Me había despedido de mi padre el martes. Le había obligado a prometerme que me traería una cantidad de souvenirs y recuerdos de china abundantes. También le había pedido que utilizara el teléfono más a menudo para mandarme fotos de los increíbles paisajes de allí; a pesar de que me había repetido una y otra vez que iba por negocios y no para estar visitando lugares turísticos.
Pensé en lo triste que era tener que viajar hasta tan lejos para simplemente llegar a un edificio lleno de oficinas con el objetivo de negociar determinadas ventas.
La cultura china y sobre todo el arte y las pinturas era algo que me había comenzado a llamar la atención desde bachillerato. A mitad de curso tuvimos que hacer un trabajo sobre diferentes culturas para historia del arte y las pinturas y estatuas budistas me habían cautivado. Pero lo que más me había gustado eran los jarrones de cerámica; había algunos realmente hermosos.
Ir a China era un viaje pendiente en mi lista de cien cosas que hacer antes de morir y esperaba cumplirlo tarde o temprano.
Me había llevado toda la mañana con un moño escuchando a Sofía parlotear como un loro sobre la nueva serie de romance que se había comenzado a ver, «Normal People», creo recordar que se llamaba. Le volvería a pedir el título cuando acabara de ver juego de tronos.
Habíamos pedido comida mexicana para la hora de la comida debido a que estábamos bastante cansadas después de todo lo que habíamos tenido que cocinar para esa noche. La tarta de tres chocolates tenía una pinta buenísima, aunque no gracias a mi. Había sacado a pasear a Coco y le había comprado una lata especial de pavo y verduras como cena de nochevieja. Luego nos habíamos puesto música para limpiar la cocina y habíamos decidido relajarnos el tiempo que nos quedaba hasta antes de la cena. Sof me había ondulado el pelo y me había pintado las uñas de un color rojo pasión. Ella se había recogido su melena rubia en un moño despeinado y se había colocado un hermoso traje rojo muy elegante. A diferencia de mi, que había optado esta vez por un pantalón de traje y un body de tirantes de encaje negro.
Aunque no íbamos a desplazarnos a ningún local aquella noche había invitado a los chicos a dormir a mi casa, habíamos decidido ir todos elegantes por la ocasión especial. Y al igual que en nochebuena había comprado diferentes diademas, antifaces, gafas felicitando el año, pitos, boas de pluma y un sin fin de adornos. Todos con mucha purpurina y colores vibrantes como: rojos, dorados, plateados y verdes metálicos.
A las nueve y media aparecieron todos los chicos con camisas y pantalones elegantes. Gus había mencionado cien veces lo guapas que nos veíamos Sofía y yo antes de sentarse a la mesa. Alex me había ofrecido el mismo cumplido de manera más discreta e íntima.
Aquella misma tarde había mirado mi solicitud de la universidad de Londres, aunque aún no había obtenido ninguna respuesta; ninguna negativa, pero tampoco ninguna aceptación y a decir verdad, eso era algo que me tenía un poco nerviosa.
Así que ahora me encontraba en la mesa degustando el menú de gambas, empanadas y carne rellena que Sofía y yo habíamos preparado.
ーAdemás de guapísimas buenas cocineras ーmencionó Gus mientras se ponía las botas rellenando su plato de carne por segunda vez.
ーCasi todo el mérito es de Sofía ーrespondí alabando las dotes culinarias de mi amiga.
ーTe sorprendería lo mal que cocina Alicia ーcomentó Alex con una pequeña sonrisa malvada.
ーEso no es verdad. ーMe quejé sabiendo totalmente que tenía razón.
ー¿Te recuerdo cómo casi acaba el solomillo? ーpregunto divertidoー. Sin mencionar que casi siempre soy yo el que hace de comer.

ESTÁS LEYENDO
Déjame quererte.
Teen Fiction¿Y si te dijeran que el chico que vas a conocer en terapia cambiará tu vida por completo? ¿Comenzarías la primera sesión a pesar del escepticismo? Alicia Turner es una chica golpeada por la vida, una que nunca ha conocido el sentimiento del amor y l...