XIII

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Tom

A pesar de verlo todos los días, sabía que siempre se quedaría observándolo por horas. Era fascinante verlo;  sus ojos verdes eran hechizantes, su sonrisa encantadora lo hacía estremecer y su cicatriz le llenaba de curiosidad. Todo en él le fascinaba.

Se sentía relajado al saber que Harry estaría a su lado incluso en vacaciones de verano. No podía imaginarse cómo tendría que soportar a verlo el siguiente año escolar. Le alegraba saber que no se separarían. Sin embargo, al ver a Harry interesado en las clases de Aparición le hizo preguntarse a qué lugares querría ir su adorable novio.

Todos estaban entusiasmados, las clases de Aparición eran la sensación para todos los de sexto año. No era una clase obligatoria, y era impartida por un miembro del Ministerio. Siendo sincero, Tom no se sentía particularmente Interesado. Había comenzado a crear su propio medio de transporte desde que practicó el vuelo en escoba con Harry.

No obstante, no permitiría que Harry fuera sólo a esa clase. Tenía que mantener sus ojos en él. El chico no se daba cuenta de todas las miradas que atraía. Tom sentía que debía cuidar lo que era suyo.

Así que, ahí estaba, esperando a un anciano a que les enseñará cómo aparecerse. Harry estaba emocionado, y eso era suficiente para Tom.

El profesor Kneen explicó brevemente las tres D: destino, decisión y desenvoltura. Parecía sencillo, pero nadie había podido dominarlo. Además, Tom veía con irritación cómo todos parecían no tomárselo en serio. La Aparición consistía en girar sobre sí mismo, era entendible que los alumnos hicieran bromas. Pero, lo que más le sorprendía fue Harry.

El chico a pesar de estar entusiasmado, no lo intentaba ni un poco. Tom se sentía intrigado ya que Harry no había parado de hablar sobre la clase con los otros Slytherin. Y ahora, aunque se divertía, no se había movido ni un poco.

—¿Qué pasa? —le preguntó Tom, sin poder resistir su curiosidad.

—¿Con qué? —preguntó Harry, aún sonriendo por las vueltas ridículas de Black, parecía más un gato bailarín.

—¿No vas a intentarlo al menos una vez?

—Tú tampoco lo has hecho—dijo Harry, sonriendo pícaro.

Tom no supo qué contestar. Era verdad, ni siquiera había hecho el intento. Ciertamente, le resultaba ridículo, pero sabía que no le vendría mal tener tales conocimientos. Así que lo intentó. Visualizó su destino (un aro a solo un metro de él), se dejó envolver fervientemente por el deseo en llegar a aquel aro y giró sobre sí mismo.

No funcionó.

Suspiró con frustración, era el primer conjuro que no le funcionaba al primer intento. Siempre se había sentido orgulloso por su don excepcional, pero ahora le resultaba difícil. Odiaba eso.

—No tienes que estar tan tenso—le dijo Harry. Tom se sorprendió al relajarse casi de inmediato con solo el sonido de su voz.

—No estoy tenso—respondió.

Harry sonrió y, con un rápido vistazo al profesor para no recibir una reprimenda, fue al lado de Tom.

—Tienes que relajarte más. Cuando gires tienes que desenvolverte. Por eso la tercera D es Desenvoltura. Tienes que dejarte ir—explicó Harry, tomando sus hombros y presionandolos con ternura.

—¿Cómo lo sabes? ¿Ya lo has hecho? —preguntó Tom, curioso.

Harry le guiñó el ojo y después volvió a su propio sitio. Con un ágil movimiento, giró y apareció en el aro que le correspondía.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora