La casa de los Gritos-
—Hermione estaba en el suelo, de rodillas, junto a Donker, sujetando su cabeza sobre sus piernas, sintiendo cómo sus dedos recorrían su cabello oscuro y desordenado, notando las pequeñas cicatrices que marcaban su piel. A pesar de todo lo que había pasado, el chico a su lado parecía tan vulnerable. Tan diferente de su actitud habitual, tan gruñón y distante.
Las cicatrices que adornaban su cuello, sus brazos, su rostro, parecían contar historias que Hermione no quería ni imaginar. Algo dentro de ella la impulsaba a querer saber más.
Pero no lo hacía por morbo, sino por comprender al chico que, a pesar de su rudeza, de su carácter tan propio, había estado a su lado en situaciones que jamás habría esperado.
El rostro de Donker estaba relajado mientras dormía, inconsciente por el hechizo lanzado por Lupin. Pero en ese momento, para Hermione, se veía como cualquier otra persona dormida. Un joven normal. No el chico que se mostraba constantemente desafiante ni el hijo de Voldemort.
No, ahora estaba frente a ella, en su forma más vulnerable, más humana. Y eso le generaba una ternura inesperada.
Hermione dejó escapar un suspiro mientras sus dedos se deslizaban suavemente sobre su mejilla. Su rostro, a pesar de su dureza, estaba marcando ya los primeros indicios de adultez, con los pómulos más definidos, su mandíbula más marcada. Ella se dio cuenta, sin querer, que era uno de esos momentos raros, donde no estaba huyendo de su naturaleza, sino abrazando su humanidad. No lo veía como el chico arrogante que constantemente la desafiaba. Lo veía por lo que era, un joven como tantos otros, que solo quería encontrar su lugar en el mundo. Un lugar en el que, por lo visto, no encajaba, pero que él mismo había luchado por hacer suyo.
Hermione suspiró una vez más y luego se levantó lentamente, dejando a Donker allí, en el suelo, inconsciente, mientras la discusión seguía entre Harry y Lupin.
Remus, de pie frente a ellos, observaba todo con una expresión llena de cansancio, como si estuviera defendiendo lo indefendible. Hermione, al principio, se había mantenido callada, pero ahora no podía evitar sentir la necesidad de intervenir.
Harry, furioso, estaba lanzando preguntas, casi con desesperación, y se notaba que la situación con Remus lo estaba desgastando. Los gritos, las acusaciones, los reproches, todo eso hacía que el aire en la habitación se volviera más denso con cada palabra-
Harry: ¿Y qué pasa con él, Remus? -casi rugió- ¿Qué pasa con Donker? ¿No lo vas a defender como a Sirius? ¿O de repente es demasiado peligroso para ti?
-Lupin lo miró fijamente, con una mirada vacía de cualquier empatía, solo mirando a Harry con una desconfianza que crecía en él al ver que el hijo de Voldemort estaba cerca-
Remus: Donker... no es como Sirius. -replicó, su voz estaba dura, pero no con odio, sino con una firmeza que tenía un trasfondo de temor- Es diferente, Harry. Y tú lo sabes, por mucho que no quieras verlo. Solo... solo tienes que mirar el panorama completo.
-Hermione, aún con el rostro preocupado por Donker, se giró hacia Remus con ojos furiosos.
Estaba cansada de escuchar todo esto, cansada de cómo la gente veía a Donker solo por su apellido, sin siquiera darle una oportunidad-
Hermione: No puede juzgarlo de esa manera, profesor Lupin. -replicó, su voz cargada de furia- ¡Usted mismo le dijo que confiaba en él! Y ahora, ¿por qué lo acusa como si fuera una amenaza? ¿Porque es hijo de... él? -apretó los puños, sin saber si lo decía por el enojo o por la impotencia-
-Remus la miró con frialdad. La respuesta que le dio a Harry le causaba algo de incomodidad.
Era un comentario que él mismo preferiría no hacer. Sin embargo, las palabras que salieron de su boca sonaron vacías y las mismas que le hubiera dicho a cualquier otro mago-
ESTÁS LEYENDO
OSCURO
FanfictionDonker Tomas Riddle, el último heredero de aquel legendario fundador de la casa Slytherin. Vida parecida a la de su padre, infancia con soledad, pero, ¿tendrán destinos diferentes?
