Capítulo 26

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Mina

Un mes y una semana, un mes y una semana.

La seguí por un mes y una semana pero ella me ignoraba.

Intentaba acercarme a ella pero Chaeyoung parecía no ser la misma que conocí hace un mes y una semana, su versión actual es apagada.

Sus ojos, sus hermosos ojos que desprendían un destello se apagaron. Ella adelgazó bastante que pareciera que entró a la etapa de la bulimia por que cuando iba y la vigilaba veía que todo lo que comía se provocaba vómitos hasta incluso llegó a autolesionarse.

Jamás creí que la separación de un lobo le afectaría tanto. ¿Se supone que ella no lo amaba?. Entonces, porqué sufre tanto.

Sin que mis más leales vampiras se dieran cuenta me iba para controlar a Chaeyoung y me acercaba a ella cuando estaba sola pero a cambio solo recibía su odio y desprecio. Pero sus fuerzas al pegar ya no eran las mismas como aquella vez que intentó acabar conmigo mordiendo y arañando mi cuerpo luego de que vio a su novio sin vida.

Pero no hay tiempo para lamentarse...

El castillo se alzaba silencioso bajo la luna, pero mi atención estaba en un lugar más lejano, más oscuro. El bosque de los licántropos.

Habían pasado mucho tiempo desde aquella noche. Semanas desde que la vi romperse frente a mí. Desde que sentí que sus ojos ya no me reconocían. Desde que la perdí.

Pero no podía dejarla así.

No me importaban los riesgos. No me importaba que me odiara.

Ella era mía. Siempre lo fue.

Me moví en sigilo, deslizándome entre las sombras de las casas de la manada. Los lobos patrullaban afuera, pero no me vieron. No podían verme si yo no quería que lo hicieran.

Cuando llegué a su habitación, supe que no me había equivocado.

Olía a muerte.

A depresión.

A un dolor tan profundo que la consumía desde adentro.

Mi pecho se apretó al verla. Chaeyoung yacía sobre su cama, de espaldas a la puerta, su cuerpo apenas moviéndose con la respiración.

No había rastros de su fuego. De su fuerza.

Esto no es vivir, loba.

Me acerqué sin hacer ruido, mi sombra cubriendo su figura, mi mano tembló cuando la extendí hacia su rostro. Quería tocarla, quería sentir su calor, pero no podía permitírmelo.
Si me tocaba... si me miraba... sabía que no sería capaz de hacerlo.

No podía darle la oportunidad de resistirse.

Con un movimiento rápido, deslicé la pequeña tela empapada en somnífero sobre su nariz y boca.

Chaeyoung se tensó al instante.

Luchó reiteradas veces.

Pero estaba tan débil como para forzajear ante mi fuerza.

-Shhh... -susurré- Perdóname.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora