Esa noche, Hermione fue a ver a Bellatrix, su corazón pesado por la conversación con Harry. Cuando llegó, encontró a Bellatrix esperando, su expresión sombría.
"No tienes buen aspecto," comentó Bellatrix con su característico sarcasmo, aunque había preocupación en su voz.
"Se lo dije a Harry," confesó Hermione, su voz apagada.
Bellatrix la observó detenidamente. "¿Y cómo lo tomó?"
"Mal. Muy mal."
Bellatrix soltó una risa amarga. "¿Qué esperabas? Lestrange y Granger... la historia no va a terminar con un final feliz, Hermione."
"Tal vez no," murmuró Hermione, acercándose a ella. "Pero si esto termina mal, al menos habré sido honesta con todos. Contigo, conmigo misma."
Bellatrix se quedó en silencio, observando a Hermione con una mezcla de admiración y tristeza. "Eres demasiado buena para este mundo, Granger. Y mucho más de lo que merezco."
Hermione sonrió levemente, tomando la mano de Bellatrix. "No importa lo que piense el resto del mundo. Lo que tenemos es real, y eso es lo único que importa para mí."
Bellatrix apretó su mano, y por un momento, ambas se quedaron en silencio, sabiendo que el futuro era incierto, pero al menos tenían ese momento juntas.
La tormenta que sabían que se avecinaba estaba cada vez más cerca, pero mientras estuvieran juntas, estaban dispuestas a enfrentarlo
