Capítulo 38. Otra vez

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La mandíbula me duele de tanto haberla presionado. Mi cabeza sigue dando vueltas entre la risa burlona de esos idiotas y la estupidez de mi padre.

¿Será que la estúpida he sido yo? Y si él ya sabía sobre esto, si él lo planeo meticulosamente y yo solo soy un peón en medio de una tabla de ajedrez.

Juro que esto me pone de malas, siento que cada esfuerzo puesto por mi ha sido inútil. Hasta puedo empatizar con Luriel y su odio a Franco.

Comienzo a caminar en círculos y mi cerebro trae en flashbacks todas las veces que vi a Danae, a mi padre, a Harvey. La vez que más resuena en mi cabeza es la de esa entrevista.

Portaba orgullosa mi uniforme, a lado de un Luriel que me volvía loca. Tan distraída y estúpida perdiéndome de detalles importantes por andar de arrastrada ante ese idiota.

Danae, Danae, cómo es posible que te haya subestimado.

Cierro los ojos y respiro. Porque por más que piense, solo siento que me hundo en un pozo sin fondo, con las paredes lizas y a oscuras.

No puedo confiar en los dioses, no tengo aliados verdaderos, no hay esperanza alguna. Cada minuto que pasa solo parece que me rodean los males. Cuando me sentía reina, me hicieron ver que solo soy una plebeya.

¿Qué no estoy viendo? Qué se me está escapando de los ojos?

Un ruido seco irrumpe mis pensamientos y la habitación es invadida por Mburukuja, Naim y Edara.

La mujer se ve rozagante, sus mejillas inyectadas en la sangre y la gracia que solo una embarazada puede tener.

Aun recuerdo nuestra última conversación, cuando la envié al fondo de este espejo, castigada por su traición.

Mi madrastra, la madre de mis medios hermanos... qué horror, tenerla emarrada a mi.

—A qué se debe que su alteza haya llamado a su prisionera? —pregunta altanera acariciando su panza.

—Deja la burla, Edara... sabemos que no me respetas. Solo me temes... aunque me gustaría saber si lo haces por el bebé o por ti?

Ella solo hace una mueca y me ofrece una mirada cargada de rabia y asco, retuerce los labios y finalmente de su boca salen las duras palabras.

—Vamos al grano, pregunta lo que quieras y déjame volver a mi calabozo Iracema. Estoy cansada.

—Agradece que siga las leyes de la vida y vea mal maltratar embarazadas Edara...

—Claro... porque ser tu prisionera es un lujo.

—Pues lo es... considerate afortunada, arpia, mentirosa y traicionera.

>>Ay, cuantas cosas más para decirte, pero parecería que me importa más lo que le hiciste a mi madre y honestamente, esa pelea te la dejaré a ti con ella para cuando sus almas se encuentren... rezaré para que te haga mierda.

Edara ríe, y el sonido agudo de su risa es similar al de las brujas malditas, estridente y molesto.

—Calla —ordeno y esta obedece—. Te llamé aquí porque quiero que me digas todo lo que sabes del plan de mi padre.

Vuelve a reír, pero esta vez Mburukuja le pone una mano en el hombro para que guarde silencio.

—¿A caso no es evidente? —pregunta a penas—. Quiere que mi bebé tome tu lugar, él volvera e irá directo al Aregua...

—No puede volver, nadie puede volver —sostengo.

—La resurrección existe querida Iracema.

—Dime una sola persona que cante a nuestros dioses, que ofrezca su vida al Tapekue que lo haya hecho.

Edara solo da una media sonrisa y acaricia de nuevo a su vientre. Para luego soltar un suspiro.

—Apostar con el señor muerte cuando las almas están cerca no es lo mismo —aclaro.

—Es verdad... no es lo mismo. Sin embargo, hubo un chico, que lo logró.

—Cuentos inventados no quiero, Edara.

Mburukuja y Naim miran atentamente a la mujer quien no se decide si hablar o no, y yo aun no sé qué creer, si mi padre ha planeado todo esto desde el inicio, o era su plan de salida. ¿Y si estaba seguro que sería yo quien le cortaria la cabeza? Y si lo único que hice fue encaminar el plan a que logre sus objetivos?

Puede ser que yo haya sido tan estúpida y le di en bandeja de plata aquello que deseaba?

—¡Te ordeno que hables de una maldita vez, Edara! —mi voz retumbó y todos los presentes se exaltaron.

—Hubo un chico, que por la tristeza de haber perdido a su hermana un día decidió irse... —su voz suena a burla—. Solo unos pocos lo supieron, su mejor amigo, su enemigo, la amante de su enemigo, su novia la bruja peliroja y el amor de su vida... mi querida hermana.

>>El más sabio de ellos decidió que debia ir a contarle a su rector lo ocurrido... pero Solei y su incompetencia dijo que no, que podía sentir el alma de chico aún.

Ya sé para dónde va esto y no puedo creer que esta información no la sabia. Verena omitió en mi entrenamiento estoy a drede o en verdad es un secreto muy bien guardado.

>>Pidió que el cuerpo sea ofrendado al 7mo. El miedo lo llenó por completo, obedecieron, pero eso no era parte del ritual, solo... debían hacer que no haya cuerpo alguno para luego iniciar la ceremonia.

>>No creas que era una receta mágica, esto solo funcionó porque había algo importante, el deseo de volver... Irama y Solei siempre se odiaron, pero en el momento en que ambas coincidieron en esta tragedia, ambas sintieron el arrepentimiento de Orkias.

>>Y si tienen mérito en algo ambas, es que eran muy inteligentes, Irama siempre entendió y vivió para los Dioses, mientras que Solei manejaba al dedillo la historia de Eirú y su corazón.

>>La historia es una herramienta importante, siempre querida Iracema. Aquellos agraciados con la sangre de la máxima dadora tienen dones únicos.

>>Somos decendientes directos de esas familias que comieron de aquel corazón consagrado. Y Orkias viene directo de él, Al igual que sus hijos.

>>Saben los 7 y esos testigos que ritual hicieron, pero volvieron a traer a Orkias... y le dieron una segunda oportunidad.

El silencio se hizo, la habitación se tornó fría, oscura, y mi ego se planchó en el piso como cucaracha aplastada. Una vez más usada y menospreciada.

Al mismo tiempo, enojada y con rabia, esta vez no me iba a dejar ganar.

—Interesante historia, pero no tienes idea de cómo hacerlo verdad? Él tampoco... mucho menos esos peones de porquería qué tienen afuera.

>>Lo peor es que veo que los dioses esperan que actúen, pero los dejan a su suerte, ahora veo que son tan idiotas y estúpidos como sus plebeyos.

—¿Cómo te atreves? —pregunta levantando lo mano, tanteando darme una bofetada, pero mis soldados la sostienen.

—Eres tonta—digo—. Yo no voy a ayudar, y no creo que Orkias quiera traer de regreso al estúpido de mi padre... tienen un plan incompleto y a mi atada a una piedra, solo vamos a correr en círculos... ¿Qué se supone que vaya a pasar ahora Edara?

—Acabarás haciendo lo que debes hacer —amaneza.

—Te juro que es mucho más probable una alianza con Luriel a que colabore contigo.

>>De todas maneras, gracias... al menos ahora sé porque cada día la sangre Arikú cotiza más alto... ¿habrá algo que lo vuelva más invaluable?

>>En fin... regresenla al calabozo, ha sido un perdida de tiempo hablar con ella

Mburukuja y Naim obedecen, y se la llevan mientras me grita todos los insultos que alguien puede decir. La verdad no los entendí, solo lo deduje.

Quedé pensando en el silencio, en la historia que acababa de contar. La preocupación se hace presente en mi, porque tengo piezas incompletas y como odio eso.

Luego de un largo silencio, mi cerebro parece volver a funcionar. Me giro y busco a mi querida amiga, claro, si alguien sabe de esto, es ella, Otra vez, voy a recurrir a ti, mi admirada Carina.

Los Dioses del Panal [Libro 5]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora