Chaeyoung
Mina y yo estábamos en el centro, nuestras manos entrelazadas pero su agarre seguía siendo firme que hasta comencé a sangrar por la manera en que me clavó sus uñas.
Yo debía estar aliviada. Se supone que esto era lo correcto. Recuperar lo que fui. Dejar ir esta parte que me hacía sentir demasiado confundida. Y sin embargo…
Mi pecho se apretó, sin razón. Un nudo incómodo, como un llamado sordo que no venía de afuera.
—¿Qué pasa?.—pregunté, no en voz alta, sino hacia dentro.
Y entonces lo sentí.
Mi lobo.
No era la primera vez que sentía su presencia interna, como un instinto detrás de mis huesos. Pero esta vez no gruñía ni acechaba. Estaba... inquieto. Respirando fuerte.
—¿Qué te pasa?—le pregunté otra vez, cerrando los ojos por un momento.
—No quiero salir—respondió mi lobo, con una voz que era un eco áspero dentro de mí—.
<<¿De qué hablas? No te vas a ir. Solo vamos a… corregir lo que hicimos.>>
—Pero yo cambié también.
<<¿A qué te refieres?>>.
—No sé si seguiré en ti. No sé si al devolver lo que no era nuestro… yo también me perderé.
La verdad no entendía muy bien de qué me hablaba mi lobo.
Su miedo me hizo parpadear. Mi mano tembló un poco, pero Mina la sostuvo más fuerte. Ella no sabía lo que ocurría dentro de mí. Ella solo sonreía levemente, esperando lo mismo que yo.
Volver a ser “ella”.
Pero ahora, por primera vez, dudaba. ¿Qué si mi lobo tenía razón? ¿Qué si esta conexión, esta esencia mezclada, no podía separarse sin rompernos?
La bruja levantó los brazos. El suelo debajo de nosotras vibró suavemente. Las velas temblaron, como si una brisa invisible hubiese soplado sobre las llamas.
—Invoco el equilibrio. La forma original. Que lo prestado regrese a su fuente. Que el cuerpo recupere su alma. Que la sangre reconozca su raíz.
La voz de la bruja fue creciendo, más aguda, más poderosa. El aire en la cabaña se volvió denso, cargado, casi metálico. El círculo de sal brilló levemente.
Y entonces…
Mina jadeó. Un sonido seco, agudo, desde el fondo de su garganta. Intentaba decir algo pero solo se quejaba en silencio. Soportando su dolor.
Sus dedos apretaron mi mano con fuerza. Su cuerpo se tensó. Yo giré hacia ella con los ojos abiertos, justo a tiempo para ver cómo sus colmillos se extendían solos, sin aviso. Sus ojos cambiaron de tono, pasando de ese oscuro tranquilo a un rojo profundo, casi líquido.
—Mina... —susurré, con el corazón golpeándome el pecho.
Ella no respondió. Tenía la mandíbula apretada, los ojos fijos en la bruja como si viera una amenaza.
—¡Bruja, detente!—dije con firmeza— ¡Está sintiendo dolor!.
La bruja no se detuvo. Su mirada estaba fija en el círculo, pero su voz bajó un poco. Estaba sintiendo algo, eso era evidente.
—No puede ser… esto no…—dijo en voz baja, como si hablara consigo misma.
Pero ya no podía enfocarme en ella. Todo lo que veía era a Mina. Su rostro endurecido, sus dedos hundidos en mi piel, su pecho subiendo y bajando como si algo dentro de ella… peleara.
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LAZOS DE SANGRE
VampirosMina es una mujer vampiro con sed de venganza por matar a sus padres y quitado el "pueblo" de los vampiros. Al ser una mujer indiferente y fría no le importaba nada hasta que se encuentra con Chaeyoung una Alfa que solo protege a su manada. Una hist...
