ೀNovio

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Yongbok no había podido dejar de pensar en lo sucedido entre él y Hyunjin desde aquel beso. El recuerdo lo recorría como una brisa cálida, enredándose en cada pensamiento. Las dudas y la incertidumbre no podían eclipsar la verdad que ya sabía: lo que sentía por Hyunjin era mucho más que una simple amistad.

Habían pasado unos días desde ese beso, y aunque habían intercambiado miradas significativas y sonrisas tímidas, ninguno había hablado sobre lo que realmente significaba. Yongbok sabía que tenía que dar el siguiente paso. No podía dejar que esta conexión especial quedara flotando en el aire, indefinida. Él quería más, y necesitaba saber si Hyunjin también estaba dispuesto a dar el salto.

Decidió invitar a Hyunjin a un parque que quedaba cerca de ambos, un lugar tranquilo y apartado, rodeado de árboles y flores. Cuando Hyunjin llegó, una mezcla de sorpresa y alegría iluminaba su rostro al ver a Yongbok esperándolo.

-¿Yongbok? -dijo Hyunjin, con una sonrisa cálida.

-¿Damos un paseo? -preguntó Yongbok, tratando de mantener la calma, aunque su pecho parecía explotar con cada segundo que pasaba.

Hyunjin asintió, y ambos caminaron por el parque en silencio, rodeados por el suave susurro de las hojas y el canto de los pájaros. La tensión entre ellos era palpable, el aire cargado de palabras no dichas y sentimientos que flotaban sin ser expresados.

Finalmente, Yongbok se detuvo bajo la sombra de un gran árbol y miró a Hyunjin con una intensidad que hizo que el corazón de este último latiera con fuerza. Entonces, Yongbok sacó de su mochila un pequeño ramo de lirios blancos y se lo extendió a Hyunjin, quien lo miró con sorpresa y emoción.

-Hyunjin... -empezó, su voz suave pero decidida-. Necesitamos hablar sobre lo que pasó.

Hyunjin tomó el ramo con manos temblorosas, sintiendo cómo su corazón se aceleraba. Sabía que esta conversación era inevitable, pero no por eso dejaba de ser aterradora.

-Sí, claro... -respondió Hyunjin, su tono tímido, casi inseguro-. He estado pensando en eso también.

Yongbok bajó la mirada un momento, sus manos entrelazadas sobre sus rodillas. Luego, levantó los ojos para encontrarse con los de Hyunjin. Había una seriedad en su rostro que hizo que el corazón de Hyunjin latiera aún más fuerte.

-Sé que lo que pasó entre nosotros no fue solo un accidente, Hyunjin. -Las palabras de Yongbok eran claras, sin titubeos-. Lo que siento por ti... no es algo que pueda ignorar o pretender que no está ahí.

Hyunjin lo miraba en silencio, sus ojos abriéndose con sorpresa al escuchar la confesión de Yongbok. Aunque lo había deseado, aunque lo había soñado, oírlo de la boca de Yongbok hacía que todo se sintiera más real, más tangible.

-Yo... yo siento lo mismo -dijo Hyunjin, su voz apenas un susurro. Se sentía vulnerable, expuesto, pero también aliviado de poder finalmente decirlo en voz alta.

Yongbok sonrió, una sonrisa suave y sincera, mientras se inclinaba un poco más cerca de Hyunjin.

-Entonces... -dijo, su voz baja, pero llena de determinación-. Quiero que esto sea real. Quiero estar contigo, de verdad. No solo en momentos aislados, no solo como amigos que se besan en secreto. Quiero que seas mi novio.

Las palabras resonaron en el aire entre ellos, claras y llenas de promesas. Hyunjin sintió cómo su pecho se llenaba de una calidez abrumadora. Todo el miedo, toda la incertidumbre que había sentido hasta ese momento, se desvaneció ante la sinceridad de Yongbok.

-¿De verdad? -preguntó Hyunjin, casi sin poder creerlo.

-Sí, de verdad -respondió Yongbok, su mirada firme-. No quiero seguir escondiendo lo que siento. Quiero que esto sea oficial, quiero que seamos nosotros. Quiero que mi Flor y su Mariposa vuelen juntas.

Hyunjin no pudo evitar sonreír. Una calidez infinita lo envolvió. La sonrisa de Hyunjin era amplia, genuina, iluminando todo su rostro. Asintió lentamente, su corazón latiendo con fuerza en su pecho.

-Yo también quiero eso, Yongbok -dijo, su voz temblando de emoción-. Quiero estar contigo, y no solo ser tu Flor, sino alguien que esté a tu lado en todo.

Yongbok soltó una suave risa, como si todo el peso que había estado cargando desapareciera en ese momento. Se inclinó aún más cerca, hasta que sus rostros quedaron a escasos centímetros el uno del otro.

-Entonces... ¿es un sí? -preguntó Yongbok, sus labios curvándose en una sonrisa juguetona.

-Es un sí -respondió Hyunjin, susurrando, su voz apenas audible mientras cerraba los ojos.

Y en ese momento, sin más palabras, Yongbok cerró la distancia entre ellos y lo besó. Fue un beso suave, dulce, lleno de promesas de lo que vendría. Sus labios se movieron lentamente, explorando el uno al otro con una intimidad que no necesitaba prisa, porque ahora sabían que tenían todo el tiempo del mundo.

Hyunjin se aferró a la camiseta de Yongbok, sintiendo cómo sus corazones latían al unísono. Este beso era diferente al primero; no tenía la misma incertidumbre ni la misma tensión. Era un beso que sellaba un acuerdo, un paso hacia algo más profundo, más real.

Cuando finalmente se separaron, Yongbok apoyó su frente contra la de Hyunjin, ambos respirando con dificultad, pero sonriendo, con los ojos brillando de felicidad.

-Te prometo que no te arrepentirás -susurró Yongbok, rozando suavemente el cabello de Hyunjin con sus dedos.

-Nunca podría -respondió Hyunjin, mirándolo directamente a los ojos-. No contigo.

Y con ese simple intercambio, lo que había comenzado como un deseo incierto y un sentimiento no correspondido, se había transformado en algo sólido, en algo que ambos estaban dispuestos a proteger y cuidar.

Ese día, Hyunjin y Yongbok no solo se habían dado su primer beso oficial como novios, sino que habían decidido enfrentarse juntos al futuro, con la certeza de que lo que sentían no era solo un capricho pasajero, sino algo que valía la pena luchar. Y ahora, la Flor y la Mariposa volarían juntas, enfrentando el viento y las tormentas, pero siempre, siempre en compañía uno del otro.

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𝓨𝓸𝓾𝓻 𝓕𝓸𝓻𝓶𝓾𝓵𝓪 𝓞𝓯 𝓛𝓸𝓿𝓮  •𝓛𝓲𝔁𝓳𝓲𝓷 •Donde viven las historias. Descúbrelo ahora