Orfanato de Wool-
-El verano en Londres no era brillante. Era gris claro. Tibio. Húmedo.
El cielo estaba cubierto por una capa de nubes delgadas que dejaban pasar una luz pálida, como si el sol no tuviera ganas de imponerse. El aire olía a concreto caliente y a lluvia vieja evaporándose en las aceras.
Donker bajó del transporte con el equipaje en la mano y la túnica cuidadosamente guardada en el fondo del baúl. Su uniforme ya no estaba puesto; ahora vestía ropa muggle sencilla, oscura, casi como una sombra caminando entre la gente y con Cronos en el bolsillo de su sudadera.
Suspiró.
No era un suspiro dramático.
Era uno resignado.
El orfanato lo esperaba. Otra vez. No tenía alternativa. No todavía.
Barty le había prometido sacarlo de ahí. "Unos días después de volver de Hogwarts. Lo arreglaré." Donker quería creerle. Pero los días eran largos en el orfanato. Y las promesas... frágiles.
Frente a él, el edificio de ladrillo viejo se alzaba con sus ventanas opacas y su pintura descascarada. Parecía más pequeño que en su memoria, pero más pesado.
Empujó la puerta.
El olor lo golpeó de inmediato.
Madera húmeda, tela vieja, comida recalentada. Y algo más... algo estancado.
El orfanato siempre tenía un aroma que no se iba nunca.
Las voces dentro bajaron apenas lo vieron entrar. No fue silencio total, pero sí esa pausa incómoda que dice más que mil palabras.
No lo querían. Nunca lo habían querido.
Las puertas se cerraron detrás de él con un golpe seco.
Y entonces apareció María. Venía con un niño a su lado.
Donker se detuvo. El niño lo miró. Ojos grandes. Desconfiados. No asustados... evaluándolo.
Donker sostuvo la mirada. Un segundo, dos. María suspiró-
María: Él es Tadeo. Llegó con nosotros hace siete semanas. Es uno de los nuevos que llegaron esta temporada.
Donker frunció apenas el ceño.
Donker: ¿Uno de los nuevos?
-María lo miró con ese gesto suyo que mezclaba cansancio y juicio-
María: Que vayas a ese internado tuyo, te impide ver lo que pasa aquí. Espero lleves buenas notas o te pediré que vuelvas de inmediato. Necesitamos más gente. Claudia no puede sola, y yo debo encargarme de los pequeños. Tus hermanos mayores no ayudan en nada.
-La mandíbula del chico se tensó-
Donker: ¿Y qué culpa tengo yo de que esos sean inútiles?
María: Eres de los más grandes que quedan. Tú y Samantha. Ella ayuda todos los días. Ya es hora de que cumplas tus responsabilidades.
Donker: ¿Disculpa? -la miró ofendido- Yo no decidí trabajar aquí. Fuiste tú quien me recogió del otro lado de la puerta hace años.
María: Y no eras más grande que un saco de papas. -respondió sin suavizar la voz- Te he criado. Te he dado educación.
Donker: Yo me la gané.
María: Y yo te dejé ir a ese instituto tuyo del que no sé nada.
Donker: Es un colegio. Y no está en Londres. Pero no puedes decir que es mi responsabilidad. Solo soy uno más de ellos. -señaló al niño frente a él-
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OSCURO
FanfictionDonker Tomas Riddle, el último heredero de aquel legendario fundador de la casa Slytherin. Vida parecida a la de su padre, infancia con soledad, pero, ¿tendrán destinos diferentes?
