Extra III

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Tom

Como todo un erudito obsesivo, Tom se sumergió por completo en el estudio del tema. Había convertido su propia ansiedad en una misión académica. Con bastante regularidad y la discreción que le era natural, se dirigía a la Sección Prohibida de la biblioteca, usando su autoridad de profesor para acceder a los tomos más oscuros y olvidados. Buscaba con avidez cualquier tipo de información que arrojara luz sobre el Giratiempo y las complejidades de los viajeros temporales.

Pronto se dio cuenta de que la ciencia del tiempo era una disciplina escurridiza, prácticamente una ciencia inexacta. Era como intentar atrapar el humo con las manos; la cantidad de variables —el amor de Harry, la anulación de la guerra, el Giratiempo único— hacía que cada teoría arrojara resultados cada vez más dispares y contradictorios. La frustración era una presión constante en su sien, un recordatorio de la fecha límite invisible que pendía sobre su felicidad.

Pero la perseverancia siempre había sido la cualidad más feroz de Tom. No se daría por vencido; la rendición no era una opción cuando lo que estaba en juego era la existencia misma de Harry. Sin embargo, la falta de progreso comenzaba a provocarle un desespero helado, un sentimiento tan ajeno a su naturaleza controladora que lo obligaba a tomar medidas extremas.

Finalmente, tragándose su orgullo, Tom se enfrentó a la única persona que poseía una sabiduría comparable a la suya. Aprovechando un momento en que se cruzaron en un pasillo solitario, Tom le pidió ayuda a Dumbledore. Su tono era medido y formal, pero la urgencia desesperada en sus ojos oscuros no podía disimularse. Dumbledore lo miró con esa familiar mezcla de comprensión y tristeza, y aceptó sin un solo titubeo.

Su investigación se trasladó a un lugar donde el tiempo parecía maleable y los secretos se guardaban con seguridad: la Sala de Menesteres.

Allí, en un espacio que se manifestaba como una biblioteca de pergaminos antiguos sobre física mágica y paradojas temporales, ambos trabajaron en una alianza incómoda pero necesaria. Dumbledore llevó el Giratiempo que Harry había traído —una pieza misteriosa y única, mucho más compleja que cualquier diseño conocido— y lo estudiaron. Revisaron toda la teoría de los viajes en el tiempo, desde los escritos de Croaker hasta las notas más antiguas de la Biblioteca Prohibida.

Tom, con su mente analítica, trazaba diagramas de causa y efecto. Dumbledore, con su vasto conocimiento y comprensión de las emociones, hacía especulaciones filosóficas sobre el amor como un posible ancla mágica. El aula se llenaba de susurros, de fórmulas garabateadas en pizarras que aparecían y desaparecían. Ambos, unidos por el objetivo común de proteger la existencia de Harry, se esforzaban por encontrar una respuesta que desafiara la fatalidad del tiempo.

•••

Harry

Tom había estado actuando extraño, tan inusualmente distante que la tensión era palpable, como una cuerda a punto de romperse. Ya no podía ignorarlo. No después de todo lo que habían pasado, de las guerras libradas y de los secretos compartidos. Harry se había jurado que la honestidad absoluta sería la base de su nueva vida, y la creciente reserva de Tom lo estaba carcomiendo.

Tenía que averiguar qué ocultaba Tom. Una parte de él, la parte optimista y profundamente enamorada, quería desesperadamente pensar que era algo insignificante: quizás un problema con una poción, o la frustración de buscar un nuevo puesto de trabajo. Pero otra parte, una más cautelosa y herida por la historia, le susurraba que la historia se estaba repitiendo, que la vieja oscuridad de Tom Riddle podría estar volviendo a asomar.

La idea de una confrontación abierta lo paralizaba. No se sentía capaz de enfrentar a Tom por miedo a confirmar su mayor temor. Así que, con un nudo en el estómago, decidió seguirlo. Una tarde, lo encontró. Tom estaba en la Sección Prohibida, la única luz proveniente de su varita iluminaba pergaminos ancestrales. Parecía buscar algo con una desesperación febril, su expresión era tensa y concentrada, muy lejos del marido relajado que Harry conocía.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora