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—no se te vaya a ocurrir —le saco la mano y se ríe—. —convídame una —me pide robándome una papa frita—. Caro y Pablo nos miran aguantando la sonrisa. —ni empedo, son mis papas —contesto agarrando la bandeja con mi comida,— no es mi culpa que vos te pidás una ensalada de lechuga y zanahoria. —pero tini, es gigante esa bandeja, ¿Qué te cuesta darme una papita? —pone esa carita que sabe que me puede y termino poniendo la fuente entre los dos,— gracias mi vida, sos la numero uno —deja un beso en mi cachete y sonrío cual boluda—. —¡creo que me falta un poco el aire! —Carola se tira aire con las manos y la miro mal ,— nunca en mi vida me imaginé que Martina sea tan pollera. —y eso es porque no lo has escuchado a este boludo —agrega Pablo y con Rodrigo los ignoramos, son unos tarados y se hacen los bandidos, pero Caro es terrible pollera, yo la conozco—. —no hagás que empiece a hablar Carola, no te conviene —la amenazo con una papa, pero se me ríen los tres—. Resulta que hoy Rodri jugó en la tarde y fuimos a verlo, asi que luego del partido nos juntamos a tomar algo y decidimos comprar comida. En realidad quien está tomando somos caro y yo, los otros dos se hacen los feed y no toman alcohol. Pero lo importante no es eso, lo importante es que Rodrigo me esta rovando la comida. El junto a su amigo se pidieron un churrasco de poyo con una ensalada verde, mientras que nosotras nos pedimos unas hamburguesas dobles con chédar y una porción de papas. Digamos que Rodrigo se comió su ensalada horrenda y media hamburguesa mía, más las papas. No sé para que se hace el sano si la verdad es que está comiendo más que todos, lo amo. —¿quieren helado? —nos pregunta Pablo con el celular en la mano—. —uuhh, yo re estoy para un cuarto de chocolate y dulce de leche —responde caro preparando el copón con fernet—. —yo también, pero quiero de menta y mascarpone —contesto jugando con los dedos de Rodrigo en la mesa—. —yo paso, no me entra más nada —dice con su cabeza apoyada en mi hombro—. —bueno, voy a comprar, a esta hora ya no tenemos reparto a domicilio —nos mira y con las llaves en mano se levanta para salir—. En Madrid no hay pedidos ya  de helados, no es como en argentina que tenemos repartidores hasta altas horas de la madrugada. Acá no te puede agarrar el bajón dulcero porque no conseguís ni de onda un lugar abierto. Carola se levanta para ir al baño supongo y mis ojos se clavan en Rodrigo. —¿estás cansado?. —un poco, pero estoy nervioso —susurra medio triste—. —¿Por qué? —interrogo pasando mi brazo por sus hombros—. Rodri se hace un poquito para atrás y me acomoda de costado en su falda. —porque ya falta poquito para que digan la lista del mundial —sus manos me abrazan por la cintura y dejo un pico en sus labios—. —estoy segura que vas a estar en esa lista, he visto cómo te esforzás para llegar de la mejor manera y no hay nadie que pueda sacarte la ilusión de cumplir tu sueño —le acaricio el pelo y me mira con una mini sonrisa,— sos increíble, y el día que lo logrés yo voy a estar a tu lado para recordarte que los sueños si se cumplen. —gracias flaca, no solo por estas palabras, sino por todo lo que hacés para construir día a día esto tan bonito que tenemos —junta sus labios con los míos en un beso de unos segundos,— no te das una idea lo bien que me hace que estés acá. —de nada mi amor, sos muy importante para mí. Siempre que me necesites yo voy a estar, como tu novia o tu amiga —aclaro sonriendo a lo que se ríe—. —yo prefiero que sea como novia, o como mi señora —me rio y me roba un casto beso,— ¿te imaginás ser Martina Stoessel de De Paul?. Niego divertida y le pego en el brazo. —en realidad, debería ser. Rodrigo Javier De Paul de Stoessel, suena hasta más bonito —lo miro con una sonrisa de suficiencia en mi boca, a lo que Rodri sonríe abrazándome— —tenés razón, a de más me gusta. Y es lindo que marqués territorio —lo beso y cuando él lo profundiza, aparece Carola—. Me alejo apenas para mirar a mi amiga que nos mira tapándose la cara. —son muy tiernos, ¿les puedo sacar una foto?. Asentimos y caro casi nos mata con el flash. —boludaa, sacale el flash —me quejo mirándola mal—. —casi me dejás ciego —le reclama Rodri a lo que se tienta—. Agarra el vaso pegándole un buen trago, me lo extiende y repito su acción. —¿Cuándo volvés a jugar? —pregunta mirando a Rodrigo que está muy entretenido con mi pelo—. —el miércoles, por suerte es acá, ni ganas de viajar. —y si bolu, es alto quilombo ir y volver todo el tiempo. —sí, pero cuando vivís solo no es tan aburrido, el problema es cuando tenés familia —cuenta y con caro lo escuchamos con atención,— cuando vivía en Italia era medio un quilombo todo eso —agrega pensativo—. —uh, que bajón, no podés disfrutar casi nada. —sí y no, es lindo cuando no tenés hijos de por medio —mis dedos dejan caricias en su brazo,— tenés la libertad de no preocuparte tanto por volver rápido, si perdés un vuelo no te hacés drama. Cosas que siendo padre rogás para que no te pasen. —la posta que sí, yo siempre pienso que el día que sea mamá ya no voy a poder andar de un lado a otro. Voy a tener que tener un lugar fijo para vivir —les digo con una mueca, es algo que siempre he pensado,— pero si soy sincera, buenos aires hoy no lo veo como un lugar para formar una familia. —gorda, yo creo que Miami es tu casa, tenés tu propio departamento, tenés estudios para grabar y Mariana va y viene de Miami a Argentina —caro señala esas opciones y asiento porque yo también lo tengo en cuenta—. —sí, puede ser, lo tengo que pensar bien. —no es mala idea, a de más nos queda cerca de todo —dice Rodrigo y giro como la nena del exorcista cuando lo escucho,— ¿Qué me mirás así? ¿Me quiero imaginar que yo soy parte de esos planes a futuro?. Nunca hemos hablado de hijos, yo en este momento no quiero y pensé que Rodrigo no quería tener más hijos. Si soy sincera, siempre dije que mi sueño era ser mamá en un futuro, pero cuando pasó todo lo que pasó con Sebastián, medio que me resigné y ese sueño lo dejé de lado. Me enfoqué en otras cosas y como había planeado ser una bandida rompe corazones, no tenía pensado volver a enamorarme, pero ahora que las cosas han cambiado, no me importa volver a imaginarme eso otra vez. Si ahora, estoy tomando un fernet con mi mejor amiga en la casa de mi novio, haciéndole mimitos en el brazo y sentada en su falda siendo rodeada por uno de sus brazos y su cabeza apoyada en mi clavícula. —¿vos querés que tengamos un hijo juntos? —cuestiono con una sonrisa más grande que mi cara—. Caro me mira sonriendo porque sabe lo que esto significa para mí. —sí, obvio, yo quiero un futuro a tu lado titi. si es con un hijo bien, sino bien también. —sos muy hermoso —le digo agarrando su cara y dejando un beso en su boca,— me vas hacer llorar —me quejo a lo que se me ríen—. —noo, no llorés, no me gusta que llorés —responde besando mi cuello—. —BASTAAAA, ¡SOON MUY LINDOOS! Tengan un hijo ya, yo soy la madrina. —ni empedo nena, ¿Por qué no tenés uno vos con mi hermano?. Rodri se ríe y asiente apoyando mis palabras. —¿estás loca? A de más estamos hablando de vos, no de mí —se enreda con las palabras y con Rodri estamos tentados—. —bueno, pero si con Rodri tenemos uno, vos tenés que tener otro, así juegan juntos los primitos ¿o no, mi amor?. —¿noo, ni loca, ¿Franchu y Bau, pueden jugar con el mini De Paul?. —el día que vos tengás un hijo, con tini tenemos uno —me rio cuando Carola nos mira mal y se levanta tirándonos un pedazo de hielo—. —a este paso nunca voy a ser tía, yo quiero una mini tini jugando por la casa de tus papás —me dice con las manos en la cintura—. —con lo parecidos que somos con Fran, seguro que te sale igualita a mí, capaz que te sale con ojos verdes como vos, pero el resto igualita a los Stoessel. —dale flaca, quiero ser madrina —lo mira a Rodri que no puede aguantar la risa,— convenséla, a vos te cumple los caprichos. Porque ahora no es más la triple T, ahora es titi, la cornuda gobernada. —eeEeh, no me quemee, cuidáme un poco —le recrimino tentada, esta re quebrada, pero yo estoy casi en la misma, asi que no me puedo admirar—. —tini me dijo que la madrina de su bebé iba a ser Belu o Niki —lo miro riendo y caro parece que se le van a salir los ojos de lo abiertos que los tiene—. ——que me chupen las tetas esas gilas, yo voy a ser la madrina y punto —me señala con el dedo y me mira esperando que lo niegue,— mas te vale Martina que sea mentira de este boludo, porque soy capaz de agarrarme a piñas con esas forras. Pablo entra y Carola lo agarra cual escudo de guerra. —¿o no que nosotros tenemos que ser los padrinos del mini De Paul o de la mini tini? —lo mira con una sonrisa media diabólica en su cara—. —sii, más vale, yo quiero ser el padrino, que Fran me chupe la pija. El padrino soy yo con mi amiga Carola —nos saca la lengua y pablo la rodea por los hombros—. —andá a dormir ¿querés? —le digo sonriendo y Carola me blanquea los ojos—. —me caes muy mal —me dice riendo—. Pablo nos reparte el helado a cada uno y Carola me saca el dedo medio, se levanta y nos dice que se va a dormir. Ella está durmiendo en mi casa, no quiso quedarse con nosotros en casa de Rodri. Dijo que eramos muchos y a de más yo sé que no tiene mucha confianza aun con el  amigo de mi novio. Con Rodri si tiene mucha confianza, e incluso diría que son amigos, pero con pablo no. Asi que se lo respeto por supuesto, de apoco nuestros grupos de amigos se van juntando y tengo que admitir que es un lindo desastre. Rodrigo levanta las cosas de la mesa, y con pablo lavamos las cosas sucias. Una vez que queda todo medianamente limpio, con Rodri nos vamos al cuarto. —hasta mañana —saludo a pablo desde la cocina, porque él esta en el balcón hablando por teléfono— —que descanses —me contesta sonriendo—. Entro al cuarto y Rodrigo se está clavando una cuchara de mi helado, ¿no era que no quería?. —¿Qué hacés con eso? —interrogo cambiándome para ponerme el pijama—. Cabe aclarar que mi pijama es una remera de Rodrigo, de algún equipo de futbol que ni idea, pero me queda good y fue. —es que se te iba a derretir, me dio lastima —responde mirando mi reflejo en el espejo,— amor, ¿y si te pongo helado en esos abdominales?. Me rio porque se le ocurren muchas ideas a este muchacho. Aunque no me parece tan mala idea lo que me propone. —RODRIGOOOO, no seas desubicado nene. —bueno, pero es que tenés re marcado los cuadritos. —naa, vos los tenés más marcados que yo —le digo caminando hasta la cama—. Me siento a su lado y me acerco para besarlo, es un beso medio extraño, se acaba de mandar una cucharada de menta y medio que compartimos el bocado. A mucha gente le puede parecer un asco, pero a nosotros nos gusta, porque soy yo quien repite lo mismo que hizo él. Me alejo riendo por las boludezes que se nos ocurren, somos dos boludos y me encanta que sea así. —se me congeló el labio —me dice rosando su nariz con la mía—. —a mí la lengua —comento sonriendo,—. Nos acomodamos mejor y Rodri me propone que veamos una película, asi que terminamos viendo Tini el gran cambio de Violetta a las tres de la mañana. —que diferente que esta mechi —dice dejando el pote arriba de la mesa de noche—. —sii, pero sigue siendo igual en personalidad. Rodrigo conoció a mis amigas hace unos meses, más precisamente en junio, cuando estuvimos de vacaciones. Nos juntamos en casa, e hicimos un asado, vinieron mis mejores amigas y entre ellas mercedes. —vos tas igual, lo único que te ha cambiado es la boca. —es que me dio por poner memas labio —le digo con mi cabeza en su pecho, hace frio y Rodrigo es muy calentito—. —¿a ver? —se inclina y junta nuestros labios en un profundo beso—. Se lo devuelvo con las mismas ganas y de un momento a otro Rodrigo esta en bóxer y yo arriba suyo sin remera. Miro para la puerta, veo que tiene pasador y sin darle mucha vuelta termino de sacarme la última prenda que me quedaba. Llevo mi boca a su cuello y sus manos se pasean por el costado de mi cuerpo, nuestras respiraciones es lo único que se escucha junto a uno que otro auto que pasa a esta hora. Me levanto a penas para atarme el pelo porque me molesta, pero Rodrigo de un solo movimiento lo vuelve a soltar. —me encanta, no te lo ates —me pide con sus manos en mis caderas—. —bueno —respondo probando su boca nuevamente—. Cuando terminamos, ya es de día, los pequeños rayos de sol nos iluminan por las rendijas de la cortina. Rodrigo la acomoda para que no se filtre nada de luz, y me quedo dormida con las caricias de él en mi pelo y mi cabeza en su pecho.

Beso en las rocas. Rodrigo De Paul Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora