ೀHada madrina

133 18 74
                                        


˚ ༘ ೀ⋆。˚

El sol apenas comenzaba a asomarse en el horizonte, y la luz dorada se filtraba a través de las cortinas del salón, llenando la habitación con un suave resplandor. Hyunjin se despertó lentamente, sintiendo la calidez de la manta sobre su cuerpo y la familiar sensación de seguridad que le brindaba la presencia de Yongbok a su lado. La noche anterior había sido un sueño del que no quería despertar.

Con un susurro de felicidad, Hyunjin abrió los ojos y se dio cuenta de que Yongbok aún dormía, su rostro tranquilo y sereno, con una leve sonrisa en los labios. Hyunjin sonrió para sí mismo, admirando la forma en que los rayos de sol acariciaban el rostro de su novio. Era un momento perfecto, uno que deseaba capturar y recordar para siempre.

-¿Te sientes cómodo, Mariposa? -murmuró.

Apenas hubo un movimiento, pero Yongbok pareció sentir su presencia. Sus ojos se abrieron lentamente, y sonrió al encontrar la mirada de Hyunjin.

-¿Buenos días, Flor? -dijo Yongbok con voz somnolienta, estirándose antes de sentarse. La cercanía entre ellos hizo que Hyunjin sintiera mariposas en el estómago.

-Buenos días -respondió Hyunjin, aún perdido en la belleza de la mañana-. Dormiste bien.

-Sí, me alegra que decidieras quedarte -dijo Yongbok, mirándolo con sinceridad.

Después de unos momentos de silencio compartido, el brillo de la mañana los rodeó, y la atmósfera se llenó de una paz reconfortante. Hyunjin sintió que sus miedos y preocupaciones se desvanecían, y se dio cuenta de lo mucho que había anhelado momentos como esos.

-Deberíamos hacer algo especial hoy -sugirió Hyunjin, todavía emocionado por la noche anterior-. Tal vez un desayuno juntos.

-¡Buena idea! -respondió Yongbok, levantándose con energía. Se frotó los ojos y sonrió-. ¿Qué te parece si hacemos panqueques?

Hyunjin se rió ante la idea. -Nunca he hecho panqueques, pero estoy dispuesto a intentarlo.

Yongbok sonrió y lo empujó suavemente hacia la cocina. -Entonces, seré tu maestro, Flor. Vamos a hacer los mejores panqueques del mundo.

Mientras ambos se movían hacia la cocina, la emoción llenaba el aire. Yongbok rápidamente sacó los ingredientes y comenzó a guiarlos a través del proceso. Hyunjin se sintió un poco torpe al principio, pero la risa y el buen humor de Yongbok hicieron que cada paso fuera divertido.

-Primero, la harina. Asegúrate de que no queden grumos -dijo Yongbok, con una expresión de seriedad que lo hizo reír.

-¿Y si me ensucio? -preguntó Hyunjin con un guiño.

-Eso es parte de la diversión, y yo me aseguraré de ayudarte a limpiar después -prometió Yongbok, guiándolo con ternura. Mientras mezclaban los ingredientes, las miradas cómplices y las sonrisas llenaron la cocina, creando un ambiente cálido y acogedor.

Después de un rato, los panqueques comenzaron a tomar forma, y pronto, el aroma dulce llenó la habitación. Ambos estaban ansiosos por probar lo que habían creado. Yongbok sacó platos y servilletas, mientras Hyunjin apilaba los panqueques en un plato grande.

-¡Listo! -exclamó Hyunjin, sintiéndose orgulloso de su creación-. Aunque no se ven tan perfectos, ¡huelen delicioso!

-Eso es lo que importa. Además, tienen tu toque especial, Flor -dijo Yongbok, sirviendo jarabe de maple sobre la montaña de panqueques.

Se sentaron a la mesa y comenzaron a disfrutar de su desayuno improvisado. Las risas y las conversaciones llenaban el espacio, y cada bocado era un recordatorio de lo felices que estaban juntos. A medida que compartían sus historias y risas, Hyunjin no podía evitar pensar en lo afortunado que era de tener a Yongbok en su vida.

-Estoy tan agradecido de que te quedaras anoche -dijo Yongbok, con sinceridad en su mirada-. A veces, solo quiero que estos momentos duren para siempre.

Hyunjin sintió que su corazón se llenaba de una mezcla de emoción y ternura. -A mí también. Siento que cada vez que estamos juntos, es como si todo encajara.

Mientras comían, Sullyoon apareció en la cocina, todavía con su pijama de Hello Kitty, sus ojos brillando de emoción al ver a los dos juntos.

-¡Buenos días, chicos! -saludó con entusiasmo-. ¿Hicieron panqueques? ¡Huelen increíble!

-Sí, ven a probarlos, Sully -dijo Hyunjin, señalando el plato lleno.

La pequeña se acercó rápidamente y tomó un panqueque, haciendo una mueca de felicidad al primer bocado. -¡Son deliciosos! ¿Puedo tener uno más?

Yongbok y Hyunjin se rieron mientras la observaban disfrutar. Hyunjin no podía evitar pensar en cómo todo había cambiado desde que se habían hecho novios. Se sentía más seguro de sí mismo, más feliz, y todo gracias a Yongbok.

Mientras disfrutaban del desayuno, escucharon el sonido de pasos pesados que venían desde el pasillo. Minho, apareció en la entrada de la cocina. Estaba despeinado, con el cabello revuelto como si acabara de despertar de un largo sueño, y, para sorpresa de Hyunjin, sin camisa. Llevaba solo unos pantalones de pijama y parecía desorientado.

-¿Qué está pasando aquí? -gruñó Minho con voz ronca, todavía medio dormido, mientras caminaba hacia la nevera.

-Buenos días, Minho -saludó Yongbok con una sonrisa burlona-. ¿Quieres panqueques?

Minho lo miró con los ojos entrecerrados, luego observó la mesa llena de comida y el desorden en la cocina.

-¿Panqueques? -repitió, rascándose la cabeza-. ¿Y por qué nadie me avisó?

-Porque estabas roncando como un oso -se burló Hyunjin, riendo junto con Yongbok.

Minho frunció el ceño, pero no pudo evitar sonreír al ver la atmósfera alegre en la cocina. Sacó un vaso de leche de la nevera, lo bebió de un trago y luego, todavía con los ojos medio cerrados, se giró hacia ellos.

-Mejor guarden algunos para mí, o no respondo de mis actos -advirtió con tono divertido, antes de salir lentamente de la cocina, dejando a todos riendo tras el.

Después de desayunar, Sullyoon sugirió que hicieran un pequeño picnic en el jardín. Hyunjin y Yongbok se miraron con complicidad y asintieron. Era una excelente manera de continuar la mañana.

Mientras se preparaban para el picnic, Hyunjin ayudó a Sullyoon a recoger algunos juguetes y almohadas, mientras Yongbok se encargaba de empacar bocadillos. La pequeña estaba emocionada y no dejaba de hablar sobre sus planes para el día.

-¿Sabes, Hyunie-Oppa? -dijo Sullyoon mientras corría hacia él-. Creo que tú y Yongbok son como una pareja de princesas de cuento. ¡El príncipe y su flor!

Hyunjin se sonrojó, y Yongbok soltó una risa suave. -Bueno, si somos una pareja de cuento, tú eres la mejor hada madrina, Sully.

Sullyoon sonrió ampliamente, satisfecha con el cumplido. Cuando llegaron al jardín, extendieron una manta y se acomodaron, disfrutando de la luz del sol y la fresca brisa. Se sentaron, compartiendo risas, juegos y un par de cuentos, mientras el tiempo pasaba sin prisa.

Hyunjin miró a Yongbok, quien le devolvió la mirada con una sonrisa que iluminaba todo a su alrededor. En ese instante, Hyunjin supo que cada día juntos sería una nueva aventura, una página más en su propio cuento de hadas. Había dejado atrás sus miedos y dudas, y ahora estaba listo para seguir escribiendo su historia junto a Yongbok.

-¿Te imaginas todo lo que nos espera? -preguntó Hyunjin, llenándose de emoción por el futuro.

-Solo sé que mientras estés a mi lado, será increíble -respondió Yongbok, tomando la mano de Hyunjin entre las suyas.

Bajo el brillante sol de la mañana, Hyunjin sintió que todo era posible, que sus sueños y esperanzas estaban al alcance de la mano. Era un nuevo amanecer, no solo para el día, sino para su relación, y estaba listo para vivirlo plenamente, junto a su Mariposa.

˚ ༘ ೀ⋆。˚

𝓨𝓸𝓾𝓻 𝓕𝓸𝓻𝓶𝓾𝓵𝓪 𝓞𝓯 𝓛𝓸𝓿𝓮  •𝓛𝓲𝔁𝓳𝓲𝓷 •Donde viven las historias. Descúbrelo ahora