XVI

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Tom

Estaba orgulloso de Harry, sabía que podía vencer a Avery, aunque admitía que le preocupaba lo voluble y peligroso que podía ser Avery. Sin embargo, se dio cuenta que sus temores eran infundados.

Pero, al ver a Harry en el duelo se dio cuenta de algo que lo maravilló y aterro al mismo tiempo. Supo que amaba a Harry. No solo lo quería, lo adoraba.

Nunca creyó que podía amar a alguien más, pensaba que esos sentimientos no eran para él. Y, muy en el fondo, sabía que envidiaba aquel sentimiento.

Sin embargo, ahora podía decir con seguridad que amaba a Harry. Demasiado que, incluso, daba miedo.

Y eso fue lo más aterrador. Supo que Harry se había convertido en su más grande fortaleza y su inevitable debilidad.

No podía perderlo. Nunca.

•••

Harry

Dumbledore sonrió al ver a Harry acercarse a su despacho. El joven mago parecía más maduro, sus ojos reflejaban la carga de lo que había experimentado.

—Harry, me alegra mucho verte. Entra, siéntate.

Harry se sentó, sus manos jugueteando con el borde de su túnica.

—¿Quería hablar conmigo, profesor?

—Así es. Me gustaría saber cuáles son tus planes para el futuro.

Harry se mostró sorprendido por la pregunta repentina.

—No... No estoy seguro.

Dumbledore lo observó con paciencia.

—Este es tu último año en Hogwarts, los EXTASIS serán pronto y...

—Lo sé. Pero, ¿no cree que debería concentrarme en Tom?

Dumbledore le sonrió.

—Antes de venir a este tiempo, ¿tenías alguna profesión en mente?

Harry respiró hondo.

—Siempre he querido ser Auror, profesor. Pero... tengo miedo de que si me concentro demasiado en mis estudios, me olvide de Tom. De que él se convierta en Voldemort sin que me dé cuenta.

Dumbledore asintió con comprensión.

—Es un miedo comprensible, Harry. Vigilar a Tom y evitar que se convierta en Voldemort es una carga pesada de llevar. Pero recuerda, no puedes derrotar a la oscuridad si te dejas consumir por ella.

Harry bajó la mirada.

—Lo sé, profesor. Pero... ¿y si no soy lo suficientemente fuerte? ¿Y si fracaso?

Dumbledore se acercó a él y le puso una mano en el hombro.

—Harry, tienes más fuerza de la que crees. Has demostrado una valentía y un coraje que pocos poseen. Además, no estás solo. Tienes a tus amigos y a mí.

Harry levantó la vista, sus ojos llenos de esperanza.

—Recuerda, Harry, la oscuridad no puede existir sin la luz. Tú eres esa luz. Una luz que necesita Tom en su vida.

—De acuerdo, profesor. Ahora entiendo por qué quiso que hiciera los TIMOS.

Dumbledore le dio una palmada en la espalda mientras sonreía divertido.

•••

Tom

El Gran Comedor estaba lleno del bullicio habitual, pero Tom no podía dejar de observar a Avery. La mirada que le dedicaba a Harry era fría y penetrante, como la de una serpiente acechando a su presa. Había algo en esa intensidad que le preocupaba.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora