Chaeyoung
La noche había caído pesada, envolviendo todo con ese tipo de silencio que solo se siente cuando todo está bien.
Afuera, la luna colgaba en lo alto, llena y plateada, bañando de luz pálida el interior de nuestra habitación, nuestra fiel cómplice. El calor del nido (mi desordenado nido de mantas, cojines y pedazos de mi ropa que instintivamente había acumulado) nos rodeaba como una pequeña guarida.
Y ahí estaba ella.
Mina.
Acurrucada junto a mí, con su rostro apenas visible entre las sombras y su respiración cálida rozándome el cuello, que había caído rendida luego de que succionara sangre de mi cuello.
Dormía profundamente, con una de sus piernas entrelazada con la mía, y su mano reposando sobre mi pecho, siempre dormía dejando su mano en mi corazón. Su vientre, grande y tenso, se alzaba con cada respiración lenta y pesada.
La observé, en silencio.
-Eres tan hermosa -susurré, sin atreverme a moverme más allá de lo necesario-No sé cómo merezco esto. Cómo merezco a ti. A ustedes.
Mi mano recorrió su espalda con suavidad, bajando lentamente hasta descansar sobre su cadera. El calor que emanaba su cuerpo no era el mismo de siempre. Desde que estaba embarazada, su temperatura oscilaba, más cálida, más viva. Más... humana. Y eso me aterraba y me fascinaba al mismo tiempo.
-¿Estás preparada para lo que viene?.
resonó una voz familiar dentro de mí.
Mi lobo. Mi otro yo.
<<La protegeremos. Cueste lo que cueste. le respondí.>> en silencio.
-Protegela con todo lo que tienes, Chaeyoung. Protege a nuestra hija, nuestro cachorro.
<<Lo prometo.>>
Me acerqué un poco más a ella, besándole suavemente la frente.
-Lo que sea que pase, estoy contigo. Siempre. Aunque no digas nada, aunque no entiendas aún lo que sientes por dentro, aunque te duela.
Un leve quejido salió de sus labios, y su frente se arrugó. Se removió un poco entre las mantas.
-Shh, amor -susurré con ternura, acariciándole la mejilla- Solo es una pesadilla, estoy aquí... -Le di un pequeño beso en la sien- No hay nada que temer.
Pero algo no estaba bien.
Su respiración se volvió más agitada, irregular. Frunció el ceño con más fuerza, y un estremecimiento recorrió su cuerpo.
-No es un mal sueño.
Habló mi lobo, inquieto.
<<Eso creo... quizá está incómoda.>> respondí, aunque ya sentía la incomodidad en mi pecho, como una advertencia.
Entonces, como una respuesta a mi duda, se aferró a mí.
Su brazo se enrolló alrededor del mío y apretó con fuerza, tanta que me sorprendió. Un quejido suave salió de su garganta, pero sus ojos seguían cerrados.
-Mina... -susurré, confundida, mirándola con atención.
Ella no respondió. Solo se pegó más a mí. Sus uñas se clavaron levemente en mi piel, y su cuerpo tembló contra el mío.
-¿vampirita? -susurré, más seria ahora.
Mi lobo gruñó bajo, en lo profundo de mi pecho.
-Esto no es un mal sueño, ya va a nacer.
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LAZOS DE SANGRE
VampirosMina es una mujer vampiro con sed de venganza por matar a sus padres y quitado el "pueblo" de los vampiros. Al ser una mujer indiferente y fría no le importaba nada hasta que se encuentra con Chaeyoung una Alfa que solo protege a su manada. Una hist...
