C: 33 - UN VERANO CON ALFRED

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Las afuera del pueblo
muggle de Pequeño
Hangleton.
Mansión Riddle-


—La mañana de Navidad amaneció tan blanca como el techo bajo el que Donker Riddle y Barty Crouch Jr. dormían. El primer rayo de sol apenas lograba penetrar las gruesas cortinas de la habitación de Donker cuando un leve crujido en el suelo hizo que abriera los ojos.

Apenas se había desperezado cuando Barty apareció en la puerta, ya completamente vestido para el frío, con una sonrisa ladeada en el rostro-

Barty: Levántate, holgazán. -bromeó- Hoy tenemos que cortar nuestro árbol de Navidad, y Cronos debe estar hambrienta.

-Donker se frotó los ojos, aún un poco aturdido, pero asintió mientras Cronos, enroscada junto a su almohada, comenzaba a deslizarse perezosamente hacia el borde de la cama, como si también supiera que el día tenía algo especial.

Barty había previsto todo. Sacó una bolsa de carne cruda y la dejó frente a Cronos, quien rápidamente se lanzó sobre ella.

Donker observó a su serpiente devorar con su elegante voracidad, notando cómo sus colmillos desgarraban la carne de una manera casi hipnótica-

Barty: Es de buen gusto asegurarse de que todos los miembros de la familia tengan su desayuno. -dijo mientras se cruzaba de brazos, satisfecho-

-Donker sonrió levemente y comenzó a cambiarse, preparándose para el frío.

Cuando bajó a la cocina, la pequeña mesa los esperaba con un desayuno sencillo pero reconfortante: pan recién hecho, una olla de chocolate caliente, y una fuente de frutas frescas.

Ambos desayunaron en silencio, compartiendo de vez en cuando comentarios casuales sobre el día y lo que les esperaba en el bosque. A pesar de la nevada, el plan de cortar el árbol era inamovible.

En especial, porque esta vez no lo robarían.

Ya abrigados y listos, Barty entregó a Donker un par de guantes de cuero y una camisa de cuadros azules y negros, casi idéntica a la suya. Ambos vestían como verdaderos leñadores, con botas gruesas y abrigos forrados que les protegían de la helada-

Donker: Vaya, pareciera que nos estamos preparando para una caza más que para cortar un árbol. -observó el chico mientras se miraba-

Barty: Si vas a hacer las cosas, hazlas bien. -respondió con su tono habitual de seriedad cómplice. Agarró una pesada hacha de un lado de la puerta, asegurándose de que Donker también tomara una-

-Ya en el bosque, el silencio era casi abrumador. Los árboles cargados de nieve parecían fantasmas inmóviles, cada paso sobre el manto blanco se escuchaba claramente entre el aire helado que les rozaba el rostro-

Barty: Bien, muchacho. -habló el mayor, deteniéndose un momento y señalando hacia el cielo- Lo primero que debes hacer en un lugar así es fijarte en la dirección del viento.

-Donker levantó la mirada, observando cómo algunas ramas se agitaban suavemente en una dirección. Asintió, intentando seguir la explicación de Barty-

Donker: Pero, ¿por qué es importante? Solo venimos a cortar un árbol, ¿no?

-Barty se rió, un sonido que, en medio del bosque desolado, sonaba casi sombrío-

Barty: Siempre tienes que saber hacia dónde sopla el viento, Mocoso. En el bosque, el viento es como una brújula invisible; te dice hacia dónde podrías ir y de dónde vienen los peligros. No es muy distinto a la vida misma. -comentó, mientras le echaba un vistazo a su alrededor-

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