XVIII

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Harry y Tom

El Gran Comedor estaba engalanado con banderines y flores, irradiando una atmósfera de celebración. El día de la graduación había llegado, y los estudiantes de séptimo año, con sus túnicas de gala, se preparaban para despedirse de Hogwarts. Harry, con una sonrisa radiante, se encontraba entre ellos, sintiendo una mezcla de emoción y nostalgia.

Nunca imaginó que su graduación sería en una época diferente. Siempre pensó que Ron y Hermione estarían a su lado, que sería Dumbledore el que diera el discurso, que la profesora McGonagall y sus demás profesores lo felicitarían. Admitía que tener a Tom era demasiado especial; le encantaba graduarse con él.

Tom Riddle, con su porte impecable y su mirada penetrante, observaba el bullicio con una expresión serena. A diferencia de sus compañeros, Tom no sentía nostalgia. Hogwarts había sido un escalón en su camino hacia la grandeza, un lugar donde había adquirido conocimientos y poder. Ahora, estaba listo para seguir adelante, para conquistar el mundo mágico.

Aunque una parte de él, una que no quería admitir, veía a Hogwarts como su hogar. El único lugar donde fue feliz y dónde conoció el amor. Observó a Harry con cierta devoción y sonrió al tomar su mano.

La ceremonia comenzó con el discurso del director Dippet, quien elogió a los graduados por sus logros y les deseó un futuro brillante. Harry escuchaba con atención, imaginando su vida como Auror, luchando contra las fuerzas oscuras y protegiendo al mundo mágico. Tom, por su parte, escuchaba con indiferencia, pensando en sus propios planes.

Después del discurso, los estudiantes fueron llamados uno por uno para recibir sus diplomas. Harry sintió un escalofrío de emoción cuando escuchó su nombre. Subió al estrado, estrechó la mano de Dippet y recibió su diploma con una sonrisa. Tom, al escuchar su nombre, subió con elegancia, recibió su diploma con una leve inclinación de cabeza y regresó a su asiento con la misma compostura.

La ceremonia concluyó con un estruendo de aplausos. Los graduados lanzaron sus birretes al aire y hechizos de centellas, celebrando el fin de su etapa en Hogwarts.

Harry se unió a la celebración, abrazando a sus amigos y prometiendo mantener el contacto. Tom, en cambio, se mantuvo al margen, observando la escena con una mirada distante.

Después de la ceremonia, los graduados se dirigieron a los jardines de Hogwarts, donde se había preparado un banquete. Harry, rodeado de sus amigos, disfrutaba de la comida y la compañía. Sus amigos de Gryffindor bromeaban y reían; Harry sintió una oleada de cariño al pensar que compartió su graduación con su abuelo, Fleamont Potter.

Por un momento pensó en decirle sobre su viaje en el tiempo y sobre su parentesco, pero sabía que solo provocaría desastres.

Dumbledore se acercó a varios estudiantes para felicitarlos y Harry fue uno de ellos. Ambos se abrazaron y compartieron miradas llenas de complicidad. Habían pasado por mucho durante los dos años que estuvo Harry en Hogwarts.

Tom, por su parte, se apartó del grupo y se dirigió a un rincón apartado. No quería inmiscuirse en el tiempo de Harry con sus amigos, y sabía que le darían unos celos terribles. Así que decidió recorrer los pasillos de Hogwarts por última vez; aunque en sus planes estaba el volver a Hogwarts, pero para ser profesor.

Harry, al notar la ausencia de Tom, se disculpó con sus amigos y fue a buscarlo.

No tuvo que esforzarse mucho, lo encontró justo en la entrada de la Sala de Menesteres. Tom parecía esperarlo, ya que se giró a verlo en cuanto llegó. Extendió su mano para tomar la de Harry y ambos entraron a la Sala. Estaba la misma habitación donde pasaron su primera vez juntos.

Un Pasado InciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora