Capítulo 11

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Chaeyoung

Continuación...

No fue hasta que la alcancé y me lancé a ella, rodando sobre el pasto tratando de calmarla. Mi loba estaba molesta con Dahyun por lo que la gruñó reteandola mientras que ella chillaba en rendición casi como cuando un perro pierde la batalla en una pelea.

Me estaba cegando por el estrés de mi loba y yo entre peleas internas de sentimientos más la ira retenida que tenía cada que Dahyun visitaba a aquellas vampiras y tenía que ir por ella para traerla de nuevo a casa.

Ella estaba estaba totalmente en sumisión debajo de mí apenas poniendo sus patas traseras para que evitara hacerle daño.

-Chaeyoung basta por favor ya entendí pero me estás lastimando.- su voz era débil, no podía parar de morderla. Nunca habíamos tenido una pelea física, mis colmillos no clavaban por completo en su piel solo eran como suaves roces de golpes.

Me detuve por un momento para intentar calmar a mi lobo, mi pecho subía y bajaba ante mi respiración y miré la pata delantera de Dahyun. Un olor a sangre metálico invadió mi osico, sus orejas estaban totalmente pegadas a su cabeza, apenas mostrando sus pequeños colmillo mientras que un chillido de dolor invadió también mis oídos.

No solo logré sentir la sangre derramada de Dahyun sino la presencias de aquellas draculas acercarse por lo que traté de mantenerme en alerta incorporandome hasta que una vampira me empujó contra un árbol, fue realmente una velocidad que no pude capturar en su momento.

-Porqué peleas con Dahyun.- la vampira se acercaba a pasos lentos dandome algo de tiempo para poder pararme y defenderme.

-Ése tema no es de tu interés, Dahyun no te pertenece-gruñí mostrando mis dientes por cumpleto.- ni si quiera serás capaz de cuidarla porque no eres su alfa. No eres más que un ser muerto.

-Claro que es de mi interés, yo soy capaz de cuidar de Dahyun no como tú lo haces. Yo soy capaz de todo por ella.- su voz era dura y fría, no había sentimiento humano en cada palabra.

Momo retrocedió y vio a Dahyun tirada en el suelo siendo atendida por Sana.

-Momoring, mira su patita. Está sangrando y su respiración está demasiada agitada, su corazón late demasiado rápido no es normal en lobos. Ella está asustada Momoring, ¿Se va a morir?. No puedo permitir que se nos muera nuestra lobita tengo que marcarla.

-¡Nunca!.

Mis ojos se abrieron a la par y me acerqué inmediatamente a ellas alejandolas cubriendo ahora a Dahyun en medio de mi cuerpo, escuchaba a Dahyun chillar mientras que lentamente volvia a su estado natural y poco a poco escuché su llorar. Agaché mi mirada y era la misma mano que se había hecho el corte, tenía la mirada adolorida, en su pómulo tenía un hematoma que yo había causado y un ligero arañazo en la frente.

Sana vio a Dahyun preucupada queriendo hacer algo por ella, parecía que le dolía más a ella que a la propia Dahyun.

-Apártate de ella.- dijo la de ojos anaranjados, mostrando sus colmillos mientras mientras sus dedos se tensaban como ai estuvieran listos para desgarrarme.

-Sobre mi cadáver.

-Eso puedo arreglarlo.- se lanzó hacía mí con una fuerza casi imperceptible.

La colisión fue brutal. Mis patas resbalaron sobre el pasto mientras sus garras buscaban mi cuello. Rodamos juntas por el suelo, una mezcla de dientes y gruñido. Mi loba rugió en desafío.

El impacto me dejó sin aire por un instante, pero mi loba no iba a ceder tan fácil. Su poder sobrenatural era indiscutible, pero mi orgullo y mi furia eran igual de inmensos. Nos revolcamos por el suelo, el sonido de nuestras garras desgarrando la tierra y los gruñidos llenaron el aire como una tormenta desatada.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora