XXVIII

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Harry

—Tom —profirió Harry, sintiendo el nerviosismo recorrer cada centímetro de su cuerpo. La última vez que lo vio, Tom era una mezcla de frialdad y crueldad. Ahora, su presencia era una tormenta emocional. Haberlo llamado con el Patronus lo había puesto nervioso, y tenerlo de frente, a tan poca distancia, era incluso más estresante.

Vio los ojos de Tom tan abiertos por el asombro. Su antiguo amante se veía igual de nervioso que Harry, el control de su cuerpo parecía haberse evaporado. Harry sintió una oleada de ternura.

—Está bien, Fleamont. Yo lo llamé —dijo Harry, al ver la actitud protectora de Potter. Fleamont soltó a Tom, pero este ni siquiera se dio cuenta, sus ojos no se separaban de Harry. Ese simple hecho provocó que el joven de ojos verdes se sonrojara, una reacción que no pudo controlar.

—Harry —pronunció su nombre en un susurro. La voz de Tom era un hilo de sonido, pero era la voz que Harry había extrañado. Se estremeció. —¿Puedo... puedo tocarte?

No pudo evitar sonreír. Era como ver a un Tom completamente diferente. Harry extendió los brazos, pidiendo un abrazo, el único gesto que podía ofrecer para calmar el pánico de Tom. Se sorprendió cuando Tom prácticamente se abalanzó hacia él, rodeándolo con sus brazos y hundiendo su rostro en su cuello, respirando su aroma. Harry se estremeció, pero correspondió el abrazo con una sonrisa radiante. Lo había extrañado tanto.

Vio a Dumbledore y Fleamont alejarse por el pasillo, el director prácticamente se llevaba a Fleamont a rastras. Harry sonrió al verlos, la tensión en sus hombros se relajó. Por primera vez en meses, se sentía en paz.

—Te creí muerto —dijo Tom, con una voz rota. Harry tuvo que contener un nudo en la garganta. La voz de Tom estaba llena de dolor y desesperación.

—Perdón. No quería poner en riesgo a Fleamont ni a Dumbledore. Tenía que permanecer oculto mientras Goyle estuviera acechándome —dijo Harry, apesadumbrado.

—Lo siento —dijo Tom, sorprendiendo a Harry. En ese momento, notó las lágrimas calientes de Tom que se desbordaron sin control. La vergüenza y la culpa se reflejaban en sus ojos.

—Tom... —dijo Harry con un hilo de voz, el corazón se le encogió. Lo condujo hasta una de las aulas vacías y lo volvió a abrazar, acariciando su espalda, intentando que se tranquilizara. Tom lloraba en silencio, pero se aferraba a Harry, como si su vida dependiera de ello. Sujetaba su cintura y nuca con tanta delicadeza que Harry se reprendía por pensar en las sensaciones que le provocaba.

—Lo siento, Harry. Todo es mi culpa, de no ser por lo que he hecho, nunca hubieras estado en peligro —dijo Tom, soltando pequeños sollozos. —Si hubiera detenido a Avery, nunca te hubiera hecho daño...

—Pero, no me hizo daño —dijo Harry, separándose un poco para ver a Tom. Este pegó su frente a la de Harry y cerró los ojos mientras negaba.

—No me mientas, por favor. Potter me dijo que llegaste malherido.

Harry hizo una mueca, debió saber que Fleamont le daría detalles a Tom.

—Pero, me he encargado de Goyle; no dejaré que alguien más te haga daño —dijo Tom, besando su frente. Harry se estremeció, pero no supo si fue por lo que dijo o por el beso.

—¿Qué fue lo que le hiciste? —preguntó Harry, temiendo la respuesta.

—No lo maté. Lo tengo encerrado junto con los otros Mortífagos que siguieron a Avery. Pero... lo siento... —suspiró Tom, cabizbajo. —... maté a Avery.

Harry dejó salir el aire que estaba conteniendo. Estaba entre aliviado y preocupado.

—No pude evitarlo. Llegó orgulloso diciendo que te había matado. Perdóname, todo es mi culpa —dijo Tom, acariciando su mejilla y observándolo con adoración.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora