo en mi otra historia.

Pásense por ahí también, está muy Buena, se vienen cositas interesantes en esa historia.

Espero contar con su apoyo, lxs quiero, besos. Nos vemos prontito.

******************


NARRA RODRIGO.

—Truco —pido y tini me mira raro, no entiende que mierda le estoy pidiendo—.

—No, me rindo, no sé qué querés —me dice frunciendo los labios—.

Estoy queriendo enseñarle a jugar al truco, pero no hay caso, por más que le explique una y otra vez no entiende.

Intenté jugar una partida de dos pero ni así, le digo que anote los puntos y en la hoja solo garabatea corazoncitos y notas musicales. la amo, es muy colgada.

—Dejá, no importa, otro día te explico mejor —digo guardando las cartas en el mueble junto a los papeles—.

—No, no quiero, vos me retas no más —dice y la miro totalmente ofendido—.

—mentirosa —me quejo indignado y se muerde los labios para aguantar la risa—.

Justamente hoy que es el día más frio de enero, no se nos ocurrió otra cosa que hacer más que quedarnos encerrados en mi casa con la calefacción en lo más alto posible.

Filomena se vino con todo, hoy nos despertamos con nieve por todos lados, hasta suspendieron el entrenamiento. Por mí mucho mejor, odio entrenar con frío, cuesta mucho entrar en calor y sos más propenso a lastimarte.

Me sonríe y se levanta para darme un beso, la rodeo por la cintura y sus manos me rodean el cuello.

—Voy a poner agua para unos verdes —me dice y asiento soltándola para que camine hasta la cocina—.

Aprovecho y camino hasta el cuarto para sacar el regalo que tengo para ella, lo vengo escondiendo desde el mundial y ahora creo que es el momento justo.

No sé si le vaya a gustar, pero lo pedí pensando en ella, la hice hacer con uno de los mejores joyeros de Europa.

Me guardo la cajita en el bolcillo del buzo y salgo justo cuando tini me viene a buscar.

—No quedan más —me dice con la bandeja de facturas bacía, la miro y sonríe—.

—Estaban ricas —le digo acercándome a ella—.

—que vestias, nos comimos todo. Así no voy a llegar linda al verano —se queja divertida pasándose una mano por la inexistente panza que exagera tener—.

— ¿Para quién querés estar linda vos? —la molesto ofendido—.

—Para vos, mi vida, obvio —me rio por la respuesta boluda que me da para conformarme, dejando que me bese de todas maneras—.

Martina es quien empieza a preparar el mate, la dejo, pensaba comenzar yo, pero si ella quiere cebar a mí me da lo mismo.

Saco la cajita y la coloco arriba de  la mesa cerca de ella, la mira de reojo sin prestarle mucha atención, pero al segundo vuelve a mirarla con más detenimiento.

— ¿y esto? —Pregunta dejando el mate arriba de la mesa—.

—Es tuyo —le digo entregándosela en la mano—.

Sonríe y con cuidado la abre, sus ojos miran la cadenita y cuando la saca por completo veo como se llenan de lágrimas.

Beso en las rocas. Rodrigo De Paul Donde viven las historias. Descúbrelo ahora