Capítulo 44

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Chaeyoung

Al dia siguiente desperté con un fuerte dolor en la cabeza, sentía que las venas de mi frente palpitaba por la presión, mi cuerpo se sentía diferente. Muy extraño.

No sentía mi lobo despertar, siento que esta vez fui yo la primera en despertarse. Caminé descalza por mi casa tratando de pararme recto y firme pero no podía  por el dolor, cuando noto en el reflejo de un espejo y veo mi espalda; totalmente arañado como si con un animal feroz hubiera peleado anoche, me sorprendo por las lineas finas que las garras provocó, no solo mi espalda está arañada. Mi cuello, viendo a los lados de mi cuello noto marcas moradas, tal cómo unos chupeton.

Pero no solo eso fue lo que me tomó de sorpresa sino dos diminutos puntitos con sangre seca justo en la zona de mi yugular.

<<Mierda, maldita chupa sangres. Te mataré en cuánto te vea>> pensé en voz alta mientras trataba de borrar la marca con mis uñas. Realmente estaba comenzando a enojarme, no, ya estoy enojada.

Toc, toc, toc, toc, toc.

Alguien golpeaba la puerta de mi casa por lo que tomé una bufanda enrollando en mi cuello y me abotoné la camisa, la limpié y sacudí posible polvo en mi ropa.

Toc, toc, toc, toc.

—¡Ya vaa!.— Realmente debe ser alguna noticia que traer como para que toquen la puerta con esa desesperación. Tomé la manija de la puerta y Jeongyeon junto a unos cuántos de la manada detrás de ella me miró con una enorme sonrisa, como si estuvieran felices de que algo sucedió.

—Buen día, Chaeyoung. Hoy es un gran día para la manada.

—Buenos días,  qué es eso que les trae con una enorme sonrisa.— Traté de fingir mi emoción de felicidad junto a ellos. Hasta que escuché algo que hizo que mi lobo despertara.

—Mira hacía allá— Apuntó con su dedo hacia la dirección del castillo que escapaba humo grises subirse hacia el cielo— Es el viejo castillo y finalmente fue destruido, no sabemos quién fue el causante pero eso no es lo de menos, lo que importa es que los vampiros ya no vendrán por el pueblo porque no tienen lugar para vivir...

En mis ojos se reflejaba el humo, y cualquier ruido externo no podía escuchar por lo concentrada que estaba literalmente me congelé en ese momento. Todos murmuraban, estaban felices, danzaban pero mis sentidos no estaban centrados en ellos.

—Mina, amor mío...

mi lobo quería salir corriendo en ese momento.

—Vamos por ella, vamos a buscarla, la quiero de vuelta. Ella debe estar en el castillo, tenemos que salvarla, mi mujer, nuestra mujer debe estar en peligro. ¡Muevete!.

Mi lobo rondaba en desesperación, su intranquilidad transmitía a mi cuerpo que me hice paso entre la multitud.

—¿¡Chaeyoung, a dónde vas!?.— preguntó  Jeongyeon siguiendome.

—Tengo que verificar de que realmente sea el castillo.

—Lo es, yo mismo fui a mirar.— esa voz que tanto odiaba habló como si supiera algo, Suga.

—Es realmente peligroso que nuestra lider vaya sola, iremos todos los alfas contigo.— Jeongyeon colocó su mano sobre mi hombro y miré a los alfas que ya se mostraban preparados para cualquier posible ataque.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora