Capítulo 31. Gusano come cerebros

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—Eres increíble —Vega me da un beso en la mejilla y me da un abrazo bien fuerte—. En verdad Josefina, estoy muy, muy agradecida contigo. Y prometo cuidarte esa pierna hasta que sane por completo.

—Me basta con las pociones para evitar sentir el dolor —digo en lo que tomo la taza que esta en la mesita de Luz y bebo—. Aunque sepa asquerosa.

—Irama dice que mientras más asquerosa más efectiva.

—No lo dudo. —Miro mi pierna que esta sobre una montaña de almohadas, luego a Vega. Ella me pasa una crema sobre la herida gigante que tengo sobre la piel, y esta brilla de un color púrpura, pero la piel no se cierra como con otras heridas —. Me va a quedar esa cicatriz ¿Verdad? —pregunto.

—No lo sé... —Dice Vega, suena preocupada—. Es raro que no cierre la piel, la crema que hace Thalia suele ser muy efectiva... ¿será que la herida tiene algún tipo de veneno?

—No me sorprendería...

Vega mira de nuevo mi pierna, analiza la herida, cuando en la sala ingresan Thalia y Anastasia, ambas se acercan a Vega.

—¿Qué sucede? —pregunta Anastasia siguiendo el dedo de Vega qué recorre mi pierna.

—La herida no cierra. —Contesta preocupada.

—¿Duele? —pregunta Thalia.

—No —me apresuro a contestar —La verdad que la poción  es muy efectiva, no me duele nada.

Anastasia hace aparecer una especie de espina en su dedo, me toma de la mano, y sostiene mi dedo indice, lo pincha y toma la gota de sangre.

Esta flota en el aire entre sus manos, ella hace un gesto y la pequeña gotita parece dividirse en capas, cada una de distintos colores y espesor.

—No estás envenenada —mira de nuevo mi pierna—. Pero el corte es evidente que fue hecho con alguna sustancia venenosa... o la poción qué te dio Irama contraresta el veneno, o tienes mucha suerte de que no haya corrido de la herida.

>>Eso solo lo voy a poder saber analizando una muestra de tu pierna.

Anastasia saca como un frasquito de su cinturón. Dentro del frasquito hay como una paleta, la toma en su mano y con delicadeza acerca a mi pierna, toma el líquido púrpura y lo guarda.

—Ya para esta tarde tendré noticias. Igual, pediré al Cariem que prepare algún antipossesionem y antídotos a venenos de monstruos.

>>Esa Sabrina es peligrosa, y por la pinta también inteligente. Pero no te preocupes, vas a estar bien.

—Sí, yo también te aseguro que estarás bien —dice Thalia y acaricia mi cabeza—. Tranquila primita, lo importante es que ya están aquí y que vamos a poder ayudar a que te cures pronto.

—Gracias —digo a ambas y estas se retiran de la habitación.

Vega las observa retirarse y suelta un suspiro. Sí, es digno de admirar la belleza de esas mujeres, pero más sus poderes, espero un día llegar a lo que ellas son.

—Bien, con todo esto en manos de ellas creo que ya no hay de qué preocuparse ¿Verdad?

—No —digo—. Ya estaremos tranquilos. Y tú, bella cenicienta, deberías estar con tus hermanos y tu padre. Ya voy a estar bien.

—No podía dejarte Jose, salvaste la vida de mi familia, lo mínimo que puedo hacer es cuidarte...

La puerta se abre de golpe y vemos a Juanjo ingresar, está serio, en su mano trae una bandeja y en ella un frasco pequeño de color rosa fosforescente. Llega hasta el pie de mi cama, ignora a Vega y solo ve a mis ojos.

Los Dioses del Panal [Libro 5]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora