Tras la devastadora Batalla de Hogwarts, Harry Potter solo desea una cosa: evitar todas las muertes. Encuentra un Giratiempo y una carta de Dumbledore con el "Plan B", impulsándolo a viajar al pasado para desmantelar el ascenso de Lord Voldemort.
Ha...
Nota: este extra sucede unos días después de que Tom va a Hogwarts y se entera que Harry es profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Es decir, sucede entre los capítulos XXV y XXVI
Harry
Disfrutaba genuinamente dar clases en Hogwarts. La energía en el aula y la oportunidad de guiar a los estudiantes le recordaban con una punzada dulce y dolorosa sus días enseñando al Ejército de Dumbledore en la Sala de Menesteres. Pero, muy dentro de él, sentía un vacío helado.
Recordar el último beso que le dio Tom le provocaba un mar de emociones desbordante; lo extrañaba con una intensidad física, un anhelo punzante que solo quería resolver volviendo a verlo, volviendo a besarlo. Pero, se reprendía con dureza por pensar de esa forma, porque ahora tenía que seguir viéndolo como su enemigo.
Estaba acostumbrado a la oscuridad inherente a Hogwarts. Ahora que tenía que hacer rondas para revisar si los alumnos no salían de sus habitaciones, sentía que dominaba el lugar con una autoridad nueva. Era increíble recorrer los pasillos del colegio sin el temor constante de ser descubierto; era una experiencia nueva, pero solitaria.
Pronto, la soledad fue interrumpida. Escuchó varios susurros, que intentaban pasar desapercibidos, pero las risas ahogadas y una conversación animada se los impedían. Siguió el ruido hasta una sala lateral desocupada, donde se encontró con un grupo de tres chicas de Gryffindor, sentadas frente a un gran objeto. Eran apenas visibles, riendo mientras veían sus reflejos. Se trataba, inconfundiblemente, del Espejo de Oesed.
—¡Oh, Dios! ¿Cómo puede ser mi deseo estar con el grosero de Belby? —exclamó una, riéndose de su propio reflejo.
Las otras dos cubrieron sus bocas intentando detener las carcajadas.
—Admítelo, te gusta —dijo otra.
La joven fingió molestarse, pero su sonrisa la delataba. Harry casi estuvo tentado a dejarlas divertirse, recordando su propia adolescencia rebelde. Pero, su deber como profesor ganó. Decidió interrumpirlas.
Llamó la atención de las chicas carraspeando la garganta, un sonido seco y autoritario. Las jóvenes se sobresaltaron, saltando de sus asientos. Con una mirada de profunda culpa y miedo genuino, intentaron darle una excusa incoherente.
—No se preocupen, señoritas —dijo Harry, con un tono suave pero firme. —Pasaré por alto esto si se retiran ahora mismo a sus habitaciones y prometen no desobedecer las reglas otra vez.
Las chicas le agradecieron con un coro apresurado y salieron disparadas al pasillo. Harry sonrió, divertido y complacido. Ahora entendía por qué Snape disfrutaba tanto reprendiéndolo; había una satisfacción extraña en el control.
Estaba a punto de marcharse, dando media vuelta, cuando por el rabillo del ojo, vio su propio reflejo en el espejo. Esperaba ver a sus padres, como siempre los había visto en el pasado; pero fue inmensamente mayor su sorpresa y su shock emocional cuando vio a Tom.
En el reflejo, estaba él, siendo abrazado por Tom por detrás, ambos sonreían abiertamente, se besaban en la mejilla, y sus manos estaban entrelazadas. Se veían felizmente libres, sin secretos ni peligros.
Sintió un dolor punzante y agudo en el pecho, como si su corazón hubiera sido atravesado. No podía apartar la mirada de aquel reflejo, aunque quería, deseaba con todas sus fuerzas dejar de ver su deseo más íntimo y ferviente.
Las lágrimas descendieron sin control, cayendo por sus mejillas y goteando en el suelo. Comenzó a hipar, su cuerpo sacudiéndose con el llanto mientras susurraba el nombre de Tom, casi como un conjuro, una súplica para que apareciera. Quería que el dolor desapareciera, quería olvidarse de aquel amor que, por necesidad, debía ser secreto. Pero, al mismo tiempo, el anhelo era tan fuerte que quería que el reflejo en el Espejo de Oesed se hiciera realidad.
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Los extras serán así de cortos. Tal vez jeje
Pero, como se menciona al inicio, este extra sucede entre los capítulos XXV y XXVI, unos días después de que Tom va a Hogwarts y se entera que Harry es profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Después de su beso apasionado, Tom se marcha. Y ambos quedan como enemigos en la guerra.
Ya no pude incluir este fragmento porque la idea surgió mucho después de que escribiera esos capítulos, pero no quería dejarlo en el olvido. Además, me inspiré de este fanart:
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Desconozco al autor, pero le doy créditos a quién corresponda.