capítulo 71

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Chaeyoung


—Duerme tan tranquila...

—Mi bella, Danielle.—Mina meseaba en sus brazos a nuestra hija luego de alimentarla. Ella es la única que puede lograr que Danielle duerma profundamente.

En mis brazos no logro que duerma con esa profundidad.

Danielle aún no ha demostrado cuáles son sus dotes ó que gen fue el dominante de nosotras. Solo sabemos que nos manipula con su emoción. Como toda bebé.

Danielle es una bebé con unos oídos tan finos que caminar en silencio para mí a sido un reto, menos para Mina. Ella con sus pasos lentos y elegante no suena sus pisadas sobre la madera.

Y amo ver sobre todo esa versión de Mina.

Quizás mis libros sobre romances de vampiros que tengan algo de razón en cuanto de cómo se enamoran estos seres inmortales.

Y entonces volvieron a florecer esa chispa de admiración hacia los vampiros, tal como cuando era una cachorra fanática por lo sobrenatural.

Aunque papá siempre me decía que si algún momento de vida conozco a un vampiro me alejara de ellos y debería de ver la realidad en ellos y diferenciar un vampiro ficticio, perfectamente escritos por autores con los vampiros reales.

Que en mi experiencia son seres crueles que aprovechan de sus poderes sobrehumanos para manipular a quién quisiera.

Pero caí encantada en cuánto la conocí a ella.

Admito que me enamoró lo diferente que era al resto de omegas y alfas.

Ella, con una elegancia al caminar y al hablar tan suavemente como si casi susurraba por los vientos me hipnotizaba, sobre todo cuando se trataba de mandar a su reino y controlar de los nuevos vampiros.

Una mujer de piel palida hermosamente blanquecina con unos ojos carmesí de cabello negro como la oscuridad, sí, ella ama vivir en la oscuridad es por eso que nuestra casa tiene cada ventana cerrada y la única iluminación que hay son las velas.

Al principio vivir con ella me parecía una locura pero con el tiempo me di cuenta que yá me había metido en su mundo oscuro y frío.

Una mujer que jamás se cansa, la última vez que durmió fue esa noche que durmió entre mis brazos en medio del nido quejándose del dolor que nuestra bebé ya estaba a punto de nacer.

Desde esa vez no le ví dormir, ni respirar...

Pero algo que sí les gusta a ellas es el dolor físico, lo disfrutan pero sobre todo les gusta el romanticismo. Mucho.

Les gusta sentirse amadas, obsecionadas y que su único centro de atención sea solo ella y nadie más.

Pero cuando se ponen celosas... olvídate de la persona con la que hablabas muy alegremente, eso, ya es historia.

—¿Crees que sea cómo tú? Tan fuerte, o que tenga un pequeño lobito interno.

—Sea lo que sea amaré a mi hija.

Y sobre todo mi lobo.

—Aún es muy pequeña para poder comunicarme con su loba interior si es que lo tiene pero aún así no dejará de ser mi niña, mi manada.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora