Capítulo 67

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Mina

Yo seguía sentada en el sofá, con el cuerpo algo más pesado de lo habitual, junto a Momo a mi lado que desde que llegó no habíamos parado de conversar.

Sentí cuando Dahyun entró a la habitación. Su presencia siempre irradiaba calidez, y sus pasos eran ligeros, casi silenciosos, como si no quisiera perturbar la quietud.

-¿Molesto si me uno al club de las mujeres inmortales? -dijo con esa sonrisa dulce que le era tan natural, sentándose alado de Momo con una taza entre las manos.

-Siempre hay espacio para ti, Dahyun -le respondí, acomodándome un poco.

Momo la miró con una ceja alzada, como si se reservara algún comentario sarcástico, pero terminó sonriendo de lado.

-¿Y los niños? -pregunté.

-Con Sana-Suspiró-Me gané cinco minutos de paz.

-Te admiro -dije sinceramente-Seis hijos. ¿Cómo lo logras?.

-Con amor. Y con mucha paciencia. Y algo de magia interna, creo -rió - pero no todos son míos jajaja.

-Y con mucha Momo -añadió Momo sin mirarla, pero lo suficientemente alto como para que Dahyun la escuchara.

Ella le lanzó una mirada divertida. Luego sus ojos se posaron en mí, más serios.

-¿Cómo te estás sintiendo, Mina?. Me cuesta creer cómo haz cambiado.

Me quedé pensativa. Pasé una mano por mi vientre, aún confundida con todo lo que me estaba ocurriendo.

-Extraña. Más cansada. Más... vulnerable. Nunca pensé que estaría en esta situación, y sin embargo aquí estoy. Hay momentos donde me siento tan expuesta... pero también está Chaeyoung, y entonces todo se equilibra. Ella me hace sentir segura.

-Claro que sí -Dahyun asintió- Las alfas, cuando realmente aman, se convierten en escudos vivos. Y tú, Mina, estás en el centro de todo su mundo. Eso da miedo al principio... pero después, simplemente se siente como hogar.

Momo cruzó los brazos, su mirada más suave que antes.

-Cuando estás embarazada, tus sentidos cambian. El cuerpo vampírico es resiliente, pero en tu caso... estás conteniendo algo híbrido. Eso agota. Por eso te sientes más lenta, más hambrienta, más... emocional.

-Eso lo dijo también la bruja -asentí, recordando con claridad- Que debía cuidarme, alimentarme más seguido. Que necesitaba más sangre y más descanso. No imaginé que sería tan rápido.

-Y no te pongas exigente contigo misma -añadió Dahyun- No se trata de mantenerte perfecta, sino viva, conectada. Estás formando algo que es mitad de tu especie, y mitad de otra. Eso es un milagro. Pero también un desafío.

Me sentí reconfortada. Tenía miedo de que lo vieran como una debilidad, como una pérdida del control que tanto valorábamos en nuestra especie. Pero no. Ellas lo entendían. Momo, con su silencio honesto, y Dahyun, con su corazón abierto.

Era hermoso saber que podía tener esto: compañía, comprensión, hermanas de experiencia. Aunque viniéramos de mundos tan distintos, la maternidad nos unía como un hilo invisible que tejía comprensión sin necesidad de demasiadas palabras.

-Gracias por estar aquí -dije en voz baja, sincera- En serio.

-Siempre -respondió Dahyun- Esto no lo tienes que hacer sola, Mina. Nunca más.

Momo simplemente apoyó su mano en mi hombro, fuerte y breve, pero suficiente. Ese era su modo de decir que también estaba conmigo.

-Anoche... -comencé, con la mirada baja, acariciando distraída el dobladillo de la manta sobre mis piernas- tuve un sueño.

Dahyun alzó una ceja, y Momo giró su rostro con lentitud, concentrando toda su atención en mí. Sentí sus ojos pesados como plomo, pero cálidos, expectantes.

-¿Un sueño como qué? -preguntó Dahyun, ladeando la cabeza.

Tragué saliva. Me di cuenta que solo había contado esto a Chaeyoung, y solo una parte.

-No fue como un sueño normal. No fue niebla ni símbolos extraños. Era... nítido. Sentí que estaba despierta. Estaba en medio del bosque, en un lugar que no conocía, y la niebla lo cubría todo. No podía ver con claridad, pero escuchaba el sonido de pasos pequeños. Y luego... apareció una niña. Tenía los ojos de Chaeyoung y mi cabello. Me miraba como si me conociera desde antes de nacer.

Momo se inclinó hacia adelante sin interrumpirme, pero sus cejas se fruncieron ligeramente. Dahyun parpadeó varias veces, y luego me miró con una mezcla de asombro y ternura.

-¿Y qué hizo la niña? -preguntó Momo, sin apartar sus ojos de mí.

-Me tomó de la mano. Me dijo... "Ya te escucho, mamá". Y luego se desvaneció en el aire, como si nunca hubiera estado ahí. Pero desperté con las lágrimas bajando por mis mejillas, y mi corazón... latía como si estuviera corriendo. -Hice una pausa y luego agregué con voz apenas audible- Y no dejo de pensar en ella desde entonces.

-De mis tres niños -dijo Dahyun rompiendo el silencio con una sonrisa entre suave y sorprendida- nunca he tenido una visión como esa en sueños.

Se echó hacia atrás en el sillón, cruzando los brazos sobre su abdomen como si de pronto entendiera la profundidad del momento.

-Eso no fue un simple sueño, Mina. -Su voz era cálida, pero firme- Ese bebé ya se está conectando contigo. Ya te reconoce. Lo que viste es real. Te lo digo como loba, como madre y como alguien que ha traído tres cachorros al mundo. El vínculo que tienes con ella ya existe... y es fuerte.

-Y también es inusual -añadió Momo, más pensativa que nunca-A nosotras, las de nuestra especie, los sueños proféticos se nos dieron solo en los clanes más antiguos. Esto... no es común, Mina. Tu bebé es especial. Muy especial.

-¿Crees que es por ser híbrido? -susurré.

Momo asintió con lentitud.

-Eso, o por la intensidad con la que fue concebido. Este bebé no solo nació del amor. Nació del fuego, del miedo, del sacrificio y del deseo de cambiar. Todo eso se ha tejido en su esencia.

Dahyun se inclinó y me tomó la mano, como si quisiera prestarme parte de su fuerza.

-No tengas miedo. A veces los más extraordinarios comienzan así... sintiéndose demasiado para este mundo.

Suspiré profundamente. Sus palabras me calaban, me templaban, pero también me fortalecían.

-Y estás por conocer al amor más profundo de tu vida. A veces duele, a veces asusta... pero lo vale todo.

-Mina, sí tú ya tuviste una visión con esa niña... dame tu mano, tengo que ver que pasará después de tu embarazo. No es normal que en un embarazo ese bebé te revele visiones, ni Dahyun pasó por eso.

-Momo, no es momento para esto a lo mejor es porque el embarazo la llevo yo.- la miré un poco molesta.

Momo se acercó más y tomó mi mano viéndome directo a los ojos y lo soltó de inmediato como si mis manos ardieran, como si su visión le hubiera revelado el fin de algo o el inicio de algo.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora