ೀTutorias

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La vida parecía volver a la normalidad para Hyunjin y Yongbok, aunque nada era igual. Después de haber compartido su relación con los demás, ambos se sentían más ligeros, como si un peso enorme se hubiera desvanecido. Sin embargo, adaptarse a la nueva realidad traía consigo desafíos que no habían previsto.

Era una tarde tranquila, y Hyunjin se dirigía a la casa de Yongbok para otra sesión de tutoría. Aunque ya no había esa tensión inicial de los primeros encuentros, el corazón de Hyunjin todavía latía con fuerza cuando pensaba en pasar tiempo a solas con él. Había algo mágico en estar cerca de Yongbok, como si todo a su alrededor cobrara vida.

Al llegar a la casa de los Lee, Sullyoon fue la primera en recibirlo. Corrió hacia la puerta con su usual entusiasmo y una enorme sonrisa, agarrando su peluche de Chococat en una mano.

-¡Hyunie-Oppa! -gritó alegremente, abrazándolo con fuerza-. ¡Estaba esperando verte!

Hyunjin se agachó para abrazarla de vuelta, su sonrisa reflejando el cariño que sentía por la pequeña. -Bonita, siempre eres la mejor bienvenida -dijo, mientras le revolvía el cabello con ternura.

-¿Vienes a estudiar con Mariposa? -preguntó Sullyoon, con una sonrisa traviesa. Parecía haberse aferrado a los apodos con una facilidad encantadora.

-Sí, voy a estudiar con Mariposa -respondió Hyunjin, jugando con la ironía en su tono. Sullyoon le guiñó un ojo antes de salir corriendo de nuevo, dejándolos solos.

Dentro, Yongbok lo esperaba en su habitación, el ambiente mucho más relajado que antes. Los libros de matemáticas estaban abiertos, pero la tensión que solía envolver a Hyunjin cada vez que veía esas fórmulas había desaparecido. Tal vez era porque ya no estaba solo enfrentando esos números intimidantes, o tal vez porque la presencia de Yongbok le daba una seguridad que no había sentido antes.

-¿Listo para resolver más ecuaciones imposibles? -preguntó Yongbok, sonriendo mientras se sentaba en su escritorio.

Hyunjin se dejó caer en la silla a su lado, dejando escapar una pequeña risa. -Con un tutor como tú, lo imposible se vuelve posible, ¿no? -respondió, y aunque la frase parecía una broma, había algo de verdad en ella. Yongbok le había enseñado a ver las matemáticas de una manera diferente, pero más allá de eso, lo había ayudado a ver la vida de una forma nueva.

-Eso espero -contestó Yongbok, dándole una palmadita en el hombro-. Pero igual, hay cosas más importantes que resolver ecuaciones.

Hyunjin lo miró, notando cómo sus ojos parecían brillar cada vez que estaban a solas. Sabía que, aunque habían compartido su relación con los demás, ese espacio de tutoría era un momento íntimo para ellos, un rincón en el que no tenían que preocuparse por el resto del mundo. Podían ser simplemente ellos dos, sin etiquetas ni expectativas.

Pasaron los siguientes minutos repasando problemas, con Hyunjin esforzándose por concentrarse, aunque no siempre lo lograba. Cada vez que sus manos rozaban, o cuando sus miradas se encontraban por casualidad, sentía una pequeña descarga de energía recorriendo su cuerpo. Era una mezcla de emoción y nerviosismo, pero ya no había miedo.

De repente, el sonido de la puerta entreabriéndose interrumpió su pequeño mundo. Era Minho, quien asomó la cabeza con una sonrisa medio burlona en el rostro.

-¿No están estudiando demasiado duro, verdad? -preguntó, claramente divertido.

Hyunjin se sonrojó ligeramente, mientras Yongbok le lanzó una mirada entre divertida y molesta a su hermano. -Minho, ¿no tienes algo mejor que hacer que espiarnos?

-No estoy espiando, solo verificando que mi hermano esté haciendo bien su trabajo de tutoría -respondió Minho, cruzando los brazos. Luego, sonrió ampliamente-. Pero si necesitan ayuda, ya saben dónde encontrarme.

Hyunjin soltó una risa nerviosa, pero era evidente que Minho solo estaba bromeando. Cuando Minho finalmente se fue, la tensión que había traído consigo desapareció, y el ambiente volvió a su cómoda normalidad.

-A veces me pregunto si ser el hermano mayor es siempre tan molesto -dijo Yongbok, suspirando mientras cerraba el libro por un momento.

-Es parte del paquete -respondió Hyunjin, sonriendo-. Pero en el fondo, sabes que te cuida.

-Lo sé -admitió Yongbok, su mirada suavizándose-. Y también sé que ya no tienes miedo. Eso me hace sentir más tranquilo.

Hyunjin lo miró directamente, sus palabras resonando en su mente. Era cierto. Ya no había miedo, ya no había dudas. Yongbok estaba a su lado, y eso era todo lo que importaba.

-Nunca lo habría logrado sin ti -dijo Hyunjin, su voz sincera. Era increíble cómo habían llegado hasta aquí, cómo todo había cambiado en tan poco tiempo, pero seguían siendo ellos, juntos.

Yongbok sonrió, y esa sonrisa era todo lo que Hyunjin necesitaba para saber que todo estaba bien. En ese momento, los libros de matemáticas se quedaron olvidados sobre el escritorio, mientras las fórmulas de sus corazones seguían escribiendo su propia historia.

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𝓨𝓸𝓾𝓻 𝓕𝓸𝓻𝓶𝓾𝓵𝓪 𝓞𝓯 𝓛𝓸𝓿𝓮  •𝓛𝓲𝔁𝓳𝓲𝓷 •Donde viven las historias. Descúbrelo ahora