-Entra a la casa, preciosa.- Ladea su cabeza en dirección a la puerta.
Sin pensarlo mucho, tomo su brazo y sonrío.
-El ya se va.- Mi voz sale firme mientras dirijo mi mirada hacia Iván, quien muerde su labio inferior con rabia y se marcha sin decir más.
Manuel se acerca a mí y me abraza por la cintura. No digo nada, solo apoyo mi cabeza en su pecho y escucho cómo su corazón late un poco más rápido de lo normal. Pasa su mano por mi pelo mientras yo solo me permito disfrutar este momento por un pequeño segundo.
-¿Ya me dirás qué pasó con él?.- Cuestiona separándose solo unos centímetros para poder mirarme a los ojos. Noto preocupación en ellos. Asiento mientras le regalo una media sonrisa. Manuel se acerca rompiendo la poca distancia que queda entre nosotros para dejar un beso corto sobre mis labios. Sonríe en medio de este y yo solo imito su gesto.
...
El día había pasado normal, bueno, a excepción de la estúpida escena que había hecho Iván esta mañana. Hoy era domingo, generalmente los domingos abríamos la cafetería para la hora de la merienda, pero Kat había sugerido la idea de ir a pasear los cinco juntos y por eso decidimos mejor no abrir hoy.
Nos encontrábamos en el parque de la ciudad. Este contenía un pequeño zoológico, áreas de juegos para niños y una pista de Karts donde en este momento había una carrera.
Manuel, Felipe y Facundo se encontraban mirando los karts, mientras Kat y yo solo tomábamos mate y conversábamos.
-¿Entonces Manuel lo echó de tu casa?.- Susurra Kat intentando contener la emoción. Yo solo asentí mientras le pasaba el mate. Kat le da una mirada a Manuel y luego me observa.
-Está bueno, tu hijo lo ama y todavía puso al cucaracha de tu ex en su lugar. Es que no sé qué esperas para encararlo.- Rueda los ojos mientras acaba el mate.
-Shh.- La callo. -No digas pavadas, Kat.- Río, y veo cómo Manuel pone sobre sus hombros a Felipe para que vea mejor la pista.
-Es que si te vieras cómo lo ves, te falta un babero y que te salgan corazones, mensa.-
-Hoy vamos a cenar con mi familia.- Le comento.
-Es que, ¿ves?.- Grita, haciendo que los chicos volteen. Ambas sonreímos en su dirección. -No le presentarías a tu familia si no sintieras algo por él en verdad.- Susurra nuevamente, mientras Facundo y Manuel caminan hacia nosotras.
-Shh.- La callo para que cambie de tema.
-Y ustedes.- Facundo nos mira divertido. -¿Qué tienen?
-No seas chismoso y toma el mate.- Lo regaña Kathy.
Estamos sentadas en el pasto, veo cómo Manuel baja a Felipe, y se sienta a mi lado, mientras Felipe se sienta sobre mi falda.
Manuel pasa su brazo sobre mis hombros y deja un beso en mi mejilla. De reojo puedo ver cómo los ojos de Kat se abren de emoción mientras codea a Facundo varias veces.
-Vení, una foto para Mabel que no para de preguntar por ustedes.- Veo cómo Manuel toma su teléfono y toma una selfie de los tres juntos.
-Clarooo.- Habla Facundo. -Para Mabel.- Dice haciendo comillas en esto último. A lo que Manuel lo fulmina con la mirada, haciendo que Kat y yo riamos.
...
Cerca de las 10:00 p.m. marcaba el reloj. Estamos fuera de la casa de mi mamá. Ya que cenaríamos con ellos hoy, mi mamá había insistido desde el momento en que se enteró que Manuel estaba acá en que quería conocerlo, y luego de no poder mentir más, le pregunté a Manuel, a quien le encantó la idea.
Pude notar cómo se observó en el espejo del auto unas cuatro veces antes de bajar, cómo movía su pierna como si estuviera nervioso. Lo que provocó mucha ternura en mí, pues se veía muy adorable.
Tomé su mano antes de tocar la puerta, él me sonrió mientras volvía a arreglar su camisa por quinta vez.
Mi mamá era una mujer de unos cuarenta y cinco años, vivía sola, bueno, con mi hermano menor Cris que tiene veinte.
Entramos a la casa y mi mamá estaba en la cocina.
-Abuelitaaa.- Grita Felipe mientras corre en su dirección.
-Mi niño.- Dice esta mientras lo carga. Quien camina hacia nosotros. Noto cómo Manuel aprieta un poco mi mano, volteo a verlo y sonrío.
-Tranquilo.- Susurro en su dirección.
-Mamá, él es Manuel.- Ella sonríe amistosamente mientras se acerca a abrazarlo.- Manuel, mi mamá Natalia.-
-Ay precioso, al fin te conozco.- Dice mientras lo aprieta. -Eres más bonito de lo que Clara dijo.- Enseguida le pegué en el brazo.
La risita de Manuel se hizo presente enseguida. -Muchas gracias, señora.- Dice mientras se alejan.
-Nada de señora. Natalia está bien.- Sonríe mi mamá.
-¿Y Cris?.- Cuestionó mientras dejo mi abrigo.
Mi mamá rueda los ojos. -Ahí en el sillón, con ese aparato de mierda.- Suelta irritada. Río mientras me dirijo hacia la sala siendo seguida por Manuel y Felipe.
-Chhh, pendejo.- Lo llamo, este voltea y me observa, luego a Manuel y parece como si viera a un fantasma. Su cara se puso pálida y sonreía como un niño pequeño.
-Puta madre.- Dice mientras se para soltando el control de la play.- No jodas, Manuel.-
Manuel y yo reímos ante su reacción.
-Manuel, este es mi hermano menor, Cristian.- Los presento mientras Cris no deja de sonreír.
-Vite que si ela a que le gritas en la tele.- Dice mi hijo, haciendo que los tres riéramos.
...
La cena con mi familia había pasado normal. A mi mamá le había fascinado Manuel, y pues Manuel le había encantado tener a alguien con quien jugar a la play.
Ya nos encontrábamos camino a mi casa, Felipe se había quedado dormido en su sillita.
Miré de reojo hacia Manuel, pues sentía su mirada sobre mí mientras manejaba.
-¿Qué?.- Río nerviosa bajando su mirada.
-Véngase conmigo a París.- Suelta sin más. Frenó el auto mientras lo observo. Sus ojos marrones brillan, y la luz de la calle apenas alumbra su rostro. Está serio. Veo cómo se inclina unos centímetros hacia mí, y pone su mano en mi rostro.
-¿Cómo?.- Mi voz sale apenas audible. Siento cómo mi corazón late a mil por hora, y la sangre corre por todo mi cuerpo.
-Eso. Sé que tienes tu vida acá. No te pido que dejes todo.- Dice mientras acaricia mi mejilla. -Pero vengan conmigo un tiempo. Como unas vacaciones, y si te gusta...- Hace una pausa y yo solo espero que continúe. Apoya su frente con la mía. -Si estoy lejos, no puedo protegerlos.- Sus ojos están cerrados.
-No quiero que sientas que debes protegernos.- Siendo sincera, no era algo que esperaba que dijera.
Toma mi cara entre sus manos y me observa fijamente. -No es lo que quise decir.- Veo cómo sus ojos hacen un vaivén sobre los míos. -Los quiero conmigo, los necesito. No recuerdo mi vida antes de ustedes y tampoco la quiero si no están en ella.-
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"El desastre que dejas" | Manu. U
RomanceSinopsis Clara es madre, dueña de una pequeña cafetería en Uruguay y una experta en callarse lo que siente. Con el corazón siempre a flor de piel, aprendió a guardar antes que decir, a evitar el riesgo de ser malinterpretada. Pero hay sentimientos q...
