C: 40 - EL FIN DEL TERCER Y CUARTO AÑO

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Hogwarts-

—El olor a hierbas frescas y pociones recién preparadas fue lo primero que sintió Donker antes siquiera de abrir los ojos.

Una calidez inusual le envolvía, muy distinta a la humedad helada del Bosque Prohibido y del caos que recordaba antes de caer inconsciente. Lentamente, la conciencia regresó, como si emergiera desde lo más profundo de un lago oscuro. Un ligero dolor punzante en la cabeza le recordó que no estaba del todo a salvo, y que algo le habían vendado.

Cuando al fin se atrevió a abrir los ojos, la luz suave de la enfermería le cegó por un momento. Las cortinas blancas ondeaban levemente con la brisa que entraba por una de las ventanas entreabiertas.

Al incorporarse un poco, notó que su brazo derecho descansaba en un cabestrillo, y que una venda le cruzaba la frente, dejando ver apenas algunos mechones desordenados de su cabello oscuro.

Respiró hondo, todavía desorientado, y fue entonces cuando sus ojos se posaron en algo... extraño.

Harry y Hermione estaban allí, en medio de la enfermería, hablando en voz baja. Nada inusual, de no ser por el hecho de que juraría haberlos visto hacía apenas unos segundos... en el otro extremo de la sala, casi junto a su propia cama. Parpadeó, convencido de que aún estaba confundido... pero entonces sucedió. Ante sus ojos, como si la realidad hubiera dado un salto imposible, las figuras de Harry y Hermione... desaparecieron.

Donker sintió cómo su corazón se aceleraba, incapaz de apartar la vista. Apenas unos instantes después, las grandes puertas de la enfermería se abrieron, y por ellas entraron los mismos Harry y Hermione... pero esta vez como si acabaran de llegar-

Donker: ¿Pero... -no pudo evitar incorporarse un poco más, ignorando el leve mareo que le provocó el movimiento-

-Frente a él, Ron, que descansaba en su propia camilla, también se incorporó bruscamente. Sus ojos reflejaban la misma incredulidad-

Ron: ¿Qué hacen ahí? -dijo, señalando primero el lugar donde los había visto antes, y luego hacia ellos mismos- Si estaban allá... ¿qué pasó?

-Hermione y Harry intercambiaron una mirada, y de pronto, ambos soltaron una pequeña risa. La joven se giró hacia su amigo con un gesto travieso-

Hermione: ¿Tú sabes de qué está hablando? -preguntó, divertida-

Harry: No lo sé... -respondió con fingida inocencia, aunque sus labios no podían evitar curvarse- No es posible estar en dos lugares al mismo tiempo.

-Y nuevamente, como si fuera un chiste compartido, ambos rieron.

Donker los observó en silencio, su ceño fruncido. Sabía perfectamente lo que había visto, y aquello no era un simple juego de luces o un mal sueño. Algo habían hecho... algo que claramente no querían admitir. Por un momento estuvo tentado a preguntar, a exigir una respuesta, pero se contuvo.

No eran sus amigos. Nunca lo habían sido en el sentido profundo de la palabra. No tenía derecho a entrometerse en los secretos de un grupo al que no pertenecía.

Así que, en lugar de hablar, se recostó lentamente, apartando la mirada con un gesto que, sin proponérselo, delató su incomodidad.

Hermione, sin embargo, lo notó. Su sonrisa se suavizó, y con una mezcla de timidez y determinación, se acercó hasta su cama-

OSCURO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora