XXI

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Harry

La promesa de Tom de dejar Borgin and Burkes pendía en el aire como una tregua inestable, condicionada a una confesión que Harry no sabía si podía permitirse hacer. La demanda de Tom había sembrado una semilla de desconfianza que florecía en cada interacción, tiñendo de incertidumbre la calidez que antes compartían.

Los días que siguieron se deslizaron con una falsa sensación de normalidad. Tom seguía yendo a Borgin and Burkes, aunque Harry notaba que llegaba a casa con una expresión aún más absorta, a veces incluso ausente durante la cena. Cuando Harry preguntaba por su día, las respuestas de Tom eran vagas, evasivas, llenas de silencios elocuentes que gritaban los secretos que no compartía.

La atmósfera en casa se había vuelto tensa. Los gestos de cariño eran menos espontáneos, las risas menos frecuentes. Harry se encontraba observando a Tom constantemente, buscando señales, intentando descifrar el enigma que se había instalado entre ellos. ¿Estaba realmente planeando dejar la tienda? ¿O su promesa era solo una táctica para obtener la información que deseaba?

Por su parte, Tom también parecía diferente. Había una intensidad en su mirada cuando se dirigía a Harry, una mezcla de anhelo y una silenciosa exigencia. Harry sentía el peso de las preguntas no formuladas, la presión de un secreto que se interponía como un muro invisible entre sus corazones.

Incluso los momentos que antes eran refugios de intimidad se habían cargado de una sutil incomodidad. Al acostarse juntos por la noche, el silencio entre ellos ya no era el cómodo murmullo de dos almas entrelazadas, sino un vacío preñado de dudas. Harry a menudo se encontraba despierto en la oscuridad, escuchando la respiración pausada de Tom, preguntándose qué sueños oscuros o ambiciones secretas lo agitaban.

La desconfianza comenzaba a filtrarse en los propios pensamientos de Harry. Recordaba las manipulaciones sutiles de Tom en el pasado, su habilidad para torcer las palabras y las emociones. ¿Estaba siendo ingenuo al creer en su promesa? ¿Estaba cediendo ante el miedo de perderlo, ignorando las señales de peligro?

Intentó hablar con Tom en varias ocasiones, buscando una conversación honesta y abierta. Pero cada intento terminaba en evasivas o en la mirada intensa de Tom, recordándole su condición.

—¿Has pensado en dejar el trabajo? —preguntaba Harry, tratando de mantener un tono casual mientras desayunaban.

—Estoy considerando mis opciones, Harry—era la respuesta invariable de Tom, sin ofrecer más detalles.

—¿Hay algo que quieras contarme sobre tu día? —intentaba Harry por la noche, mientras se preparaban para dormir.

—Nada que te preocupe, Harry— respondía Tom, a menudo besándolo en la frente con una ternura que ahora le parecía calculada a Harry.

La frustración de Harry crecía. Sentía que Tom lo mantenía a distancia, construyendo un mundo secreto al que él no tenía acceso. La promesa de compartir sus pasados parecía haberse convertido en una herramienta de manipulación, una forma de mantener a Harry cerca mientras Tom seguía su propio camino.

•••

La tensión en casa se había vuelto casi insoportable. Cada mirada entre Harry y Tom era un recordatorio silencioso de las palabras no dichas, de la desconfianza que se había instalado como un huésped no deseado. Harry se sentía cada vez más aislado, atrapado entre su amor por Tom y el creciente temor por el camino que estaba tomando. Necesitaba hablar con alguien, alguien que pudiera ofrecerle perspectiva y consejo, alguien que conociera los laberintos del corazón humano y los peligros de la magia oscura. Solo una persona venía a su mente: Albus Dumbledore.

Con una excusa vaga a Tom sobre una reunión de entrenamiento extendida, Harry se dirigió a Hogwarts. La familiar sensación de cruzar los terrenos del castillo le ofrecía un pequeño respiro, una conexión con un pasado que, aunque lleno de peligros, también representaba un refugio de sabiduría y guía.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora