Capítulo 31

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Los diversos mensajes que Alex me había mando me habían estado llegando a lo largo de toda la semana. Pero había estado tan enfadada que no había respondido a ninguno.

Había utilizado a Sofía el día de la discusión como terapia personal, le había relatado cada mínimo detalle, y tras terminar de contarle todo... Mi amiga solo había podido mirarme con expresión decepcionada y triste.

Se me había caído alguna lágrima, de rabia o tristeza, eso no lo sabía, mientras le relataba todo lo sucedido a mi mejor amiga que me había escuchado atenta desde el sofá de mi casa.

Sof había intentado darme ánimos diciendo que posiblemente Alex solo se sintiera traicionado o asustado, pero que al final terminaríamos solucionando aquel malentendido.

Mi amiga se había puesto en su lugar, y había hecho que yo me pusiera también. Y solo por esa razón había decidido contestarle al último mensaje que había mandado.

Alex: Alicia de verdad que lo siento, fui un gilipollas.               00:15h

Alex: No debería haberte dicho las cosas que dije.                    03:57h

Alex: ¿Podemos quedar para hablar las cosas y solucionarlo?   10:15h

Alex: Contéstame por favor.                                                        14:36h

Alex: ¿Vas a estar enfadada para siempre?                                 17:52h

Alex: :(                                                                                        17:53h                

Observé la pantalla de mi teléfono, mi mirada fija en los últimos mensajes que había mandado. Releía cada una de sus disculpas y súplicas. Acaricié el cuerpo de Coco que se encontraba recostada sobre mis piernas. Mi perra levantó su pequeño hocico y lamió mi mano con cariño, acurrucándose en mi palma. Volví a mirar los últimos mensajes de Alex y comencé a teclear.

Alicia: Cierto, te comportaste como un completo gilipollas.

Dos tics me indicaban que lo había leído y tres puntos que estaba escribiendo su respuesta, luego estos pararon y a continuación volvieron a escribir.

Alex: ¿Podemos quedar para hablarlo por favor?

La tentación de no querer solucionar las cosas y simplemente acabar con todo aquello de raíz era demasiado grande, demasiado atractiva. Si terminaba con todo aquello en ese instante me ahorraría sufrir, pero el dolor de la situación era mucho más grande. Así que a pesar de la batalla interna que se desarrollaba entre la razón y mi corazón, yo solo quería hablar las cosas y solucionarlas, queriendo que todo volviera a estar como antes.

Alicia: Recógeme mañana a las 12 en mi casa.

Después del último mensaje me recogí el pelo en una coleta alta y decidí salir a correr para ver los últimos rayos del atardecer. Me coloqué el conjunto granate que tanto me subía la autoestima, y a pesar de que no me sentía muy en sintonía sonreí frente al espejo y salí de mi casa a un trote constante.

***

Papá me había recogido una hora después en casa para llevarme a mi sesión individual con Cristina. Le había pedido cita ayer tras la discusión con Alex y me la había puesto para las siete y media de la tarde.

Ni siquiera me había molestado en cambiarme, no había tenido tiempo. Así que ahora iba con una coleta un poco alborotada y los mofletes rojos debido a la carrera.

Déjame quererte.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora