Capitulo 42. Insoportable

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Me tiro en el suelo húmedo, y observo el cielo rojo sobre mi cabeza, esto es increíble, la jaula que construi para la princesa guerrera no se ve como una jaula.

Todo se ve inmenso, poderoso, sombrío es verdad pero increíble. Trago saliva mientras intento reincorporarme.

Una punzada en la espalda me obliga a tirarme de nuevo en el piso. Por primera vez soy consciente de mi herida. Esa primera Gota que me interceptó fue precisa. Creo que tengo el brazo a medio andar.

La sangre aun corre por mi piel. Debería confirmar magia de curación, pero me siento demasiado débil para hacerlo.

Cierro mis ojos por unos segundos, a ver si esto me ayuda a centrarme, pero el peso frío de un metal en la frente me obliga a abrir los ojos.

Y allí tenia, a un soldado de Iracema, mirándome con cautela. Suelto una risa cancina, no puedo creer lo rápido que han detectado mi presencia, cierro mis ojos, en lo que hago desaparecer mi Takape y dejo que mi cuerpo se relaje ante la inminente captura. ç

—La reina reclama que se presente ante su trono

—LA reina —repito con ironía—. Así que aquí es la reina...

—Aquí y en todas partes, señor Gianti

—Al menos saben quien soy —pongo mis manos sobre mi estómago

—Cómo no saberlo, todos los hemos servido a los dos alguna vez.

Vuelvo a abrir mis ojos, y estudio el rostro del muchachito que me está amenazando, no sé su nombre, no tengo idea descendiente de quién será, pero por el tatuaje bajo el lóbulo de la oreja, es decir sirve al 4to, debió ser de La colmena, quizás ahora estaría en 2do o 3er año

Me apresuro a sentarme, aún con la punzada en la espalda por el corte, giro y lo observo con cuidado. Ahora me va tomando familiaridad.

—Entonces ¿qué procede? —pregunto poneniendome de pié—. Me llevas junto a tu reina ahora?

El chico me agarra del brazo, con fuerza y firmesa, nos miramos por un segundo y todo se vuelve polvo a mi alrededor.

Este mismo poder tenía Orkias, no cualquiera se puede teleportar ¿Quién es?

Siento como un golpe seco en el cuerpo, no me fijo en dónded acabamos de llegar, el malestar invade m cuerpo por completo, volteo y me pongo en cuclillas, sin tiempo de procesar mucho, todo lo que estaba en mi estómago, cae al suelo, las arcadas se vuelven a repetir, y termino vomitando por segunda vez.

Sé que me hablan, pero no proceso, mi cerebro está colapsado con lo que está pasando. Aprieto mi estómago, y respiro profundo.   ¡Por los dioses! Odio vomitar, con todo mi ser.

—Vaya recibimiento —dice una voz que alfin logro distinguir—. Tanto tiempo esperando este momento, y llegas escupiendo el desayuno a mis pies.

—La cena, de hecho... Pero, para su majestad, la reina, aquí el valiente Cario... —digo con asco, el sabor amargo pegado a la garganta. La Miro de arriba a abajo, aguantando las emociones que me genera, la veo más alta de lo que la recuerdo, o quizás soy yo el que está más bajo, arrodillado sin querer estarlo.

—Patético, diría yo... — y esta vez es ella la que pone la cara de asco al verme.

Intento levantarme pero estoy con el cuerpo temblando entre el frío y las náuseas.

Ella no se acerca. Se queda ahí, a la distancia justa para que yo parezca estar rendido ante ella, con esa sonrisa que ya conozco de memoria la que pone cuando se sabe triunfante, fuerte, insuperable.

—De rodillas, en mi reino, oliendo a vómito y a sangre seca, justo como imaginé nuestro gran encuentro... ¿Quizás podría cortarte la cabeza ahora?

—Interesante propuesta —me pongo de pie—Debo admitir que no es exactamente como imaginé que llegaría a ti, pero pasaron cosas afuera que me obligaron a entrar en tu jaula... Y no, no me vas a cortar la cabeza —Nain la amiga, admiradora, sierva de Iraseme ma pasa una toalla para limpiarme el rostro —. Los dos sabemos que nos están empujando a una tregua... Y creeme a fuera está un caos. Querida Reina —repito el título con burla.

—Mburukuja, trae agua a este pobre imbécil, que lastimosamente lo necesitamos vivo... Por un rato —ordena y otro joven va rápido a cumplir su pedido.

El brazo me da una terrible puntada, la sangre aún no ha dejado de brotar. Por inercia me lo sujeto, y se me escapa una mueca de dolor. Iracema me mira con cautela, luego de forma casi altanera hace un gesto y el soldado que me trajo ante ella se acerca a mi, y me inspecciona.

—Es una herida profunda, reina —el joven coloca una mano sobre la herida que está en el manguito rotador y un grito de dolor se me escapa.

—En mis tiempos eras más rudo —dice ella acercandose ahora a mi.

El Mburukuja me pasa una copa de cristal llena de agua, sin dudar la bebo. Ahora mismo podrían matarme envenenado, a decir verdad.

—Se ve horrible —dice Iracema —¿Quién te hizo eso? Parece que fue con un arma envenenada.

—Seguro que sí tenia algo de veneno... —mi voz sale tranquila —. Fueron gotas.

Iracema se lanza a reír, yo la observo con cautela, y ella se tapa la boca con gracia.

—Estás diciendo que unas estúpidas gotas te hicieron eso ¿Y así quieres reclamar el poder del tatachiná y destruirme?

Pongo los ojos en blanco y espero que dejen de inspeccionar. Finalmente ella hace un gestos, Nain se acerca a mi, pone una mano sobre la herida y emana una energía muy calurosa. El dolor se acecenta, pero siento como va cerrándose la herida.

—Pues gotas y brujas malditas... —aseguro—. Y antes de que te vuelvas a reri. Hablo de que esas cosas ahora son 200% más fuertes de lo que recuerdas

—O tu te debilitaste —dice con burla.

—No, lo juro...  ahora tienen el favor de los dioses...

El silencio se hizo. Iracema aprieta la mandíbula y hace un gesto de que le repugna lo que acabo de decir. Pero también la conozco tan bien que esto me da la pauta de que ella sabe más.

—Ya lo manejabas —digo, acusando —ya sabias que los dioses están con ellas...

—No exactamente. —responde con una sonrisa —. Pero tenía mi sospecha desde que Porasy habló y ni que decir cuando...

Guarda compostura, se pone derecha, y entrecierra sus ojos.

—No voy a confiar en ti Gianti —agrega—. Estas aquí, asumo que por Porasy. Luego de haberme encerrado... ahora eres mi prisionero— hace un gesto y sus secuaces me agarran—. No te preocupes, no te mataré aún. Pero ahora... no tienes derecho a absolutamente nada... llévenlo

Solo me inclino de forma burlona ante ella, y dejo por ahora que me aprisione... total al fin y al cabo, ahora depende de mi para salir de aquí. Veremos cuanto aguantamos antes de intentar cortarnos el cuello uno a otro.

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Otro capitulo más que logramos escribir amigooooos 🙌🥹

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⏰ Última actualización: Aug 14 ⏰

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