La casa de los gritos-
—Fue como ver la película acelerada del crecimiento de un árbol. La figura de Scabbers comenzó a distorsionarse, su cuerpo estirándose y deformándose de forma antinatural, huesos crujientes expandiéndose bajo la piel.
Una cabeza brotó del suelo, seguida de brazos y piernas que parecían buscar el aire con torpeza. En apenas unos instantes, la rata había dejado de existir; en su lugar, un hombre bajo, encorvado y tembloroso se retorcía sobre sí mismo, las manos crispadas y húmedas de sudor.
Crookshanks bufaba desde la cama, el pelo erizado como si hubiera visto a un espectro.
Era un hombre muy bajito, apenas más alto que Hermione… o que Harry, y demasiado bajo para Donker, que ahora, ya consciente, se incorporaba lentamente contra la pared más cercana, sus ojos oscuros aún enturbiados, pero lo bastante atentos para examinar cada detalle de aquella escena.
Pettigrew tenía el cabello ralo y descolorido, una calva que brillaba bajo la tenue luz, y una piel enfermiza, como si aún conservara la textura áspera de la rata en la que había vivido tantos años. Su nariz puntiaguda y los ojos pequeños, húmedos y huidizos no invitaban a la confianza.
Hermione, aunque no apartaba su atención de Donker más de lo necesario, notó cómo su respiración se aceleraba. Él, apoyado con un codo en la fría piedra, parecía medir cada palabra y movimiento de todos en la sala. Pero no había en su mirada ira, sino una cautela que ella conocía demasiado bien: la de alguien que analiza antes de actuar.
Pettigrew miraba a todos, pero sus ojos se clavaban una y otra vez en la puerta, como si calculara la distancia para una huida imposible-
Remus: Hola, Peter. -dijo con voz extrañamente amable, como si fuese lo más normal del mundo que un roedor se transformara en un viejo compañero de colegio- Cuánto tiempo sin verte.
Peter: Sí… Sirius. Re… Remus... -balbuceó, con una voz que parecía un eco de sus días como rata- Amigos, queridos amigos…
-Black levantó la varita, pero Lupin le sujetó la muñeca con fuerza, su mirada advirtiéndole en silencio.
Donker, aún con la respiración irregular, observaba la tensión entre ellos. Hermione, a su lado, sintió un impulso casi automático: su mano se deslizó hacia el hombro de él, con una presión leve, como si quisiera recordarle que estaba allí. Él giró el rostro apenas, y aunque su expresión se mantenía seria, un destello de reconocimiento brilló en sus ojos antes de que volviera a centrar su atención en Pettigrew-
Remus: Acabamos de tener una pequeña charla, Peter -dijo, con un tono ligero que no engañaba a nadie- Sobre lo que ocurrió la noche en que murieron Lily y James. Quizá te hayas perdido algunos detalles interesantes mientras chillabas en la cama.
Peter: Remus... -la voz se quebró, y gotas de sudor resbalaron por su frente- No lo creerás, ¿verdad? ¡Intentó matarme a mí…
-Hermione notó que Donker arqueaba una ceja ante aquella súplica patética. No era la reacción impaciente o furiosa de Harry, sino un gesto seco, evaluador… como si viera a un insecto tratando de fingir ser otra cosa-
Remus: Eso es lo que hemos oído. -respondió, más frío ahora- Me gustaría aclarar contigo un par de puntos, Peter, si fueras tan…
Peter: ¡Ha venido porque otra vez quiere matarme! -chilló, señalando a Black con el dedo corazón, pues el índice le faltaba- ¡Mató a Lily y James, y ahora quiere matarme a mí! ¡Tienes que protegerme, Remus!
-El rostro de Black se endureció, sus facciones demacradas y sus ojos oscuros clavándose en Pettigrew como cuchillas.
Donker no apartaba la vista del hombrecillo, pero Hermione sí apartó la suya un instante para mirarlo. Su mandíbula estaba tensa, pero no por rabia; era como si algo en Pettigrew le resultara repugnante en un nivel instintivo.
ESTÁS LEYENDO
OSCURO
FanfictionDonker Tomas Riddle, el último heredero de aquel legendario fundador de la casa Slytherin. Vida parecida a la de su padre, infancia con soledad, pero, ¿tendrán destinos diferentes?
